Pierre Bourdieu (1997) afirma que el Estado construye su entidad al garantizar en un determinado espacio social la constitución de esferas de la práctica relativamente autónomas a través de la monopolización de los diferentes mecanismos de regulación legítima de la vida en común. Así, según el autor, “la elaboración del Estado va pareja con la elaboración del campo del poder entendido como el espacio de juego dentro del cual los poseedores de capital (de diferentes tipos) luchan particularmente por el poder sobre el Estado, es decir sobre el capital estatal” (1997:101). Es decir, este tipo de entidades se conforman en y por la monopolización del conjunto de regulaciones que organizan la disputa social (que es, simultáneamente, una disputa por los capitales puestos en juego en cada campo y por la posibilidad misma de ejercer la regulación legítima).
Por su parte distintos investigadores/as plantearon en el marco de los estudios trasnacionales que es necesario pensar los vínculos entre las personas y el Estado como múltiples y en un proceso de redefinición (Basch, Glick Schiller y Szantonblanc, 1994; Levitt y Jaworsky, 2007; Koopmans y Sthatam, 2001). En el caso particular de los procesos migratorios internacionales, en los que las personas mantienen relaciones simultáneas con instituciones de sus naciones de origen y de destino (Levitt y Glick Schiller, 2004), formularon la necesidad de indagar en los procedimientos y las operaciones a partir de las cuales el Estado se vincula con sus “ciudadanos” en el exterior. Entonces, siguiendo esta agenda de reflexiones, en este trabajo nos preguntamos qué tipo de valores concentra cuando opera sobre prácticas desarrolladas en territorios en los cuales esta potestad es ejercida por otras estructuras institucionales. Recuperando una distinción que plantean ciertas perspectivas jurídicas (Trucco, 2007), nuestra pregunta apunta a reconocer cómo se construye la “supremacía personal” que el Estado tiene sobre sus nacionales -independientemente del lugar donde se encuentren- en territorios en los cuales no ejerce la “soberanía”.
Recientemente, se realizaron investigaciones que analizaron el rol del Estado en los procesos de diasporización, es decir, de producción social de un grupo disperso territorialmente que se percibe como comunidad (Faist, 2010; Merenson, 2015; Weinar, 2010; Olson, 2009). En este campo, se destacan abordajes que caracterizan las políticas extraterritoriales como intentos de ordenar y canalizar la participación de los/as emigrantes en las dinámicas políticas, económicas y culturales de sus países y regiones de origen (Smith, 2008; Weimar, 2010). En este sentido, Smith (2008) plantea la existencia de “burocracias diaspóricas”, cuya principal finalidad es la de institucionalizar las relaciones entre las agencias estatales y quienes adscriben a estas comunidades extraterritoriales.
En el marco de una investigación sobre la producción de organismos trasnacionales del Estado Plurinacional de Bolivia en la ciudad de La Plata, Argentina, abordamos los procedimientos a través de los cuales el Viceconsulado creado allí en 2013 busca resituar al Estado de ese país en un lugar central en los procesos de diasporización desarrollados en esta localidad. Nos detenemos especialmente en los capitales que la burocracia diaspórica concentra y en su valoriación entre asociaciones y colectivos de activistas migrantes de ese país. De esta manera, situando en foco en la perspectiva de los actores, buscamos indagar en la producción trasnacional del “capital estatal” en un espacio social concreto.
Desde finales de 2013 realizamos observaciones participantes en eventos, actividades y reuniones organizadas por las instancias consulares de Bolivia y asociaciones de migrantes de ese país asentados/as en esta localidad, conformando una etnografía multisituada (Marcus, 1995) en un espacio social que abarca buena parte del Área Metropolitana de Buenos Aires. Asimismo, mantuvimos entrevistas con los/as principales dirigentes de estos espacios y con autoridades consulares. Concretamente, entrevistamos a nueve referentes de seis organizaciones y al Cónsul General del Estado Plurinacional de Bolivia en la Argentina, a un Cónsul Adjunto y al Vicecónsul de la ciudad de La Plata. A partir de estos acercamientos, abordaremos los principales lineamientos de la política del Estado Plurinacional de Bolivia en La Plata y las articulaciones que desarrolla con organizaciones de migrantes e instituciones estatales del contexto de recepción.
De esta manera, los primeros apartados reconstruyen algunos aspectos de la trama local de organizaciones en los procesos de diasporización previos a la apertura del Viceconsulado, para luego dar cuenta de la creación de esta dependencia en la ciudad de La Plata y el tipo de intervención política que las autoridades diplomáticas buscan desarrollar sobre la trama mencionada. Atendemos especialmente a la tramitación de documentación y a la representación legítima de las personas bolivianas frente a las instituciones del Estado de recepción que la burocracia diaspórica concentra como elementos que constituyen su autoridad simbólica –siempre en disputa- en la trama de actores de la “colectividad”.