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Resumen de ponencia
Geopolitica del Colonialismo y Extractivismo del Caribe Occidental, en la Historia Ambiental Latinoamericana.

Grupo de Trabajo CLACSO: Ecología política

*Catalina Toro Pérez




El campo de la Ecología Política se reconstruye en America Latina y el Caribe, combinando la trayectoria de la economia política latinoamericana, la geografía critica, el pensamiento ambiental sur, la historia y la filosofía ambiental. Aborda críticamente las representaciones y prácticas persistentes de una “Naturaleza Colonizada” (Alimonda 2011), entendida a través de su configuración biofísica, cultural y territorial como una región “tropical” que puede ser ocupada y saqueada en la lógica de la acumulación capitalista. Esta perspectiva articula los estudios de-coloniales a los estudios subalternos que interrogan el paradigma del desarrollo moderno colonial desde sus bases epistémicas.

El pensamiento de Mariátegui y de Martí, convergen en esta critica de las narrativas de lo tropical que emergen entre el siglo XVIII y XIC en torno a una visión oligárquica dominante que impone la noción del civilizado sobre el salvaje en donde la naturaleza en el Caribe aparece como el elemento perturbador, que amenaza al mundo de la razón y propone una otra cultura que dialoga y establece relaciones entre Naturaleza y la Cultura en el denominado “Mundo Natural”. (Castro, 2015)

En términos del Extractivismo y Colonialismo, dos factores estrechamente relacionados en el desarrollo del mercado de mentes, cuerpos y naturalezas en la región, desde la incorporación de Nuestra America en el siglo XVI, también representan la inequitativa y asimétrica subordinación de America Latina y el Caribe a la Economia Mundial desde el fin de la era Colonial. El Neo-extractivismo del siglo XXI, en el Caribe, expresa una nueva forma de colonización. Con la imposición de sistemas de educación colonial: lenguajes, religión y cultura, durante el siglo XX, la región del Caribe Occidental se convierte hoy en la ultima frontera imperial”.

La historia del colonialismo en America Latina, se expresa en el modo de entender la geopolitica del desarrollo extractivista a escala planetaria (desde la perspectiva de la historia y la filosofía ambiental, la economia política, y la geografía critica y cultural de America Latina) como un modelo de extracción de la naturaleza y el despojo de pueblos (cuerpos, mentes, conocimientos, territorios), en unas relaciones de producción que se estructuran en el proceso de acumulación incesante de capital. El extractivismo, en este sentido, no es solo un modo de producción, sino una forma de participación en el desarrollo del capitalismo mundial, a través de una concentración y centralización del poder económico, político y cognitivo que desplaza procesos de construcción histórica de modos y estilos de convivencia entre sociedad y naturaleza expresados en saberes, tecnología, organización social y elaboraciones míticas y simbólicas (Castro 2014).

Algunos autores se han referido a la anatomía política del colonialismo como al proceso no solo de expropiación material de la naturaleza, sino también al sometimiento de culturas, mentes, cuerpos en tanto sujetos-cuerpos-fuerza-de-trabajo, redefinidos ambos como objetos y medios de producción al servicio de la continua valorización del capital (Machado, 2011) (Leff, 1994). La subalternización de las poblaciones originarias latinoamericanas va a significar, en este sentido, la colonización-reorganización selectiva de parte de “la sociedad del conocimiento”: de unas maneras de relacionarse sobre unos conocimientos y formas de interactuar con la naturaleza, a partir del diversificado ejercicio de la violencia. Una forma de administrar la violencia que va a dar lugar a un sistema de dominación racista y patriarcal.

En un contexto histórico, la geopolítica imperial colonial en el Caribe Occidental, se va a caracterizar por una de las formas de violencia mas extrema, total y desmesurada: la trata de esclavos y el extractivismo minero se convierten en la marca del colonizador. Con el encuentro entre dos mundos, en el mundo indígena y el colonizador, la clasificación racial/étnica del mundo se va a constituir en la piedra angular del poder colonial que va a expresar en cada uno de los planos, ámbitos y dimensiones , materiales y subjetivas de la existencia cotidiana y la escala social, hasta hoy un nuevo tipo de racismo: El racismo ambiental.

El analisis del extractivismo-colonialismo en el mundo Afro Caribe (miskito, garifuna, creole, raizal) de la Mosquitia colonial que se extiende desde Honduras y Nicaragua a Belice, Costa Rica hasta el mar Caribe y el Archipielago de San Andres, Providencia y Santa Catalina , posibilita aproximar el analisis de una nueva avanzada geo-extractivista, en el Caribe Occidental. Una region, que se ha convertido en los albores del Siglo XXI, en la “franja última de desarrollo para las actividades extractivas”; la “gran frontera”, para la extraccion de minerales, petroleo y recursos forestales, “subestimado y subexplotado por muchos años”.

