Uno de los factores por los cuales Brasil es reconocido entre los países de Latinoamérica, es por la creación e implantación de su Sistema Único de Salud – SUS, el cual busca prestar servicios de atención en salud a todos los habitantes del país. Este sistema de salud pública fue reglamentado a partir de la constitución de 1988 en la que a su vez fueron instaurados principios para garantizar el derecho a la salud a los pueblos indígenas. De esta forma fue creado en 1990 el SUS y en el año 1999 el subsistema de salud indígena a través de la Ley N° 9.836 como un sistema descentralizado, jerarquizado y regionalizado, que a su vez tendría en cuenta la realidad local y las especificidades de los pueblos indígenas del país.
Fue así como en el año 2002 fue creada bajo la Portaria del Ministerio de Salud N° 254, la Política Nacional de Atención a la Salud de los Pueblos Indígenas, la cual reconoce la necesidad de implementar un modelo diferencial en la prestación de los servicios de salud, contemplando la diversidad social, cultural, geográfica, histórica y política de estos pueblos.
El tema que atañe esta presentación aparece de manera formal en el año 2007, cuando se instaura la Portaria Nº 2.759, la cual establece directrices generales para la Política de Atención Integral a la Salud Mental de las poblaciones indígenas. Con relación a esta cuestión se compilaron documentos, que hablan acerca de la proporción de medicamentos psiquiátricos o también conocidos como psicotrópicos que son recetados a indígenas para enfermedades de diversa índole, para casos como consumo de alcohol, intento de suicidio o depresión.
Se trata aquí de hacer analizar a partir de tres bases teóricas: inicialmente acudimos a la teoría poscolonial para fundamentar nuestras críticas acerca de la manera en que se construye la otredad en el “conocimiento occidental”; en la segunda parte traemos a la reflexión conceptos formulados por el autor Michel Foucault con relación a la normalización de los cuerpos, tecnologías de poder, y biopolítica, justamente porque los planteamientos de este autor nos permiten profundizar en el estudio de los aspectos gubernamentales que orientan las políticas públicas, en este caso particular las políticas de Salud en Brasil. Por último un análisis desde una perspectiva antropológica específicamente encaminada al reconocimiento del pensamiento amerindio de los pueblos indígenas. Todo ello enmarcado en el análisis del discurso de entrevistas de servidores públicos que han trabajado con salud indígena en la zona sur y sureste del estado de Pará en Brasil.
Para el primer análisis no sólo se retoman autores de la teoría poscolonial, también la obra Jamás fuimos Modernos de Bruno Latour, sosteniendo que la modernidad es una invención occidental construida y multiplicada en espacios de poder, que trajo a su vez conceptos como individuo, razón y subjetividad, amparados en una concepción evolucionista de conocimiento que liga la razón a la ciencia y al progreso, fortaleciendo percepciones de dualismo cartesiano como la existencia del cuerpo/alma, emoción/razón, profano/sagrado, naturaleza/cultura. De esta forma, el autor trae el concepto de híbridos, los otros como puntos de ruptura y encuentro que generan una quiebra en el pensamiento moderno, los subalternos, los oprimidos, los marginados, para este caso colocamos a los indígenas en este análisis. Así también, desde la teoría poscolonial se realiza una crítica a la forma en que es construido el conocimiento y a la alteridad de la diferencia, la cual se construye a través de estereotipos y de un pensamiento hegemónico que desplaza otras epistemologías.
En este caso cuando se habla de salud mental en pueblos indígenas se está partiendo de una definición de salud, completamente occidental como una ausencia de enfermedad, y más aún cuando se incluye la palabra mental, se está percibiendo al otro desde dos categorías: mente y cuerpo, aisladas entre sí y no relacionadas de manera intrínseca como ocurre con los pueblos indígenas y con el pensamiento amerindio.
