Print Friendly and PDF



Resumen de ponencia
Nociones de despojo y restitución de la autonomía del campesinado catatumbero: Relatos de la Asociación Campesina del Catatumbo (Ascamcat)

*Claudia Marcela Castellanos Acosta



En Colombia, durante las últimas décadas, la noción de despojo ha sido una categoría de análisis que describe procesos históricos y realidades sociales relacionados con el arrasamiento de comunidades campesinas, la destrucción de sus formas de organización, la imposición de economías a gran escala y la pérdida de la autonomía para el desarrollo de sus proyectos de vida.
Las narrativas del despojo han logrado develar que la condición campesina en Colombia, como señala Sánchez (2010), está asociada a una invisibilidad constante. Esto ha generado no solo la negación de derechos, sino que ha permitido que estas comunidades sufran, de manera sistemática y generalizada, violencias estructurales, relacionadas con la desigualdad y la exclusión social y a la vez con violaciones a sus derechos fundamentales por la comisión de crímenes de guerra y delitos de lesa humanidad ocurridos en el marco del conflicto armado.
El despojo es una categoría de análisis de las realidades sociales del campesinado, que no solamente da cuenta de cómo el conflicto armado en Colombia los ha involucrado y afectado, sino que evidencia la situación de marginación y desigualdad en que el Estado colombiano los ha mantenido. De igual manera, revela cómo el modelo de acaparamiento y concentración de la propiedad rural se ha impuesto violando derechos territoriales del campesinado y desconociendolos como sujetos de derechos.
Simultáneamente el despojo ha promovido formas de resistencia a ese proceso que ha buscado vaciar, en un sentido material y simbólico, el campo de campesinos. Estas resistencias se aferran a reconstruir y recrear esas maneras de ser campesino, por medio de la recuperación de su tejido social de las formas de economía campesina, la organización social, etc. Tras distintos procesos de despojo, se arrecian las reivindicaciones por el reconocimiento de una identidad campesina, en la que se sustenta la reclamación de derechos especiales y específicos, y que sirve de soporte para dirigir procesos de autonomía territorial, como las Zonas de Reserva Campesina.
Esta ponencia presenta los procesos de destrucción de la organización social, de usurpación de tierras, desterritorialización, arrasamiento del tejido social y proyectos de vida de las comunidades campesinas en el Catatumbo, resultado de la incursión y el control paramilitar desde 1999 al 2004. Es necesario conocer estos procesos desde la experiencia vivida por las comunidades campesinas para comprender desde las historias concretas y las memorias, los significados específicos del despojo y su relación con las luchas, resistencias o reacciones que desencadena.