El actual contexto de Neo-extractivismo, (Nuevas formas de extraccion a gran escala, con promesas de desarrollo economico, por parte de los denominados gobienos progresistas a los pueblos mas pobres del hemisferio) convierte esta region que une el Pacifico con el Atlantico, El Norte y el Sur de America en un escenario de luchas inter-e intra-imperialistas e uner e intra-raciales (Estados Unidos, Canada, China, Rusia,), que afecta no solo las relaciones internacionales de los paises de la region sino que tambien, agudiza los conflictos diversos de pueblos originarios, mestizos y afrodescendientes que han sido sometidos y colonizados, tambien por los Estados Nacion. En este sentido, recordando a Fannon, paradogicamente , con las luchas de independencia la colonización se convierte en la maldición de la independencia.

“El poder colonial, con enorme poder de coerción condena a la regresión a las jóvenes republicas nacionales. Utilizando su posición estratégica estos países terminaran desarrollando acuerdos transformándose en países económicamente dependientes. Las potencias coloniales mantendrán intactos los circuitos comerciales de tipo colonialista para alimentar el presupuesto de las naciones “independientes”. La explotacióncapitalista y sus monopolios madereros, mineros, pesqueros y ahora petroleros constituirán el poder político en el área”. (Fannon, 1968).

Este nuevo extractivismo, implica tambien no solo una nueva forma de colonización territorial en el contexto de la construcción del imaginario del Estado Nación en el Caribe desde el Siglo XIX hasta hoy. Frente a la imposición de los valores del modelo colonialista interno español (una lengua, la cultura y un modelo de desarrollo extractivista: las economias de enclave bananeras, las zonas francas, los canales, los “puertos libres”) los pueblos de este Caribe afrodescendiente creole, multilingue, continuan reclamando su derecho a la autonomia y autodeterminacion.

La entrada de capitales trasnacionales asociados a megaproyectos extractivos, en una región, que ha portado la herencia de la cultura de la plantación bananera y las economias de enclave forestal y minera, van a profundizar el despojo, saqueo y probable extincion de pueblos minoritarios. Nuevos dispositivos expropiatorios y nuevas modalidades de producción de desigualdades van a estar implicadas en la dinámica neocolonial del capitalismo global minimizadas y por los propios gobernantes y por los usuales detentores del “saber”, unos y otros empecinados en la quimérica “misión colonial” de ser como las grandes potencias.

En solo los tres últimos años, (2014,2015 y 2016) la explotación minera (oro , plata, Zinc) se ha triplicado en solo tres países: Guatemala, Honduras y Nicaragua: especialmente en la Costa Caribe: La Antigua Mosquita. Durante los tres primeros trimestres de 2016, el 50% del volumen exportado fue en su mayo parte a Canadá, Estados Unidos, China, Japón, Suiza, a través de concesiones de capital Canadiense y Estadounidense. Y desde 2013 en sus costas y mares surcan plataformas petroleras y de gas marinas, operadas con capital Estadounidense, y de Gran Bretaña.

Frente a ellos, la magnitud y diversidad de voces que a lo largo y lo ancho de nuestra America ha despertado la voracidad devastadora del capital, constituyen expresiones de subjetividades otras de sensibilidades de-coloniales que sienten en sus propias territorialidades y corporalidades el dolor de la expropiación y el saqueo. Desde agosto de 2015, la Región Autónoma de la Costa Caribe Norte de Nicaragua, es escenario de violentos enfrentamientos entre colonos y habitantes de las comunidades miskitas y mayangnas. Ante el de despojo y saqueo, viejo proyecto desarrollista de revalorizar tierras indigenas de las regiones de la Mosquitia y marginar a sus habitantes amerindios y afrodescendientes. (Bataillon, 2016), aumentan en un 70% los conflictos relacionados con la minería. Solo en Honduras, ocurre el mayor numero de agresiones contra defensores de la tierra (Global Witness, 2015). Honduras con tan solo seis millones de habitantes es por sexta vez el lugar del mundo con mas muertes por 100.000 habitantes. En Honduras, mueren 54 mujeres por mes, 60 por mes en Colombia y Guatemala, teniendo las cifras mas altas de feminicidio. Sin embargo las mujeres Miskitos luchan frente al canal, se enfrentan a las mineras y petroleras y también caen, como la líder hondureña Bertha Cáceres ante la defensa del territorio.

Como expresiones de las nuevas contradicciones de la acumulación contemporánea los movimientos del Caribe Occidental , luchan como pueden, se levantan y extienden expresando un resurgir, de las resistencias históricas, recreadas y re-significadas en torno a la defensa del territorio y la naturaleza.

Al tomar en serio estos gritos de resistencia, es necesario aproximarlos a una comprensión de los dispositivos contemporáneos de la expropiación. Estos movimientos hacen que estos te




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* Toro Pérez
Departamento de Ciencia Política. Facultad de Derecho, Ciencias Políticas y Sociales. Universidad Nacional de Colombia - DCP/UNAL. Bogotá, D.C., Colombia