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Resumen de ponencia
E.L.I.S.A sexo, drogas, rock and roll. Construcciones farmacopornograficas del cuerpo abyecto en la ciudad de Medellín (1984 - 1989)

*Daniela Gómez Giraldo
*Edwin Jader Suaza Estrada



Para el año de 1963 Michel Foucault nos propone en su libro “El nacimiento de la clínica” una lectura de las transformaciones socioculturales y económicas de la sociedad europea occidental entre los siglos XVIII y XIX, esto a partir de la observación o mirada atenta de las estructuras lingüísticas y las técnicas anatomopatológicas que la institución clínica construye como prácticas recurrentes. El autor sugiere que a cada modelo de poder corresponde un cuerpo encuadrado en el orden de lo normal o en alguno de los subórdenes de lo patológico, los cuales, vinculan directamente cuerpos sanos y enfermos a discursos y prácticas de producción y gestión de lo vivo. Tales prácticas, encierran, clasifican y analizan al «diferente» como a un objeto, mostrándonos la racionalidad moderna como lo que es, voluntad de dominio.
Ante las formas específicas de gestión de la sexualidad, de la reproducción, de la espacialización de las diferencias en la ciudad, se enfrentarían las políticas feministas y homosexuales de los años 70 del pasado siglo. Las cuales, en tanto puntos de fuga y resistencia enfocarían su crítica contra las instituciones disciplinarias (familia, escuela, hospital, prisión, fábrica, entre otras), esto es, los espacios de captura y gestión de lo vivo que operan bajo la lógica que para Foucault tenía como paradigma a "la clínica". No obstante, para los años 80 el contexto político cambia radicalmente en la mayoría de sociedades occidentales y occidentalizadas: la nueva gestión neoliberal, la economía de la deuda, el desmonte del Welfare State y los recortes de servicios sociales anunciarían el fin de la clínica como paradigma de la gestión biopolítica ¿Cuál será entonces el modelo de gestión política de la vida que caracterizara a las sociedades neoliberales contemporáneas?
Aquella época que veríamos caer en los años 80, el fordismo, se sintetizaba y definía como un modo de producción y de consumo que taylorizaba la vida en una suerte de banda de montaje en serie y una estética definida en relación a las formas de habitar el espacio interior y la ciudad como centros del agenciamiento conflictivo del cuerpo y la máquina. Con su caída emergen nuevos sectores portadores de las transformaciones de la economía global, en donde las industrias bioquímicas, electrónicas y de la comunicación pasaran a ser los nuevos soportes industriales del capitalismo. Es una época en donde la ciencia ocupara un lugar hegemónico como discurso y practica cultural, gracias a su capacidad para inventar y producir artefactos vivos. Una suerte de régimen donde las manifestaciones científicas del saber/poder (sicología, endocrinología, sexología, cibernética, bioingeniería, nanotecnología, etc.) convierten sus representaciones de la normalidad/anormalidad en realidades materiales, en sustancias químicas, prótesis y moléculas susceptibles de ser comercializadas, en cuerpos y biotipos humanos que pueden ser gestionados como bienes de intercambio por las grandes multinacionales, como son las farmacéuticas, hablamos así del estatuto de gestión de la potencia de vida al que la filósofa Beatriz Preciado llamara farmacopornográfico.
En este régimen emergen nuevas técnicas de gestión de lo vivo, agenciamientos que producen y patologizan mediáticamente el cuerpo anormal: migrantes, discapacitados, autistas, depresivos, hiperactivos, obesos, infértiles, intersexuales, transexuales, drogadictos serán otredades que devienen nuevas o resignificadas a partir de la “autoridad material” de la ciencia, esto es, crear y no simplemente describir la realidad. Así, la sociedad contemporánea es habitada por subjetividades que se definen: por las terapias de lo normal/sano híper representadas en la imagen y el deseo, por las sustancia(s) que dominan sus metabolismos, por las prótesis cibernéticas atreves de las que se vuelven agentes, en general por los tipos de deseos farmacopornográficos que orientan sus acciones, por las noopolíticas que modulan sus vidas.
Frente al modelo farmacopornográfico el sujeto/cuerpo seropositivo y las coaliciones de activistas del SIDA representan un ejemplo temprano y paradigmático tanto del agenciamiento como de la resistencia en la era de la reproducción/producción neoliberal. Agenciamientos que tendrán en la potencia de vida de los cuerpos herederos de la fuga que implico el sexo las drogas y el rock and roll en los años 60 y 70 del siglo pasado, a sujetos que disputaran y demandaran el acceso a los aparatos de verificación de la verdad y normalización de los cuerpos como válidos.
De ahí que el cuerpo portador del VIH-SIDA estratégicamente se defina como una de las tantas subjetividades somáticas que produce el neoliberalismo, una entidad patológica que se construye a partir de test virales como E.L.IS.A, el cual, lo califica no como enfermo o sano sino como positivo o negativo en relación a un estatuto viral, que implica para su portador ser cuerpo/objeto de una determinada producción de capital en donde sus funciones corporales y sociales mediaran entre lo normal o peligroso, dependiendo de las moléculas terapéuticas que consuma o deje de consumir. De esta forma, el SIDA y la manera como es tramitado por los medios de comunicación y la industria farmacéutica atrapará en sus campos reticulares a aquellos cuerpos que pretendían escapar a la maquina semiótico-política que nombra y define la vida que se muestra abyecta para sus fines.
En este orden de ideas la ponencia buscará evidenciar los contenidos y los márgenes de la producción semiótico-política que en la ciudad de Medellín durante la década de los 80 producen y reproducen un régimen de gestión farmacopornográfico en relación a los cuerpos portadores de VIH – SIDA.





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* Gómez Giraldo
Facultad de Derecho y Ciencias Políticas Universidad de Antioquia. Medellín, Colombia

* Suaza Estrada
Facultad de Derecho y Ciencias Políticas Universidad de Antioquia. Medellín, Colombia