El trabajo expone la línea de investigación sobre hábitat y políticas públicas: ciudad, derechos, inclusión y la nueva agenda urbana en metrópolis latinoamericanas. La línea hace parte del marco teórico de las investigaciones en el Observatorio de Fenómenos Urbanos y Territoriales y las articulaciones con otras instituciones. En este sentido, los desarrollos propios, los trabajos articulados, así como la revisión de otros antecedentes dan cuenta de las formas de Observatorio (metropolitano, de políticas habitacionales) como instrumentos de análisis de la gestión habitacional y urbana. Ello, en tanto contribuyen a poner en evidencia procesos que permiten analizar los criterios e impactos de las respuestas implementadas en relación a la meta de integración social e inclusión.
Durante el período analizado a lo largo de las fases de investigación (2004 - 2015) en Argentina, el gobierno ha llevado un modelo de desarrollo basado en la recuperación del mercado interno, la industria y la ampliación de las políticas sociales, con el objetivo de una mayor redistribución (FALÚ et. al, 2015). El escenario actual se presenta al menos incierto, con los procesos de reforma política e institucional en el ámbito latinoamericano. En las décadas del siglo XXI, se reconocen una serie de contradicciones, entre ellas, el crecimiento expresivo de las villas y favelas y en simultáneo, la oferta de nuevos productos inmobiliarios destinados a población de alta renta, con evidente ampliación de las desigualdades socioespaciales intra-urbanas y en el marco de una financiarización del mercado urbano a partir del cual se incorporan nuevas lógicas y agentes sociales en el proceso de producción de las metrópolis. Ese conjunto de transformaciones y contradicciones tienen una expresión relevante en la ejecución de las políticas urbana y habitacional. Estas nuevas lógicas y tipologías del espacio construido - informal y formal- revelan que nuevos agentes integran la producción del espacio metropolitano. Actúan a escala global, con nuevos intereses y estrategias, produciendo metrópolis donde las diferencias socioespaciales son más profundas y polarizadas. La valorización de la tierra de manera ampliada y difundida por toda la aglomeración urbana, deriva de la racionalidad que conduce a la formación social del precio de la tierra y explica la ampliación de las desigualdades socioespaciales y las nuevas formas de segregación residencial observada en las metrópolis latinoamericanas (SILVA, 2016). La predominancia de la desigualdad, en el esquema centro-periferia discutido en CALDEIRA (2000) refuerza este modelo de ciudad latinoamericana que no consigue vencer las barreras invisibles colocadas cotidianamente en la vida de la población. Tales barreras se redimensionan a partir de la complejidad de las metrópolis produciendo desigualdades en múltiples escalas (POLIDORO, et.al., 2016).
En este contexto, el trabajo integra diferentes aportes sobre las desigualdades sociales: la hipótesis de las “tendencias contrapuestas” en Argentina (KESSLER, 2014); un enfoque que supone privilegiar categorías generalmente omitidas como género, etnicidad y raza, para el análisis de los procesos sociales, superando un foco tradicional que prioriza las desigualdades de ingresos (BIDASSECA, 2016). Asimismo parte de considerar el impacto diferencial que tiene en la planificación urbana y la acción de la política habitacional en el territorio según género (FALU, 2016). La exclusión no es solo material sino también subjetiva y simbólica. Se asume lo señalado por la literatura feminista que señala que incorporar una mirada democrática de derechos en las ciudades requiere iluminar, también, los procesos a través de los cuales funcionan las lógicas de la exclusión y subordinación. En el plano de las respuestas, la Nueva Agenda Urbana -NUA- avanzó en incorporar en su texto: el respeto y garantía de todos los derechos humanos e igualdad de género, la función social de la tierra y el control público de los procesos de especulación, la prevención de los desalojos y desplazamientos forzosos, las contribuciones de los sectores informales y de la economía social y solidaria a la economía urbana en su conjunto, entre otros. El ordenamiento espacial del territorio y la calidad de los espacios públicos, así como el transporte, influyen directamente en el acceso que las personas tienen a los lugares de empleo, equipamientos y servicios; en la calidad de uso de estos; en la movilidad y el tiempo para acceder a ellos. Más aún, en ciudades fragmentadas y segregadas, el territorio, en el cual se expresan múltiples formas de exclusión, es un factor ineludible en el análisis de género y en las propuestas de políticas públicas (ILPES, CEPAL, 2016; Durán, 2008).
