En Cartagena de Indias son evidentes la segregación espacial y la desigualdad social. Según datos del DANE (Departamento Nacional de Estadística) para 2016, el 69% de los cartageneros pertenecen a los estratos 1 y 2, e1 22% al estrato 3 y apenas el 9% a los estratos 4, 5 y 6. Asimismo, en 2016 aumentó la pobreza monetaria en la ciudad en un 0.5, ubicándola como la tercera ciudad con mayor pobreza monetaria del país, con 29.1%, y como la tercera con mayor pobreza monetaria extrema, con 5.5% (55.736 personas en situación de indigencia). En 2016, el coeficiente Gini fue de 0.460.
Ahora bien, al analizar los instrumentos de planeación urbana formulados desde 2001 puede constatarse que la explicación habitual que se atribuye a aquella asimétrica situación social es la autosegregación de las comunidades afro y populares. Se argumenta que las personas excluidas están en dicha condición porque quieren estarlo, pues presuntamente carecen de hábitos de emprendimiento que les permitan integrarse a la economía de mercado y conservan obstinadamente prácticas rurales poco competitivas para una ciudad globalizada (Sánchez, 2015). Esta ponencia problematizará aquella tesis a través de una genealogía de la segregación espacial por motivos raciales. Para ello analizará la racionalidad de gobierno y los efectos gubernamentales del racismo biológico que instauró Estados Unidos en el Gran Caribe —a propósito de la construcción del Canal de Panamá— y su manifestación localizada en el ordenamiento urbano de Cartagena de Indias por medio del Plan Pearson; que data de 1914. Este plan condujo a la erradicación de los primeros barrios afro y populares extramuros de Cartagena, con lo que estableció un modelo espacial segregativo que se actualiza en el presente.
Las historiografía sobre las disposiciones habitacionales de Cartagena constata que durante la colonia y el siglo XIX no existió segregación espacial urbana; los marcadores raciales estaban asociados a la limpieza de sangre y las prácticas culturales (Castro-Gómez, 2005; Deavila y Guerrero, 2011; Helg, 2005; Tellez, 2005). En este contexto, diferentes sectores sociales habitaban de manera abigarrada las viviendas y no existía una distinción entre los barrios que estableciera —en términos raciales— distribuciones espaciales asimétricas: "la posición del individuo no quedaba marcada automáticamente por el espacio de residencia que ocupaba" (Tovar, 1998: 55).
La erradicación en 1939 de los primeros barrios populares extramuros (Pekín, Pueblo Nuevo y Boquetillo) cambió esta situación y dio inicio al despliegue de un modelo de segregación espacial por motivos raciales que hasta entonces había sido inédito (Bohorquez y Gamarra, 2008; Cabrales, 2000). Este patron urbano se actualiza en el presente (Aguilera y Meisel, 2009; Ayala y Mesel, 2017; Espinoza, Ballestas y Utria, 2017), con argumentos que han cambiado, pero que continúan activando una gramática que estereotipa a las comunidades afro y populares como poblaciones: clases peligrosas que deben ser controladas para garantizar la modernización y competitividad urbana, impidiendo con ello su reconocimiento como ciudadanos efectivos y el ejercicio de su legitimo derecho a la ciudad (Chatterjje, 2008; Pimienta, 2013, Sánchez, 2015).
Para analizar críticamente la emergencia histórica de este patrón de segregación espacial por motivos raciales, la presente ponencia pregunta: ¿Cómo se articuló argumentativamente la racionalidad de gobierno que diseñó Estados Unidos para el ejercicio de la gubernamentalidad en el Caribe, a propósito de la construcción del Canal de Panamá, con el Plan Pearson de 1914 que concretó la erradicación de los primeros barrios extramuros afro y populares e instauró un modelo urbano de segregación espacial por motivos raciales en Cartagena de Indias?
La ponencia ofrece elementos para comprender la segregación espacial en Cartagena de Indias, relacionados con la formación de alteridades racializadas (Segato, 2007), a partir de la analítica de los dispositivos bipolíticos (Foucault, 2007) y necropolíticos (Mbembe, 2011) que operaron en el Gran Caribe en la primera mitad del siglo XX. Esto permitirá analizar el patrón segregativo contemporáneo de la ciudad en función del diseño geopolítico que se consolidó en la región desde la construcción del Canal de Panamá y la consolidación de la hegemonía estadounidense. En consecuencia, la investigación permitirá problematizar la premisa del ordenamiento territorial contemporáneo que plantea que las comunidades afro y populares se encuentra en una situación de autosegregación (Sánchez, 2015). Esto hará constatable que las comunidades barriales segregadas hoy en día no se encuentran excluidas por una decisión libre e individual, sino que han sido pauperizadas y estigmatizadas a través de procesos históricos de racialización espacial.
La investigación que sirve de base a la ponencia se inscribe en una perspectiva genealógica de análisis social (Deleuze, 1971; Foucault, 2004, 2006 y 2007; Nietzsche, 2011). En este sentido, busca analizar las condiciones históricas de posibilidad que condujeron a la segregación espacial por motivos raciales en el presente ordenamiento urbano de Cartagena de Indias. Se trata de realizar una ontología histórica del presente que, para este caso, se focalizará en la emergencia (Foucault, 2004) de la correlación de fuerzas que determinó una variación en el sentido del ordenamiento urbano de Cartagena y por lo tanto en el devenir del cuerpo social de la ciudad caribeña (Deleuze, 1971).
Se parte del análisis de archivo conformado por material de prensa, informes de higiene y salubridad de la municipalidad de Cartagena, normatividad urbana, bibliografía de medicina social de la época en torno a las enfermedades tropicales, material fotográfico y cartografía urbana. El análisis de archivo se orientará a la interpretación discontinua de la historia (Deleuze, 1971; Foucault 2004), para caracterizar del punto de inflexión acontecimental que desencadenó el modelo de ciudad segregativo a partir de la modernización urbana de Cartagena. Este enfoque permite interpretar —en el contexto de un régimen discursivo particular— las prácticas de gobierno asumidas por la administración municipal que desencadenaron los procesos de marginación y exclusión social a partir de la vigencia del Plan Pearson de 1914 y que operan al modo de una gramática significante en el modelo de segregación espacial por motivos raciales que pervive en la ciudad caribeña.