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Resumen de ponencia
Transformando la administración pública. ¿Son posibles nuevas formas de ser institución?

*Izaro Gorostidi
*Kepa Solozabal
*Zesar Martinez



En las últimas decádas tanto en Sudamerica- PSUV en Venezuela, MAS en Bolivia, FA en Uruguay, PT en Brasil- como en Europa –Syriza en Grecia, Bildu en Euskal Herria, CUP en Catalunya y Podemos en España- fuerzas políticas de izquierda han tenido la oportunidad de ejercer el poder institucional. Cuando los partidos de izquierda llegan al gobierno (sea estatal, territorial o municipal), se generan oportunidades, posibilidades de creación de nuevas formas para estructurar y organizar la gestión en la propia institución. Es decir, se abre una puerta a la opción de transformar una administración pública sustentada en unas lógicas burocráticas y normativistas y trabajar su vocación de servicio como herramienta y recurso de ayuda y fortalecimiento de los movimientos emancipadores colectivos.
Entendemos que la administración pública puede transformarse a través del concepto de la reingeniería. Este modelo de gestión basado en las personas, que desarrolla Koldo Irizar (1997) enfatiza que no se trata de un concepto de mejora continua, sino más bien de un cambio integral, radical, de comenzar desde cero.
“Yo creo en el concepto de reingeniería como modelo de gestión. No vale con lo que ya hemos hecho. Queremos rediseñarlo todo, replantear todo, repensar todo. No queremos parches en la mejora. Sentémonos, planteémonos desde cero qué tenemos que hacer, cada vez que surja un problema... y por supuesto, esto a todos los niveles (…) Es una maravillosa oportunidad para que trabajen juntas la lógica y la imaginación” (Irizar 1997:10).
Cuando hablamos de transformación de la administración pública nos referimos a la reconstrucción del espacio público. Para nosotras, supone crear otro modo de relacionarse, más abierto y cercano a los sectores populares. Proponemos, una administración que ponga en la centralidad de las prioridades a los sectores sociales que viven diferentes tipos de opresión y que tenga como interlocutor a los agentes y movimientos que trabajan a favor de la emancipación de esos sectores. Se trata de una administración que se transforma así misma para desarrollar otro tipo de relación y colaboración con esos agentes y movimientos.
Para ello deberá priorizar la mirada al trabajo interno, hacia las actitudes normativistas que predominan en la administración y otras trabas que dificultan la participación (por una parte, la centralidad del partidismo y por otra los requerimientos jurídicos y formales de la administración, los papeleos, la burocracia). Es necesario transformar, simplificar y hacer más asequible el trabajo administrativo, en definitiva, humanizar la administración.
Al mismo tiempo es necesario repensar la forma y la manera que la administración puede impulsar y estimular la acción popular, la organización comunitaria, el auzolan. Una administración que sea capaz de proteger judicialmente, facilitar burocráticamente y ayudar económicamente a los procesos que nacen por irrupción social, a través de la participación ciudadana, de abajo arriba. Respetar los ritmos, requerimientos y códigos sin que el curso político, el fin de la legislación o el calendario electoral creen interferencias. Se trata de la necesidad de redefinir el concepto de participación ciudadana de acuerdo a las características y a las necesidades del contexto actual.
“En este sentido se propone un nuevo paradigma en la definición de participación institucional que amplíe el abanico de prácticas participativas municipales y facilite la incorporación de nuevos formatos en los cuales la ciudadanía y las organizaciones de la sociedad civil se corresponsabilicen de la provisión de soluciones a los problemas colectivos. De esta manera, la línea divisoria entre la participación institucional y la no institucional queda difuminada y por tanto es necesario que cada ayuntamiento defina su manera de plantearse las relaciones entre la administración y la ciudadanía (Diputació de Barcelona, 2015:47).
En definitiva, ¿de qué estamos hablando? Nos referimos a borrar el abismo que existe entre la representación política y el protagonismo social. Para ello es imprescindible que la administración se articule con sectores populares y organizaciones sociales de protagonismo político fuerte y así poder construir otro tipo de institucionalidad y legitimidad , donde las decisiones políticas estén basadas en la participación social y ciudadana .En ese sentido parecen necesarios los procesos, la metodologías y las dinámicas basadas en la participación popular que ayuden a construir nuevas prácticas para abordar una nueva manera de articular la administración pública. Se trata de una nueva forma de relacionarse de las instituciones con los agentes sociales en condiciones de igualdad y horizontalidad y con la voluntad de generar empoderamiento y transformación social.




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* Gorostidi
Universidad del País Vasco- UPV/EHU. Plentzia, España

* Solozabal
Universidad del País Vasco-UPV/EHU. Portugalete, España

* Martinez
Universidad del País Vasco - UPV/EHU. Portugalete, España