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Resumen de ponencia
Expandiendo las fronteras de la biodiversidad en Venezuela: de la conservación de la naturaleza al encuentro de luchas y resistencias por la (s) vida (s)

*Esquisa Omaña



El marco global en torno a la biodiversidad refleja las disputas por el enorme banco de recursos genéticos que ésta representa cuando es abordada desde una mirada que la reduce al potencial productivo de los ecosistemas.
La construcción de un nuevo y propio marco estratégico en biodiversidad, convocado desde la Autoridad Nacional Ambiental, inicia con una serie de encuentros para la construcción colectiva de la Estrategia Nacional para la Conservación de la Diversidad Biológica 2010-2020 y su Plan de Acción (Manzanilla y Gómez, 2015). Estos encuentros, representaron un primer momento para reconocer a la biodiversidad no como un “objeto” que es descubierto progresivamente por la ciencia para ser incorporado en procesos de mercantilización y bioprospección, sino más bien como un discurso históricamente producido que problematiza sobre la pérdida de biodiversidad en el mundo (Escobar, 1999), y que propone la articulación de nuevas relaciones entre la sociedad y la naturaleza.
La consideración de una noción de biodiversidad que trascendiera los elementos clásicos de las ciencias naturales (número de especies y otros elementos de la biología de la conservación y la ecología), permitió la apertura hacia los discursos producidos por actores y actoras subalternos, ampliando las posibilidades de reconocimiento de estas voces en las constelaciones de saber y poder.
Fue en estos mismos encuentros de construcción colectiva de políticas públicas, donde surge una visión crítica sobre los tipos y modos de conocer la biodiversidad manejados en el país, mostrando la necesidad de realizar encuentros nacionales para intercambiar saberes y superar las barreras del conocimiento hegemónico. Así, se gesta y nace el proyecto de los Congresos Venezolanos de Diversidad Biológica (CVDB), quedando plasmados en el Plan de Acción Nacional de la Estrategia Nacional para la Conservación de la Diversidad Biológica 2010-2020 donde explícitamente se establece realizar anualmente el Congreso (MINAMB, 2012).
En los CVDB la biodiversidad no se trata como un tema exclusivo de "especialistas", aquí se complejiza la relación entre los conocimientos técnicos y no técnicos, académicos y no académicos, partiendo del hecho que la frontera que los define es móvil y en constante redefinición en función de la contribución de todos los actores. Los Congresos reconocen que los conocimientos sobre los ecosistemas, como lo afirman Santos, Meneses y Nuñez (2006), son mucho más vastos que los registrados oficialmente en las instituciones científicas; de hecho se trata de un conocimiento que supera los límites de la episteme dominante y se conecta con los discursos alternativos producidos por actores subalternos (Santos, Meneses y Nuñez, 2006), originando un discurso heterogéneo donde se conjugan diferentes conocimientos, culturas y estrategias políticas.
En este trabajo buscamos reconstruir -bajo la mirada de quienes fuimos promotores y participantes de estos espacios- la ruta que llevaron los seis primeros congresos entre 2010 y 2015, mostrando cómo fue posible desde el diálogo de las epistemologías construidas desde las cotidianidades comunitarias, la producción de conocimientos sobre las biodiversidades y la generación de agendas comunes de articulación y resistencia.
Además, buscamos visibilizar cómo la incorporación de los movimientos sociales que sienten y viven la biodiversidad, fue fundamental para que el diálogo se orientara hacia una mirada en la cual la biodiversidad no es un constructo hegemónico asociado a recursos y por lo tanto mercantilizable; sino más bien hacia el reconocimiento de la biodiversidad como la describe Escobar (1999) “un discurso que puede abrir posibilidades de re-construcción de alternativas que hagan frente al avance de la tendencia extractivista-capitalista-colonialista sobre la vida” (p, 61).
Los Congresos Venezolanos de Diversidad Biológica nacen como una necesidad de encuentro del movimiento popular para la visibilización, creación y circulación del saber de distintas matrices de racionalidad, vidas y mundos; se trató de un espacio para el encuetro de movimientos por la biodiversidad, tan diverso como las culturas de las que estos diferentes movimientos provienían. Sin embargo, más allá de esta pluriversidad nos reunió el compromiso, como describe Shiva (2007), de detener los procesos de erosión de la vida, reconociendo, que son fundamentalmente producto de la mercantilización de la vida y de los procesos de conquista del saber hegemónico sobre otras formas de conocer.
Y es justamente estas otras formas de conocer a quien este congreso convocó, no sólo con la amplitud de la convocatoria, direccionada como vimos a actores clave, sino también con la diversidad de espacios que planteó para que distintos saberes y sabores se encontrasen en múltiples escenarios. Hablamos de foros, conversatorios, tarantines, video-debates que permitieron no sólo el encuentro de sujetos, sino la amplitud de espacios para que pudiésemos, a partir de un debate franco, construir nuestros propios epistemes. Lo que presenciamos fue un verdadero ensanchamiento de la comunidad epistémica en torno a la biodiversidad, y así la gestación y nacimiento de nociones, palabras, saberes y discursos heterogéneos que permitieron la resignificación de conceptos.
La confluencia permitió la producción de conocimientos y productos políticos; vimos emerger el nacimiento de una propia definición de biodiverdidad, ecosocialismo, tierra, territorios, comuna, economías y alternativas con elementos emancipatorios propios, que apuntan hacia la construcción de un marco –nuestro- para la protección, producción y re-producción de las vidas.





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* Omaña
Centro de Estudios de las Transformaciones Sociales, Ciencia y Conocimientos. Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas - CETSCC/IVIC. Altos de Pipe, Venezuela