Durante los años sesenta y setenta, el Cono Sur fue escenario de múltiples migraciones atravesadas por la violencia paraestatal y estatal, sustentada en la Doctrina de la Seguridad Nacional. Los exilios, producidos bajo formas (legales o informales) diversas, se caracterizaron por su masividad, por la transversalidad social y por las articulaciones que se fueron construyendo en la región y a nivel transnacional para denunciar la violencia institucional.
En los estudios académicos sobre estos exilios, el retorno generalmente fue señalado como un momento de cierre, de clausura del relato migratorio y de inauguración de un nuevo tiempo político y social; así, para su comprensión se limitó la mirada hacia un momento coyuntural, definido por la concreción del sueño realizado y postergado.
Sin embargo, al igual que los exilios, los retornos se conjugan en plural, pues se caracterizaron por experiencias múltiples y no siempre atadas a una coyuntura particular. Una mirada de largo plazo sobre las dictaduras y las transiciones a la democracia, nos permite identificar la confluencia de distintos elementos que impactaron en sus devenires.
En ese sentido, esta ponencia se propone realizar una revisión crítica sobre el retorno y sobre su ubicuidad histórica para el caso del Cono Sur. Nos interesa contribuir a la comprensión del retorno como un hecho político con peso propio susceptible de ser analizado en distintas temporalidades y contextos.
Para ello, es importante subrayar que la historia del exilio político estuvo marcada por una fuerte transformación. Durante el siglo XIX y principios del XX, el exilio fue un mecanismo de exclusión dirigido a neutralizar el poder de ciertas elites políticas y de opositores con fuerte liderazgo y capacidad de resistencia. En consecuencia, sus retornos fueron hitos en las historias nacionales que, en algunos casos, marcaron un antes y un después para las sociedad de origen. El retorno de Juan Domingo Perón, por ejemplo, fue paradigmático. Sin embargo, desde mediados del siglo XX, la exclusión política recayó sobre amplios sectores sociales producto de los procesos previos de democratización política. En efecto, la novedad de los exilios producidos en Iberoamérica, consistió en que atravesó a distintos segmentos demográficos y sociales, afectando masivamente la estructura social. Si bien su masividad tuvo impactos diferentes de acuerdo a su peso relativo sobre la población total, lo cierto es que el exilio implicó una sangría demográfica significativa como nunca antes ocurrió. Por ello es importante considerar que cuando pensamos en el retorno del exilio no sólo nos referimos al retorno de los líderes o dirigentes.
Algunas experiencias de retornos del Cono Sur fueron observadas a través de historias paradigmáticas que operaron como lentes para explicar las aperturas políticas que se vivieron en los ´80. Así, la naturaleza política del regreso aparece directamente asociada a figuras de renombre en el sistema político. Algunos ejemplos inmediatos son los retornos de figuras presidenciales y ex parlamentarios como João Goulart en Brasil, Wilson Ferreira Aldunate en Uruguay, Hipólito Solari Yrigoyen o el sindicalista Raimundo Ongaro en Argentina. Otros retornos con densidad política fueron los vividos por artistas generalmente censurados y perseguidos por sus propuestas artísticas contraculturales. Entre ellos, sobresalen los retornos de Mercedes Sosa en Argentina, Inti Illimani en Chile, el grupo de teatro El Galpón en Uruguay; Caetano Veloso y Chico Buarque en Brasil.
Algunos de estos regresos pueden interpretarse de distintas maneras. Por un lado, pudieron ser retornos estratégicos, es decir, regresos que los opositores utilizaron para medir el campo de fuerzas de las dictaduras. Otros casos, a la inversa, podrían ser considerados como respuestas del régimen político autoritario ante coyunturas en las que se necesitó “demostrar” cierta apertura o margen de libertad. El caso brasileño y la amnistía aprobada en 1979 que permitió el regreso de centenares de exiliados, podría alumbrar esta última hipótesis.
Guiar la interrogación sobre los retornos a partir de casos paradigmáticos nos permite problematizar las relaciones de poder entre la oposición y la dictadura, pero también analizar cómo los nuevos elencos gubernamentales transicionales se posicionaron frente a esos regresos.
Si los casos emblemáticos nos permiten pensar en distintas tramas de poder, esto no quiere decir que lo político sólo se restrinja a estos regresos. Como adelantamos, el sobredimensionamiento de los regresos paradigmáticos puede provocar el ocultamiento de otras experiencias de retorno cuya naturaleza política responde a otros problemas. Este es el caso por ejemplo de las familias retornadas en formatos de regresos “silenciosos”, “poco visibilizados”, “no mediáticos”. Sobre estos aspectos me detendré en esta presentación.
Por último, esta ponencia se propone subrayar que lo político del retorno también se pudo encontrar solapado por otras experiencias de la posdictadura que aparecieron en las agendas transicionales cooptando la agenda de temas importantes. Por ejemplo, la liberación de los presos, el hallazgo de cuerpos desaparecidos, el robo de bebés y las secuelas de la tortura, entre otros, fueron nudos problemáticos centrales que requirieron de respuestas inmediatas por parte de los gobiernos democráticos y que pudieron generar cierto efecto deslegitimador del exilio como mecanismo represivo y como otra forma de violación a los derechos humanos.
Esta ponencia forma parte de una reflexión mayor acerca de la importancia de estudiar al retorno del exilio en su clave política, en diálogo con los avances que se vienen produciendo en el campo de la historia reciente del Cono Sur en general y de los exilios políticos en particular.