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Resumen de ponencia
La recuperación del Estado en América Latina como alternativa a la descomposición neoliberal.

*Adrián Galindo



Con la caída del régimen soviético en la última década del siglo XX, los teóricos neoliberales y demás publicistas adscritos a esta ideología se encargaron de satanizar el manejo político que los gobiernos reformistas hicieron de la política social. Al festejar anticipadamente la instauración del liberalismo y la muerte del socialismo en todas sus vertientes, el ideólogo Francis Fukuyama llamó de manera arrogante a este periodo de tránsito el “fin de la historia”. Los gobiernos que depositaron una fe ciega en el mercado, echaron por la borda todo mérito alcanzado por gobiernos socialdemócratas y laboristas en la administración de los bienes sociales y la conformación de las sociedades de bienestar del capitalismo maduro. En el caso de las sociedades medianamente industrializadas, como la de algunos países de América Latina, este papel reformista fue desempeñado por regímenes nacionalistas y fue igualmente inculpado por los líderes de derecha y portavoces de multinacionales y organismos financieros internacionales, tildando a esos gobiernos de populistas. El giro neoliberal y la adopción de la globalización como paradigma ha tenido como consecuencia una tendencia histórica a la desigualdad y el crecimiento de la pobreza a nivel mundial. Para las ciencias sociales es imprescindible rescatar el lenguaje de la justicia social frente a la imposición ideológica de la eficiencia de los mercados y la mercantilización de los bienes sociales. La propuesta del presente trabajo es reactivar la discusión teórica sobre el papel del Estado en el bienestar social y su intervención en economías de mercado. A partir de la revisión de autores clásicos y contemporáneos el presente documento se propone contrastar las precipitadas conclusiones acerca de la extinción del Estado por parte de pensadores neoliberales frente a la centenaria construcción de instituciones reformistas y remarcar la viabilidad de una formación política y social de basto alcance cuyo desarrollo histórico está marcado por tres grandes momentos de la construcción del Estado: los inicios liberales, los momentos del desarrollo y la formación del sector público.
Para el caso de América Latina la circunstancia fue más drástica, el financiamiento del déficit gubernamental por la vía de la deuda pública provocó en la década de los setenta del siglo XX la insolvencia de pagos para las mayores economías de la región, el rescate financiero obligó a los gobiernos a pactar con el FMI y Banco Mundial salidas que incluían el compromiso de cumplir con los pagos de la deuda, reducir el gasto gubernamental, la privatización de gran parte de las empresas públicas y la apertura comercial irrestricta. De ese modo, el sector público y la regulación perdieron el papel central en el desarrollo de las economías regionales. El estado mínimo solo mantuvo industrias nacionales de suma importancia como la petrolera.
Al hacer una revisión histórica sobre las ideas que, en todas las zonas del mundo han forjado a lo largo de cinco siglos instituciones y regímenes constitucionales, confirmamos que la organización política llamada Estado, dista mucho de iniciar su extinción para ser reemplazada por administraciones centrales en mercados globalizados. Si observamos el lento pero progresivo avance en la expansión del Estado, salta a la vista la importancia que ha tenido el aumento de las instituciones estatales en el destino de individuos, grupos y naciones. La expansión del Estado ha estado ligada históricamente a mayores formas de integración, la actual etapa de debilitamiento de los compromisos del Estado con las clases trabajadoras, ha tenido consecuencias desastrosas en la búsqueda del bienestar colectivo. Al abogar los intelectuales neoliberales por la displicencia del Estado en la vida pública y su desapego para la solución de los problemas colectivos, han construido las justificaciones adecuadas para que los gobernantes abusen de sus cargos y prioricen el beneficio de los grandes corporativos a costa de los recursos nacionales. Los estragos provocados por trasladar a los mecanismos del mercado las tareas atribuidas en la etapa previa a las instancias estatales sólo evidencia la necesidad de un renovado impuso para el retorno al Estado como el organizador de la sociedad.




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* Galindo
Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo UAEH. Pachuca, México