En relación a ello, recuperamos el complejo vínculo entre el orden de género y el orden institucional estatal en la medida en que el género es una dimensión constitutiva de las instituciones y, a la vez, una realidad jurídicamente constituida (ILPES CEPAL, 2016). Algunos interrogantes que guían el trabajo se refieren a: ¿Qué implica pensar hoy en ciudades más inclusivas y democráticas? ¿Qué desigualdades confluyen en nuestros espacios metropolitanos? ¿Cuáles son los avances y desafíos de las políticas públicas de hábitat? ¿Cómo aporta el género como categoría analítica y herramienta política?
La ponencia aborda tres ejes analíticos:
1) Estudio de los procesos contextuales sobre la situación sociohabitacional: desigualdades persistentes asociada al sector social y al género.
2) Análisis de políticas habitacionales como construcciones institucionales
3) Iniciativas y experiencias inclusivas
El primer eje profundiza en el análisis socio-territorial poniendo énfasis en abordajes comparados temporales y espaciales en América Latina, en particular el ámbito metropolitano de Tucumán pero desde abordajes comparados.
En el período analizado en Argentina, el gobierno ha llevado un modelo de desarrollo basado en la recuperación del mercado interno, la industria, y la ampliación de las políticas sociales, con el objetivo de una mayor redistribución (Falú et. al, 2015). Estas transformaciones implicaron cambios en el papel del Estado, que vuelve a asumir una postura activa en diversas políticas y en especial en las infraestructuras económica y social.
En esta fase se exponen los desarrollos realizados sobre herramientas (indicadores, sistemas de información geográfica) para el análisis y seguimiento de los impactos metropolitanos en relación a la expansión y a los procesos de desigualdades socioterritoriales. En la lógica de los Observatorios Urbanos, se ha aportado con desarrollos para el seguimiento y evaluación de procesos territoriales en la escala metropolitana tales como indicadores y visor de mapas del Observatorio de Fenómenos Urbanos y Territoriales.
El segundo eje presenta el marco institucional y normativo, las rupturas y continuidades a nivel nacional, provincial y local en relación a los enfoques propuestos en políticas habitacionales y urbanos en un contexto de financiarización de la vivienda.
El tercero profundiza en el abordaje sobre propuestas normativas y su incidencia en las políticas habitacionales en metrópolis latinoamericanas. Se trabaja con un enfoque propositivo para las políticas públicas de hábitat que pongan atención en la inclusión en el sistema metropolitano de Tucumán, considerando los dilemas y desafíos en torno a las premisas de ciudades más inclusivas y democráticas que plantea la Nueva Agenda Urbana y la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre Vivienda y Desarrollo Urbano Sostenible (Hábitat III). Se consideran experiencias exitosas en iniciativas e instrumentos, normativos y de gestión y su potencial papel inclusivo. El presente trabajo recupera la experiencia del Laboratorio de Género y Urbanismo en la exploración de los desafíos y experiencias del urbanismo en su dimensión fáctica, que implica revisar los aportes específicos del "urbanismo sensible al género", y las consideraciones sobre las "infraestructuras para la vida cotidiana”. La distribución de la vivienda y la mixtura de usos aparece en el eje de las políticas urbanas ya que remite a la relación entre necesidades y localización de los satisfactores de éstas, a la relación vivienda/ lugar de trabajo, acceso a servicios y equipamientos- de salud, educación, recreación en relación a los roles asignados a los géneros y expresados en el territorio.