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Resumen de ponencia
Animalismo pragmático y políticas públicas

*Milton Andrés Salazar




Muchos de los conflictos al interior de los movimientos y colectivos sociales tienen que ver con los pasos a seguir en el corto plazo; si bien, generalmente existen consensos en las finalidades de las luchas, se presentan tensiones en la manera de lograrlas. Así como en el antiguo movimiento obrero existían divisiones entre los reformistas y los revolucionarios, o en los movimientos sexuales existen aquellos que promueven la diversidad y otros la disidencia, en los movimientos animalistas encontramos a los bienestaristas y a los abolicionistas. La ponencia presenta un sugerente caso de incidencia en políticas públicas, en donde un colectivo animalista (Identidad animal, Manizales- Colombia) mezclando estrategias micro y macropolíticas y agenciando un animalismo pragmático (integrando tácticas bienestaristas y abolicionistas), logra brindar soluciones puntuales a problemas de maltrato y crueldad animal.
Desde hace algunas décadas en el mundo occidental hemos estado presenciando una serie de transformaciones con respecto a la manera en cómo nos relacionamos con los animales dentro de un amplio campo denominado “giro ecológico de la humanidad” en donde se cuestiona la continuidad de uno de los regalos envenenados de la modernidad/Colonialidad: el antropocentrismo, y se propone un nuevo régimen de comunalidad denominado: biocentrismo, del griego bio, que significa vida, y kéntron, o centrum en latín, que significa centro. Esencialmente, esta corriente asegura que todo ser vivo merece respeto moral, y que todos los seres vivos tienen el mismo valor y derecho de existir (Leopold, 2000) En este sentido ese locus de superioridad del hombre otorgado en la modernidad bajo la sentencia “el hombre domina la naturaleza” quedaría impugnado por una visión más armónica del hombre con ella.
Estas transformaciones han sido impulsadas por las luchas de los movimientos animalistas, quienes desde la década del setenta han planteado una serie de desacuerdos frente a las maneras tradicionales en que convivimos con los animales, agenciando tanto trasformaciones culturales como normativas, evidenciándose en la creación de leyes, decretos, sentencias, políticas, programas y proyectos que buscan administrar institucionalmente lo que llamaríamos “el problema del maltrato a los animales”. Es preciso advertir que como lo plantea Martin-Criado (2005) los problemas sociales no aparecen de la nada a la opinión pública; sino que estos requieren, de todo un trabajo político de construcción:
Los “problemas sociales” se generan porque hay grupos, organizaciones que logran imponer la percepción de una determinada “realidad” como “problema social”, como algo que concierne a la totalidad de la población y que exige “soluciones” políticas urgentes. Y también: porque estos grupos y organizaciones encuentran un terreno abonado en las instituciones estatales o en el resto de la población para la imposición de una determinada realidad como problema social” (p. 87)
Han sido las prácticas de resistencia de los colectivos animalistas las que han generado una serie de articulaciones discursivas que han posicionado el problema del “maltrato animal” en la agenda pública de la mayoría de los estados occidentales y en particular en Colombia en la última década.
La ruta metodológica de la investigación que se presenta en la ponencia consistió en la realización de un análisis documental sobre acción colectiva, políticas públicas, animalismo y legislación sobre los animales. También se efectuaron algunas entrevistas semi-estructuradas a líderes de un colectivo animalista, a un concejal animalista, a dos animalistas independientes, al funcionario público encargado del tema animalista en la alcaldía municipal y a un líder político local. Se concluye que cuando los colectivos sociales apelan al pragmatismo privilegiando resultados sobre narrativas lúcidas y encasillamientos militantes, logran desarrollar una lectura política del contexto que los hace tener un mayor impacto sobre los hechos de injusticia que quieren transformar.
La ponencia se estructura en 5 partes. En la primera presentamos un contextualización del movimiento animalista, sus tendencias y adversarios, además explicamos algunos enfoques teóricos relevantes para el tema. Luego exponemos un breve estado de la cuestión sobre legislación y políticas públicas animalistas en Colombia. En un tercer momento ofrecemos un perfil del colectivo animalista Identidad Animal, su trayectoria, identidades y sus prácticas de resistencia y de contienda política, enfatizando en la labor del concejal animalista originario de este colectivo. En la cuarta parte evaluamos la incidencia del colectivo en las políticas, programas y proyectos del gobierno local y discutimos teóricamente los alcances, limitaciones y aprendizajes de estas formas de acción colectiva. En último lugar exponemos las conclusiones.
Finalmente es pertinente mencionar que la ponencia es resultado del trabajo final de la especialización en “Políticas públicas para la igualdad en América Latina” de CLACSO.

Referencias
Leopold, A. (2000). Una ética de la Tierra (J. Riechmann, Ed.). Madrid: Ca¬tarata.
Martin-Criado, E. (2005). La construcción de los problemas juveniles. Revista Nómadas. no. 23. Universidad central – Colombia





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* Salazar
Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales. Universidad de Caldas - JURIDICASYSOC/UCALDAS. Manizales-Caldas, Colombia