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Resumen de ponencia
TRAZANDO UNA RUTA DE NAVEGACIÓN PARA LA PARTICIPACIÓN ESCOLAR DE LOS PADRES. Escuela de padres y madres: Materialización de la política educativa

*Lina Paola Martínez Nieto



“No profe, acá los papás no vienen a esas actividades”, “¿seguro quiere hacer eso?”, “mejor cite un grupo grande para que valga la pena el esfuerzo…a ver quién llega”. Estas eran las apreciaciones de los docentes a quienes, en los albores del año 2012, se les expuso la idea de implementar una Escuela de padres y madres en el Colegio San Bernardino IED (Localidad de Bosa, Bogotá, Colombia). Sus expectativas eran resultado de experiencias previas y, al mismo tiempo, eran caldo de cultivo de temor ante intentos de navegación a través de un mar desconocido, sin una ruta de navegación previamente demarcada y con un puerto incierto de llegada.

No obstante, la necesidad de esta iniciativa no daba tregua, la gran distancia de los padres con el colegio agudizaba en los estudiantes: problemas de conducta, desconocimiento de la autoridad, bajos desempeños académicos, sentimientos de soledad, baja autoestima, agresividad, entre otros “problemas” que, más allá de evidenciar la presencia de estudiantes difíciles y problemáticos, narraban la historia de niños y jóvenes ávidos de amor y de un acompañamiento educativo armónico y cooperativo entre su familia y su colegio.

Como lo han argumentado teóricos expertos en la relación familia-escuela, los niños y jóvenes cuya familia y escuela trabajan de forma mancomunada en los procesos escolares muestran mayor estabilidad emocional, responsabilidad y autonomía, adecuados procesos de socialización y mejores desempeños académicos. Además, la participación escolar de los padres se reconoce como indicador de calidad escolar, por lo cual, es fundamental la generación de políticas educativas que la promuevan.

Entonces, implementar una Escuela de padres y madres como estrategia para promover acercamiento y participación de las familias en los procesos escolares, fue una propuesta ante tales dificultades. Se configuró como una herramienta para empezar a trazar una ruta de navegación del mar desconocido de la participación escolar de los padres, ayudando a materializar la política pública de participación.

Es necesario señalar que en Colombia existe una normatividad que regula el derecho-deber de los padres de participar en la escuela y los estamentos del Gobierno escolar: Constitución Política de Colombia de 1991 (art 68-103), Ley 1098 de 2006 (art 39), Ley 115 de 1994 (art 7-139), entre otras. Sin embargo, cabe cuestionar si la construcción de esta política pública realmente garantiza los procesos de participación parental en la escuela. Investigaciones previas cuestionan la eficacia de dicha estrategia en tanto la legislación muchas veces no caracteriza la comunidad, sus idiosincrasias, su heterogeneidad, ni el carácter multidimensional de la participación.
Entonces, la escuela es responsable de implementar estrategias que promuevan la vinculación de los padres a los procesos educativos. Iniciativas que deben ir más allá de la constitución de los estamentos del Gobierno Escolar y deben incidir sobre las dinámicas escolares que obstaculizan, descalifican o limitan dicha participación. La investigación “Representaciones sobre la participación de los padres de familia en la escuela” (Martínez, 2016) realizada por la autora en el mismo Colegio San Bernardino IED, se corroboró la existencia de limitaciones u obstáculos para la participación de los padres, en varios ámbitos escolares: 1)Concepto Educación-Escuela, 2)Relación Familia-Escuela y Participación, 3)Vías formales e informales de participación, 4)Fomento de participación desde la escuela, 5)Comunicación Familia-Escuela, 6)Políticas públicas y Sistema educativo. Además, se identificó la violencia (Galtung, 2003) y las condiciones económicas y sociodemográficas de los padres como elementos que atraviesan los procesos de participación.

En este contexto, la Escuela de padres y madres del Colegio San Bernardino IED se ha consolidado como una estrategia fundamental que ha pretendido materializar o transformar en una práctica escolar aquella demanda de la política pública de que la escuela motive la participación de los padres, al tiempo que ha pretendido movilizar o confrontar algunos de los obstáculos o limitaciones para la participación escolar de los padres existentes en dicho escenario. De hecho, la Escuela de padres y madres se ha estructurado sobre los siguientes tres (3) pilares: 1) Fortalecimiento de la relación familia/escuela, 2) Fortalecimiento de vínculos familiares y manejo asertivo de problemáticas actuales de niños y jóvenes, 3) Promoción de la participación de los padres en los procesos escolares.

