Esta exposición tiene como principal objetivo resaltar la importancia de que la sociedad civil se involucre como tomadores de decisiones en un país. Considerando el complejo proceso de globalización, desarrollo tecnológico y las diferentes formas en que el mundo está conectado, estar consciente del poder de la organización de la sociedad civil es crucial para el desarrollo de cualquier país.
Primero, describiré el sistema actual, identifico que las superpotencias, sabiendo de los cambios en el sistema internacional crearon y alimentaron Organismos Internacionales (OI). Intentando no solo manejar el nuevo paradigma que la interdependencia y la tecnología representaba, pero además estableciendo las reglas que el resto del mundo tenía que seguir para poder tener un rol en el escenario internacional. El día de hoy, las organizaciones internacionales exigen a los países que cambien sus políticas internas, indicando cómo deben manejar importantes asuntos económicos y políticos, si es que ellos quisieran obtener su membresía.
En este sentido, podemos decir que existe un orden mundial; no obstante, es un orden mundial de súper potencias en el que los otros estados, los medianos y pequeños, no tienen lugar. Esta parte del sistema internacional en el que los Estados están voluntariamente quitándose algunos de sus atributos y perdiendo agresivamente espacios para generar política pública comprometiendo su capacidad de atender asuntos internos críticos; esos países no pertenecen a ese orden mundial, pero a un orden inframundial que mantiene a esos países en constante peligro. En este trabajo propongo en método con el que estos otros países pueden asegurar su seguridad interna, reforzando el rol de la sociedad civil
Para poder hacerlo, primero identifico a esos otros países, lo haré considerando tres variables fundamentales: si esos países tienen membresía en la Organización Mundial del Comercio, El Fondo Monetario Internacional y hacen sus aportaciones al Banco Mundial; considero estas membresías porque son estas tres OI las que más evidentemente someten a condicionalidad a los países en cuestiones trascendentales como asuntos del desarrollo de la política económica y comercial de un país, su modelo político interno, entre otras cosas. No obstante que considero que los países están en riesgo en todos los sentidos, apunto por ahora en esa dirección para acotar el trabajo y que tenga una extensión pertinente.
Como segunda variable consideraré la pobreza y la desigualdad, la pobreza y la desigualdad, sin lugar a dudas, condicionan la participación ciudadana en la vida política del país, puesto que son inherentes a ellas la desnutrición, el hambre, la mala educación, malas condiciones de salud, la lista podría seguir indefinidamente. Para ser consecuente con el trabajo utilizaré las últimas cifras del Banco Mundial para hacerlo y el estado de su democracia analizando los resultados del Electoral Democracy Index de Varieties of Democracy (V-Dem). Después, voy a probar en qué medida están en riesgo esos otros países analizando las variables y las condiciones actuales de México y Chile, revisando, además, el contexto nacional de los países al ingresar, cuál fue la motivación de su ingreso y del reforzamiento del compromiso. Elegí México, no solo por ser mi país de nacimiento y crianza, pero por la resonancia mundial que ha alcanzado el problema de la violencia y la corrupción, en contraste con el aparente crecimiento político vociferado por la clase política mexicana. Chile, por el contrario, lo elegí por la apariencia de estabilidad y crecimiento económico que muestra al exterior pues pareciera un país que no debería pertenecer al orden inframundial, es esa la razón final, saber si un país que no es una súper potencia puede no estar en riesgo.
Finalmente, yo propondré una manera civil de sobrevivir al orden inframundial, basado en lo que llamo: la cooperativización de los problemas, para reforzar la participación de la ciudadanía en la solución de tales.