El despojo paramilitar, para el campesinado catatumbero es comprendido como una estrategia de exterminio de la organización social y de expulsión y vaciamiento de las comunidades campesinas para la implementación de proyectos extractivos o nuevas economías de enclave, como la explotación de carbón a cielo abierto y la agroindustria de palma de aceite. El despojo es una amenaza latente que no está relacionada de manera exclusiva con la existencia de un aparato paramilitar, sino con las violaciones a los derechos de los campesinos que buscan su destierro.
Para las comunidades campesinas del Catatumbo, que integran Ascamcat, las formas de despojo que más las han afectado han sido las que se manifestaron por medio del proyecto paramilitar. El campesinado de Ascamcat considera que este fue un mecanismo diseñado para vaciar el territorio de las organizaciones y comunidades campesinas. Por tanto, el despojo paramilitar se constituye en un referente de su memoria colectiva y el uso que se le atribuye fundamenta la creación del proyecto político de reestablecer el tejido social y defender el Catatumbo, para la vida del campesinado y la permanencia en la región.
Para las comunidades campesinas en el Catatumbo, la noción de despojo hace referencia a un proceso implantado por un ‘otro’ que no pertenece a la región y que generalmente tiene intereses de explotación de la tierra y de aprovechamiento de los recursos naturales. Con frecuencia ese ‘otro’ promueve procesos de despojo desde estructuras armadas y por medio de políticas y programas que han permitido el ataque a la población del Catatumbo y que buscan la expoliación de las riquezas del Catatumbo.
El proceso de despojo, que es histórico y continuo, ha propiciado que del campo migren o huyan los campesinos hacia las ciudades. En el Catatumbo, esto se ha configurado como un proceso significativo de “descampesinización”, entendido como ese vaciamiento de la cultura e identidad campesina en la conformación del territorio. La persecución a las maneras de ser campesino, que se expresan en el trabajo con la tierra, para la producción de alimentos, y, sobre todo, con las estructuras de organización social que constituyen redes o tejidos que hacen parte de esa manera de ser, son parte de las formas de despojo que busca la “descampenización”.
Esto refleja que el despojo, para el campesinado, significa la pérdida de vida y condiciones de autonomía que acarrean efectos sobre la existencia de sus comunidades, es decir, no se despoja la tierra, se despoja de un territorio y de una identidad colectiva que le da sentido a su forma de vida. El despojo se configura a partir de la falta de reconocimiento de derechos específicos –sustentados en una identidad territorial, con el campo- para la protección y garantía de vida digna de las comunidades, lo que ha dificultado la reproducción de la vida social, identitaria, comunitaria y territorial en el Catatumbo. La experiencia del despojo fundamenta reivindicaciones por el reconocimiento de derechos, así como la potencialización de la movilización y la organización social del campesinado.
El despojo, como categoría de análisis, no solo da cuenta de los procesos de usurpación violenta, sino que denota la manera en que las comunidades campesinas configuran un sentido de sus derechos como atributos que, en consecuencia, reclaman para sí. A la vez, señalan que la memoria del despojo se convierte en un catalizador de las luchas sociales, a través de la que se generan mecanismos de resistencia al despojo y de exigibilidad de sus derechos.
La noción de despojo, que se construye desde la memoria del campesinado Catatumbero, se relaciona, directamente, con los procesos de significación que conllevan a la construcción y apropiación de derechos y a formas de organización, que constituyen sujetos colectivos con una identidad política que exige y reivindica un proyecto político de autonomía territorial, fundado en la noción de lo que consideran les pertenece y a lo que tienen derecho, que es a vivir como campesinos en el Catatumbo.
Uno de los aspectos fundamentales que conlleva el análisis de la noción de despojo entre las comunidades campesinas que integran Ascamcat se relaciona con las formas de organización que se gestan como resistencia. En efecto, el despojo ocasionado por los paramilitares impactó los referentes de la identidad territorial y el sentido de pertenencia del campesinado con el Catatumbo. Estas nociones se han resignificado a partir de la memoria colectiva, mediante el desarrollo de procesos de organización y acciones políticas que giran en torno a la reafirmación de una identidad territorial catatumbera. Esta identidad se expresa en nociones como «somos hijos del Catatumbo» y en acciones como la conformación de refugios humanitarios para evitar ser desterrados nuevamente. La constitución de una Zona de Reserva Campesina de hecho, que le permita al campesinado no solo permanecer y recuperar sus formas de vida en el Catatumbo, sino también defenderlo de la explotación minera, representa la reafirmación de la identidad territorial.
La memoria colectiva sobre el despojo reafirma el sentido de pertenencia con una identidad y un territorio, que a su vez constituye una forma de organización social y movilización. Con esto se busca, por un lado, reconstruir y recrear las formas de ser campesino, recuperar su organización social y comunitaria, etc. Por otro lado, se busca el reconocimiento de una identidad campesina en la que se sustente la reclamación de derechos especiales y específicos y que sirva de soporte para la implementación de procesos de autonomía territorial, como las Zonas de Reserva Campesina.
Los procesos de restitución de las comunidades campesinas deben partir de la comprensión de la noción de despojo e integrar los referentes identitarios y territoriales, así como los mecanismos de recuperación y agenciamiento de autonomías que permitan contrarrestar los efectos del despojo. Es preciso considerar que la Zona de Reserva Campesina de hecho es una forma de restituir el tejido social, evitar el destierro contrarrestar la acumulación de tierras en el Catatumbo y promover la “campenización” del campo.




......................

* Castellanos Acosta
Faculdade Latinoamericana de Ciências Sociais, Brasil - FLACSO. Rio de Janeiro, Brasil