La experiencia ha sido tan enriquecedora, que ha sufrido múltiples las transformaciones durante estos seis (6) años:
• De convocatorias numerosas hacia otras cada vez más focalizadas por el aumento significativo de padres y madres asistentes
• Del temor a la inasistencia de los padres y madres, hacia la confianza en el gusto y motivación fomentada por las actividades realizadas, generando la necesidad de organizar mejores espacios para una adecuada acogida.
• Del manejo de una pedagogía de transmisión de información y conocimientos (charlas-seminarios), hacia una pedagogía participativa y dialógica (talleres vivenciales y lúdicos).
• De una planeación externa fundada en el saber del docente orientador y de su lectura de la comunidad, hacia una planeación direccionada por las expectativas y necesidades percibidas por los mismos padres y madres de familia.
• De espacios donde primaba la voz del docente orientador hacia espacios de promoción de conversación entre los padres donde su voz es protagónica, se comparten saberes y se aprende de manera colaborativa
• De espacios de convocatoria de solo padres y madres, hacia espacios donde participan los padres y madres con sus hijos, e incluso, donde se promueven encuentros de toda la familia
• De un imaginario colectivo donde la Escuela de padres y madres es función del orientador escolar, hacia una Escuela también liderada por los docentes

Es así como la Escuela de padres y madres ha sido una herramienta que materializa la posibilidad de que los padres de familia del Colegio San Bernardino puedan hacer parte activa de las actividades de la institución. No obstante, a pesar de los aspectos positivos de la Escuela de padres y madres, cabe cuestionar ¿qué nivel de participación escolar están alcanzando los padres con ella?, ¿realmente ellos logran incidir en el funcionamiento y la gestión escolar?

Para responder estas preguntas, los resultados de la investigación “Representaciones sobre la participación de los padres en la escuela” en la categoría de análisis “Fomento de la participación desde la escuela” brindan algunas luces. Se encontró que aunque el 70% de los padres y el 50% de los docentes respondieron afirmativamente sobre si el colegio promueve la participación parental en la escuela, los que pueden ser considerados porcentajes significativos, esta participación la concebían asociada principalmente con la ejecución de la Escuela de padres y madres del Colegio San Bernardino. De hecho, los padres negaron conocer la existencia de otras estrategias de este tipo en la institución.

Este hallazgo cuestiona de varias formas. Por un lado, hay un porcentaje importante de padres y docentes (30% y 50% respectivamente) que no reconocen forma alguna en la que el Colegio San Bernardino fomente la participación parental, lo cual es alarmante pues es un proceso fundamental que estaría descuidado desde la institución. Si los padres no se motivan no van a acercarse a la institución. Y aunque en la cotidianidad de la institución los docentes abogan por la necesidad del acercamiento de los padres, los resultados denotan que no hay una fuerte motivación en ellos para generar estrategias que la promuevan.

Y por otro lado, siendo la Escuela de padres y madres la única alternativa de participación que reconocieron padres y docentes en el Colegio San Bernardino, inquieta hasta qué punto realmente la incentiva o qué nivel la promueve. En general promueve participación en niveles básicos “padres como responsables de la crianza del niño” y “padres como maestros”. Pero no logra estimular grados altos de participación como “agentes de apoyo y agentes de decisión”, “participación contributiva o política”, o padres en niveles consultivos, de toma de decisiones y de control de la eficacia.

Otra conclusión, que implica a toda la gestión directiva y estratégica del Colegio San Bernardino es que las iniciativas o estrategias de fomento de la participación escolar de los padres, son limitadas, encarnadas especialmente en la Escuela de padres y madres, la cual puede ser un ejemplo o un trazo inicial para continuar construyendo la ruta de navegación para fomentar y motivar sistemática y constantemente la participación escolar de los padres. Por supuesto, habría que trabajar en el cambio y modificación de todas las barreras y obstáculos presentes en el escenario escolar que limitan la vinculación de los padres con la escuela, pero realmente serían un aporte fundamental para la formación de los jóvenes y articular las acciones en pro de una educación coherente y cooperativa entre la escuela y la familia.

Para terminar, un aporte adicional que hace la escuela de padres y madres del Colegio San Bernardino IED a la propia institución y a todas aquellas que quieran incentivar estos procesos, es que no es sorprendente que esta estrategia genere actitudes favorables de los padres con el colegio puesto que ellos obtienen muchos aportes y ganancias con ella, especialmente, en temas que son de su interés y preocupación; además, porque es un espacio organizado y sistemático que fácilmente pueden reconocer como planeado solo para ellos, encontrando un trato respetuoso que valida sus sentimientos y dificultades en el proceso de crianza y donde se promueve la construcción de un sentido de “red de apoyo” y de trabajo mancomunado con el colegio para dicha labor.




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* Martínez Nieto
SECRETARIA DE EDUCACIÓN DE BOGOTÁ SED. BOGOTÁ, Colombia