Se podría afirmar que existe un proceso de doble colonización, pues por un lado los pueblos indígenas vivenciaron lo que se conoce como el periodo de “conquista” y colonia en el que llegaron españoles, portugueses e ingleses a efectuar una invasión violenta e impositiva, y ahora se vive una segunda colonización, referida a la imposición de un saber sobre otro, en este caso la biomedicina se instaura a partir de los conocimientos occidentales como una verdad, y las manifestaciones de depresión, agresividad e intento de suicidio que en muchos casos se presentaron y fortalecieron con el contacto con lo que se podría denominar como occidente, o con una sociedad de consumo. Se alivian del mismo modo con un remedio o un “tratamiento” occidental, la verdad del otro es anulada y su cosmovisión reemplazada por la primacía de un pensamiento cartesiano de enfermedad/medicamento.
Teniendo en cuenta las propuestas teóricas de Foucault, especialmente en sus obras: Historia de la locura(1978), Los anormales (2001) y Vigilar y Castigar(1987), se puede afirmar que existe una historia de exclusión la cual ha estado acompañada por múltiples estrategias, como acontece con la creación de instituciones como la prisión y los hospitales psiquiátricos, lugares construidos para excluir a partir de la inclusión, utilizando técnicas de poder para dominar y normativizar comportamientos, instaurado también en espacios como la escuela, y las fuerzas militares. Estos dispositivos de poder ejercen un control sobre los cuerpos que se refleja también en el desarrollo de las ciencias y disciplinas como la medicina.
Además de ello, cuando se habla de salud mental en pueblos indígenas, se está despojando de su característica de sujeto colectivo para hablar sólo de un sujeto individual, con una enfermedad catalogada de acuerdo a un manual y a su paso se ejerce un control no solamente a través de un pensamiento sino que este acompaña un control sobre el cuerpo, pues esta persona comienza a ser medicada e “intervenida” de acuerdo a un conocimiento occidental.
Por último se retoma al autor brasilero Viveiros de Castro (2004), quien también critica las formas en que nuestro pensamiento ha sido construido, señalando que una de las principales labores que debe tener la antropología es la descolonización permanente del pensamiento. Y criticando la histórica oposición entre naturaleza y cultura y la división entre humanos y no – humanos, trae el término de perspectivismo amerindio donde existe un punto de vista compartido, el de la cultura, las cosas y los seres son quienes tienen su propio punto de vista y sus naturalezas y el concepto de multinaturailsmo desde el cual se afirma que existen unidades de espíritus y diversidad de cuerpos, conceptos importantes para el análisis de percepción de posibles enfermedades mentales.
Las cosmologías amerindias reúnen estas especificidades, y para este caso se ha centrado el estudio en pueblos indígenas del sur y sudeste del estado de Pará, Brasil. El estudio hace parte de un proceso de disertación o tesis del programa de maestría Dinamicas Territoriais e Sociedade na Amazonia – PDTSA, de la Universidad Federal do Sul e Sudeste do Pará – UNIFESSPA; en el trabajo de campo que se llevó a cabo fueron realizadas entrevistas a servidores públicos que han trabajado con salud indígena y a indígenas de algunas comunidades de la zona, las cuales constituyen el corpus de análisis para identificar las configuraciones discursivas de los sujetos indígenas a partir de estas prácticas de salud, esta pesquisa corresponde a una investigación en marcha para obtener el título de maestría.
Tomando las formulaciones teóricas de Foucault sobre biopolítica, los análisis de las entrevistas realizadas a las personas que trabajan con salud indígena: (psicólogos, enfermeros, etc.) reflejan una política que instaura verdades sobre los cuerpos y refuerza la salud indígena desde una perspectiva colonial.
BIBLIOGRAFIA
FOUCAULT, Michel. História da Loucura na Idade Clássica. São Paulo. Editora Perspectiva. 1978.
FOUCAULT, Michel. Os anormais: curso no Collège de France (1974-1975). São Paulo. Martins Fontes. 2001.
FOUCAULT, Michel. Vigiar e punir: nascimento da prisão; tradução de Raquel Ramalhete. Petrópolis, Vozes, 1987.
LATOUR, Bruno. Jamais Fomos Modernos: ensaio de antropologia simétrica; tradução de Carlos Irineu da Costa. Rio de Janeiro: ed. 34, 1994.
VIVEIROS DE CASTRO. Metafísicas Caníbales: Líneas de antropologia postestructural. Buenos Aires. Katz Editores. 2004.