En distintas sociedades, las desigualdades impuestas por el patriarcado legitimaron entre las personas la ausencia de derechos, libertades políticas y sociales, posiciones de poder y asimetrías. Como parte de esos grupos sociales, las mujeres se visualizaron como uno de los más desfavorecidos a nivel mundial. Desde el punto de vista histórico, la desigualdad legal legitimó la diferencia entre los sexos, siempre en prejuicio de las mujeres y de aquellas personas que no se adecuaban a la norma social heterosexual. La universalidad de la subordinación femenina se arraigó en diferentes ámbitos, en la subjetividad individual y colectiva y en las estructuras sociales que aseguraban el estatus quo
El movimiento feminista, en los diferentes momentos históricos desde su surgimiento, denunció un conjunto de problemáticas sociales relacionadas con la discriminación de las mujeres, principalmente: las barreras para acceder a la instrucción y educación, la obtención de un empleo, el derecho al voto, la sobrecarga de las mujeres en el hogar, la paridad de derechos en el matrimonio y la violencia hacia las mujeres y las niñas. A lo largo de los años, estas y otras problemáticas sociales confirmaron la legitimidad de las mujeres como un grupo social en desventaja.
En el caso de Cuba, heredera del legado europeo y africano, el patriarcado arraigado en la sociedad legitimó, al igual que en otras sociedades, la diferenciación de roles y funciones, de espacios de participación diferentes y la posición más privilegiada del hombre en la vida social. A partir del Triunfo de la Revolución,la situación de las mujeres presentó matices diferentes en comparación con otras etapas. Ello fue marcado por las políticas sociales que se desarrollaron para la emancipación de la mujer. La revolución de 1959 en el país potenció la incorporación de las mujeres en la salud, la educación y como fuerza laboral activa. Se incorporó, a diferencia de otros países, la igualdad y los derechos de las mujeres como elemento esencial del proyecto político y social. Se apoyó además en una estructura jurídica que denunciaba cualquier tipo de discriminación lesiva a la dignidad humana. Sin embargo, algunos estudios señalan problemáticas que afectan la vida cotidiana de las mujeres relacionadas con las desigualdades, las brechas de género y el desarrollo de relaciones de género asimétricas.
Estas problemáticas denunciadas por las mujeres y los movimientos feministas han sido centro de debate en diversas reuniones e informes internacionales. Un análisis profundo de estos documentos, así como de otras reuniones y eventos internacionales mencionados anteriormente, revela cambios significativos en la visión que se ha tenido de los hombres en estos informes. En el I Plan de Acción Mundial sobre Población de la III Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo en Bucarest en 1974, se hizo referencia a los hombres como referente para el cambio en las mujeres
En 1994, la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo celebrada en El Cairo, reafirmó la necesidad de que programas y políticas sociales armonizaran las responsabilidades familiares y laborales de mujeres y hombres.
A partir de esa fecha, los hombres comienzan a identificarse como un factor clave y se insiste en la necesidad de promover iniciativas que los integren e impliquen. Uno de los ámbitos en los que se han promovido estas iniciativas es en la eliminación de las relaciones de género asimétricas. En este marco se han desarrollado iniciativas locales y regionales que se han propuesto promover la participación de los hombres en la promoción de relaciones de equidad, lo cual ha adquirido un puesto de centralidad en los últimos años a partir de la creación de Organizaciones no Gubernamentales (ONG), institutos de investigación, eventos y proyectos locales e internacionales. En el caso de Cuba, son incipientes las investigaciones que recogen estadísticas y valoraciones sobre la participación social del hombre en relación con temas de género, lo que limita el conocimiento científico sobre los aspectos de la realidad que expresan relaciones de género discriminatorias.
La participación social de los hombres en ámbitos de poder también continúa siendo mayor, aunque ha disminuido en comparación con años anteriores. En las familias cubanas continúa el predominio del modelo tradicional del trabajo hogareño con sobrecarga para la mujer. Otros aspectos en los que se evidencian relaciones de género discriminatorias es en lo referente a la identidad de género. La realidad social cubana muestra la necesidad de promover una participación más activa de los hombres (y padres) en los procesos de salud sexual y reproductiva(24) y en las tareas de cuidado y crianza de sus hijos/as. Estas problemáticas visualizan los malestares de los hombres en su vida cotidiana, específicamente, en las relaciones de género que establecen. En nuestro país,a partir de la voluntad política del estado y de las diferentes estructuras sociales encaminadas a lograr una sociedad más justa, se han desarrollado iniciativas para implicar a los hombres en procesos de cambio hacia relaciones de género justas y emancipadas.
Las evidencias encontradas muestran que el trabajo con grupos de hombres en nuestro país todavía es insuficiente y desarticulado, por lo que los cambios no son sostenibles. Esto indica la necesidad de invertir en iniciativas que asuman metodologías participativas que promuevan procesos de cooperación, implicación y compromiso con el cambio, de modo que los hombres participantes no solo consigan producir cambios en sus estilos de vida, sino que además se tornen multiplicadores de actitudes de cambio.
Desde el plano teórico como metodológico, la sociedad cubana demanda propuestas metodológicas desde perspectivas que estimulen actitudes de reconocimiento y superación de los malestares y contradicciones de la vida cotidiana de los hombres. Por este motivo y teniendo en cuenta los resultados positivos que ha tenido la aplicación de la Metodología del Autodesarrollo Comunitario (MAC), es que nos basamos en este principio. Partiendo de lo planteado anteriormente nos proponemos como objetivo de la presente ponencia: Proponer un programa de intervención comunitaria para potenciar la participación social de los hombres cubanos para el desarrollo de relaciones de género justas y emancipadas.
El método empírico empleado fue el grupo formativo, que permitió implicar a hombres cubanos en la transformación de su realidad social y construir la propuesta de programa de intervención comunitaria. Sus sesiones de trabajo se organizaron teniendo en cuenta los momentos de la intervención grupal definidos por la MAC.
Como resultados se presenta un análisis de las diferentes etapas de intervención comunitaria con la Plataforma de Hombres Cubanos por la No Violencia y la Equidad de Género como muestra de estudio además de mostrar las características del programa diseñado, sus temáticas, estructura del mismo y el pilotaje con este grupo de hombres formalizado en la sociedad cubana actual.