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Resumen de ponencia
REGISTRAR LAS ATROCIDADES DEL PASADO: RECONOCIMIENTO Y CARACTERIZACIÓN DEL DAÑO COLECTIVO EN LA REPARACIÓN COLECTIVA

*Miguel Antonio Morón Campos



El objetivo de este trabajo es analizar las implicaciones metodológicas para el registro de crímenes atroces en la caracterización de las violaciones de DDHH en contextos de transición a la paz. Para ello, desde la experiencia colombiana, la cual ha forjado un imperativo de registro, se identificarán las condiciones de posibilidad del deber de memoria. La tensión entre los hechos, la verdad y el relato, implica tomar distancia a quien se atreve a registrar los daños colectivos, ubicarse en un espacio de pensamiento que le permita preguntarse “Cómo sucedieron estas cosas”, sin caer en la distorsión de los testimonios, ni en la justificación de lo sucedido. Desde una perspectiva reflexiva, se describirán los dilemas que el campo produce en torno al esclarecimiento de los hechos y el conocimiento de la verdad de los crímenes atroces, análisis que se abordará desde dos perspectivas: (i) desde los lentes de la criminología o la sociología de la penalidad (interés teórico del estudio de crímenes), pero también desde la perspectiva de los (ii) estudios de paz (interés político de los actores: victimas, facilitadores, funcionarios relacionados con los procesos de reparación colectiva). Los efectos de este ejercicio evidencian la necesidad de acceder a la caja de herramientas que disponen diferentes disciplinas a la hora de entender y registrar violaciones de ddhh.
Escribir sobre la atrocidad es un acto complejo, pues obliga a quien lo hace a visitar los límites del lenguaje. Masacres, genocidios, violaciones masivas de DDHH, bajo la lupa de sus perpetradores, jamás ocurrieron, no fue como lo denunciaron, o era un mal necesario para la causa: La atrocidad para los victimarios siempre ha sido negada.
Ello ha forjado un imperativo de registro, el cual es la condición de posibilidad del deber de memoria. La tensión entre los hechos, la verdad y el relato, implica tomar distancia a quien se atreve a registrar los daños colectivos, ubicarse en un espacio de pensamiento que le permita preguntarse “Cómo sucedieron estas cosas”, sin caer en la distorsión de los testimonios, ni en la justificación de lo sucedido.
En Colombia, este ejercicio se ha articulado a partir de medidas y políticas de justicia transicional, convirtiendo el deber de memoria en una obligación constitucional, articulado a los derechos de las víctimas del conflicto armado. Ello ha significado comprender la memoria como un ejercicio permanente y plural.
Los procesos judiciales en el marco de la ley de Justicia y paz, los informes elaborados por el Centro Nacional de Memoria Histórica, los ejercicios de memoria de la sociedad civil y la academia, constituyen algunos de los espacios con los que se ha emprendido la construcción de la memoria del conflicto armado en Colombia. Las metodologías y enfoques si bien son variadas en cada una de estas iniciativas, todas tienen un punto en común: la veracidad del testimonio de quien ha sido víctima de la violencia.
Las iniciativas de La Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas, en el marco de los procesos de reparación integral, también han construido medidas y acciones de cara al deber de memoria, garantizando la participación de las víctimas, sin caer en los peligros que implica una historia o verdad oficial del conflicto armado. La ley de víctimas y los decretos reglamentarios posteriores a la creación de esta, constituyen las herramientas legales que blindan y aseguran todos esos procesos.
Entre esas iniciativas de La Unidad, están las realizadas en el marco de la implementación y coordinación del programa de Reparación Colectiva (en adelante RC). Este programa tiene por objeto la formulación e implementación de medidas de reparación sobre comunidades, grupos u organizaciones que han sido víctimas de daños colectivos.
Los criterios con los que se ha elaborado este programa son, entre otros, el reconocimiento explícito de las afectaciones de la población y la reconstrucción de la memoria histórica con miras a un proceso de reconciliación. Ello implica que uno de los componentes de este programa parte de los testimonios y experiencias del sujeto colectivo y su aporte al derecho a la verdad, en clave de un dialogo participativo e interinstitucional propiciado por La Unidad.
Los daños colectivos identificados y caracterizados serán determinantes a la hora de elaborar el Plan Integral de Reparación Colectiva. Por ello La Unidad, contempla seis fases o momentos de interacción con el sujeto colectivo y las instituciones que contribuyen a la elaboración del mismo.
La fase en donde se abordan concretamente los crímenes atroces y las violaciones de DDHH es la de caracterización o diagnóstico del daño colectivo. En esta, un equipo técnico convoca a todos los integrantes del sujeto de reparación colectiva para definir la metodología y las herramientas que delimiten los hechos, daños, afectaciones, necesidades y expectativas de reparación.
El diagnóstico del daño es el registro de las atrocidades perpetradas al sujeto colectivo, este se hace a partir de los testimonios de sus integrantes, pero también de otras fuentes que permitan contextualizar desde diversas perspectivas las afectaciones. La elaboración de este informe enfrenta “inmensas dificultades” de carácter político, pues aborda un pasado que incomoda a quien lo recuerda, sea por el dolor de quienes han sufrido daños o por las imputaciones que se hacen a quienes lo han causado.
Pero también hay otras dificultades de carácter teórico y metodológico que enfrentan quienes tienen la responsabilidad de sistematizar el diagnóstico. Si bien el acercamiento está enfocado bajo el rol de facilitadores, identificar y caracterizar prácticas violentas supone la problematización de estas a partir de su contexto e interacción con sus actores. No es una actividad menor, pues lo que identifique el diagnóstico, soportará las medidas de reparación del sujeto colectivo: lo que no se recuerda ni se nombra, no será reparado.
En ese sentido, la pregunta problema que ha soportado este ejercicio investigativo y reflexivo es –en el marco de los procesos de RC–: ¿Cuáles son las implicaciones metodológicas para el registro de crímenes atroces en la caracterización de las violaciones de DDHH en contextos de transición a la paz?




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* Morón Campos
Fundación Universitaria Tecnologico Comfenalco-Cartagena FUTCO. Cartagena de Indias, Colombia