El lavado de Activos considerado en muchos países como una conducta criminal sancionada por la ley, tiene el mérito de ser, quizá la actividad criminal más compleja, especializada de difícil detección y comprobación, así como una de las que mayor rentabilidad genera para las organizaciones criminales. Sin embargo y a pesar de que en el mundo se ha lavado dinero durante mucho tiempo, es sólo a partir de 1920, con gran timidez, que este problema viene siendo atendido por parte de algunas autoridades en muy pocos países. Las actividades criminales por lo general buscan lucrar en grandes cantidades al operar ilícitamente, tal es así que diseñan estructuras financieras y económicas a través de las cuales buscan canalizar los recursos obtenidos consecuentemente de estas actividades, procurando introducir en el Sistema Financiero o a través de sectores económicos, estos recursos mal habidos; esta introducción está dirigida al desarrollo de estos grupos criminales teniendo como vínculos a las operaciones comerciales, financieras, bursátiles, societarias entre otras, que los ayudarán a dar licitud o una apariencia de legalidad sobre los activos financieros y físicos que poseen como producto de un delito, tratando de incorporarse formalmente al patrimonio de estos delincuentes, o la organización criminal, a su vez causando un perjuicio a la economía local ya que las ampliaciones en la capacidad adquisitiva de estas organizaciones forjan brechas de desigualdad y pobreza que no hace más que desencadenar más la actividad criminal.
El mundo globalizado muestra un escenario con luces y Sombras contrapuestas donde a inicios del Siglo 21 se identifica con mayor nitidez una realidad inédita caracterizada por ingentes oportunidades y sistemáticos progresos de la esfera política, económica, cultural, social y científica que permite un mayor y más sostenible desarrollo de los estados con estabilidad, libertad de intercambio, traslado de bienes servicios y personas junto a una expansión de los medios de comunicación y libre transporte, todo con la posibilidad de entrelazarse en tiempo en tiempo real. Contrariamente y en paralelo el lado oscuro de esta realidad fragua que las mismas ventajas descritas anteriormente, implican grandes riesgos y vulnerabilidades que se convierten en grandes amenazas como un aprovechamiento pernicioso traducido en una proliferación y acentuada infiltración de organizaciones criminales con un alcance internacional que se ocultan en el más canalla anonimato y la extraterritorialidad inherentes a la economía globalizada.
En el delito de lavado de activos existe una certeza generalizada en el sentido de que prevalece una vinculación evidente y ya comprobada entre grupos terroristas, actividades ilícitas y organizaciones criminales que está dada por la búsqueda de fondos por ejemplo a través del tráfico ilícito de drogas, el blanqueo de dinero, el contrabando de armas, la trata de blancas entre otros delitos similares y de magnitudes comparables. Cuando hablamos de organizaciones criminales dedicadas al narcotráfico de sustancias estupefacientes o sujetas a control podemos recordar a las FARC de Colombia con su producción de cocaína y a los muyahidín de Afganistán con la heroína; ciertamente esta situación muestra alcance global por cuanto según datos de la ONU las ganancias negras afines al lavado de activos manipulando el sistema financiero alcanzan el 0.6% del producto interno bruto mundial mientras las ventas de estupefacientes o drogas alcanzan los 150,000 millones de dólares en la región latinoamericana equivalente a la mitad de la cifra mundial.
Cuando se trae a colación el tema de lavado de dinero y la financiación del terrorismo hablamos de consecuencias económicas, sociales y de seguridad potencialmente devastadoras. Los impactos negativos del lavado de dinero tienden a elevarse en mercados que suelen tener sistemas financieros débiles o poco estables, una ausencia de normativas bancarias y mayor susceptibilidad al ser alterados por influencias delictivas terroristas, sin olvidar las políticas públicas; algunos de los efectos de lavado de dinero y la financiación del terrorismo y otros delitos, en este caso, son los siguientes:
Incremento del delito y la corrupción: el lavado de dinero ayuda a mejorar los aspectos rentables de las actividades delictivas, algunos Estados considerados como paraísos fiscales para el lavado de dinero atraen a gente que comete delitos. Si el lavado de dinero está extendido probablemente habrá también más corrupción
Sector Privado Legítimo Debilitado: Uno de los defectos microeconómicos más críticos de lavado de dinero incurre sobre el sector privado, conocemos que los lavadores de dinero utilizan compañías fachada o negocios que aparentemente son legítimos y realizan actividades legítimas pero que en realidad están controlados por organizaciones criminales delincuentes que mezclan los fondos provenientes de actividades ilícitas con fondos legítimos para esconder el dinero ilícito.
Instituciones financieras frágiles: El lavado de dinero y la financiación del terrorismo pueden perjudicar la estabilidad del sector financiero de un Estado, de hecho la actividad criminal ha sido relacionada con varios fracasos financieros o bancarios en todo el mundo, los riesgos de lavado de dinero para las instituciones financieras se describen generalmente como de reputación, operación, jurídicos y de concentración de crédito.
Decisiones erróneas o pérdida de control relacionadas con la política económica: Ya que en el lavado de dinero se cuenta con grandes sumas involucradas en el proceso de este delito en algunos países de mercados emergentes estos fondos ilícitos pueden reducir los presupuestos gubernamentales dando así una pérdida de control de la política económica por parte de los gobiernos o a su vez en errores de política debido a mediciones inexactas de estadísticas macroeconómicas resultantes del lavado de dinero.
Inestabilidad y distorsión económica: Un lavador de dinero no está interesado principalmente en la generación de utilidades o ganancias provenientes de sus inversiones sino en proteger sus recursos, sus ingresos y ocultar sobre todo, el origen sucio, de los fondos de esta forma ellos invierten el dinero en actividades que no son necesariamente beneficiosas económicamente en el país o para el país donde los fondos están ubicados.
Detrimento de ingresos por impuestos: De todas las formas subyacentes de actividades ilegales la evasión fiscal es tal vez la que tiene el impacto económico más evidente en los Estados. El lavado de dinero reduce ingresos Fiscales a los gobiernos y por ende perjudica directamente a los contribuyentes lícitos.
Riesgo reputacional de un país: Tener una reputación de paraíso para el lavado de dinero y de financiamiento al terrorismo puede generar efectos negativos para el desarrollo y el crecimiento económico de un país.
Competencia desleal: Cuando se crean compañías con fondos ilícitos y mezclan las ganancias lícitas del nuevo negocio con los fondos ilegítimos con los que se constituyeron, o al mismo tiempo sin tener nada que perder los artículos, bienes o servicios ofertados son vendidos a precios menores que la competencia provocando una inestabilidad o devaluación en los bienes. La subvención de los bienes de estos grupos criminales no representa una pérdida ya que lo importante para la organización criminal será salvar el capital invertido.
Los costos Sociales: Existen grandes e importantes costos y riesgos sociales mancomunados al lavado de dinero, ya que este delito es imprescindible para que las organizaciones criminales obtengan rentabilidad, por tanto su permanencia y fortalecimiento resquebraja a la sociedad, ya que al existir o expandir a los grupos delictivos el gasto público de un país aumenta debido a la necesidad de una mayor actividad de seguridad y administración de justicia; sin contar con gastos que se derivan como gastos destinados a la prevención de estas organizaciones así como gastos preventivos y campañas de información a la ciudadanía de delitos o el consumo de estupefacientes por ejemplo.
Por tanto los efectos mencionados anteriormente se convierten en consecuencias sociales graves reflejadas en las cifras que representan la cantidad de personas involucradas en los delitos de estas organizaciones delictivas desde las víctimas a los victimarios es innegable que se pierde un gran porcentaje de fuerza productiva para una sociedad. Entre las cifras se tiene que el 0,02% de niños son explotados y utilizados para el transporte de drogas, el 0,03% explotados sexualmente, el 0,05% desaparecidos, el número de mujeres representa el 8% de la población destinada a la trata de blancas y reclutadas para transporte de drogas, en el caso de los hombres destinados a trabajos forzados. Así también las brechas de desigualdad económica al mostrar un PIB irreal, elevado de países donde la gran mayoría vive con recursos mínimos o países que destinan importes recursos para la prevención de este delito disminuyendo el porcentaje destinado a servicios básicos urgentes. El lavado de activos es un enemigo silencioso que oculta a criminales y actos repudiables que golpean a la sociedad y más aún cuando América Latina intenta salir de la miseria y buscar caminos de prosperidad. Es indigno pensar que las políticas establecidas por los gobiernos junto a los organismos internacionales de cooperación mutua no ayudan sin embargo la complicidad de muchos, no ayuda con la erradicación del delito.
El trabajo investigativo devela cifras referentes al lavado de activos considerándolo como un servicio de apoyo que permite a los criminales disfrutar de los beneficios lucrativos de sus actividades ilícitas de manera legal, para encubrir actos ilegales que infringen las leyes, mientras que la sociedad está golpeada y amenazada ante la impunidad, la desigualdad, y su percepción de seguridad.