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Resumen de ponencia
Producción de política educativa desde el cotidiano escolar y experimentación pedagógica. Alteraciones a la forma escolar en Casavalle, Montevideo - Uruguay

*Felipe Stevenazzi



La presente ponencia se ubica en la conjunción de las discusiones pedagógicas, de políticas educativas y autonomía para el trabajo docente en colectivo. Se desprende de la investigación que dio lugar a las tesis de doctorado en educación aprobada por el autor con el título: “Alteraciones a la forma escolar y producción de política educativa desde el cotidiano. Experimentación pedagógica en la escuela 321 de Unidad Casavalle, Montevideo – Uruguay”, Universidad Nacional de Entre Ríos, directora Dra. Flavia Terigi.
Se propone aquí analizar cómo a través de la generación de un conjunto de alteraciones a la forma escolar, un colectivo docente construye una propuesta escolar que busca poner en acción una respuesta pedagógica en un contexto en el que se condensa la pobreza urbana como es el Barrio Casavalle en Montevideo.
A partir de ese trabajo pedagógico colectivo que los docentes van asumiendo con la autonomía que el sistema educativo va dejando y en constante pugna por acrecentar esos márgenes, se analiza como logran conformar una propuesta pedagógica que altera la forma escolar en aspectos sustanciales de ésta, a la vez que producen una política educativa desde el cotidiano escolar, dando respuestas a problemáticas transversales del sistema educativo.
Con el término producción de política desde el cotidiano escolar, se hace referencia al conjunto de decisiones y definiciones que se procesan a diario en una institución educativa y que van conformando la producción de una política. En la medida que están necesariamente cargadas de una intencionalidad que puede contener diferentes grados de explicitación y reflexión pero que, en cualquier caso, no se pueden desprender de su politicidad. Esta investigación entiende que las políticas educativas se expresan en dos planos complementarios e interdependientes, que han sido caracterizados como macro y micro políticas por Stephen Ball (1994), en esta investigación se comparte esa caracterización, pero nombradas como política del sistema y política del cotidiano escolar, se deja a un lado lo de macro y micro porque se entiende que ubica una jerarquía, cuando en realidad se trata de definiciones diferentes tanto en su naturaleza como en sus efectos.
Por lo cual en esta investigación esos dos espacios de la política educativa se plantean y delimitan como:
a) política del sistema: entendida como los diferentes espacios de generación de políticas educativas para todo el sistema. Donde predomina una lógica de administración y gestión, más que una orientación de política educativa, y donde las dimensiones técnico pedagógicas quedan al menos relegadas.
b) política del cotidiano escolar: entendida como el conjunto de definiciones tomadas cotidianamente por los docentes en sus aulas, así como en la gestión y administración de las escuelas. Donde conviven definiciones pedagógicas, didácticas y administrativas, por momentos con escasa diferenciación y jerarquización.
En las instituciones educativas, los diferentes actores que conforman los colectivos docentes toman un conjunto de decisiones, en relación con el proyecto político pedagógico del centro, en relación con los aspectos didáctico metodológicos, a los organizacionales, de reglamentación interna, de administración del servicio educativo, una serie de componentes que están mutuamente interconectados. Interesa la figura de lo cotidiano en relación con lo político, porque es allí donde se juegan en realidad las grandes declaraciones, los discursos político- pedagógicos deben estar día a día puestos en práctica, es en esa dialéctica del cotidiano donde se juega la transformación de lo educativo.
En Uruguay la idea de la experimentación pedagógica tiene antecedente en el pensamiento de diferentes pedagógas/os y directamente con las “Escuelas experimentales” que comenzaron a funcionar a partir del año 1925. Estas experiencias están en el imaginario de los maestros con más trayectoria, forman parte de la historia de la educación, pero entiendo que se las visualiza solamente como parte de la historia, no vinculándolas con las necesidades que tienen maestras y maestros en la actualidad en relación con sus prácticas pedagógicas y la necesidad de experimentar otras. En relación a este precedente, destaco un aspecto que me parece sustantivo para pensar en las necesidades y desafíos actuales: los docentes como parte del problema y de la solución. Eran los docentes los que proyectaban, concursaban y dirigían ese espacio de experimentación pedagógica.
La idea de la experimentación se vincula directamente con la búsqueda y la incertidumbre respecto al resultado, procesos no exentos de riesgo pero por los cuales necesariamente hay que transitar para acceder a un lugar diferente al que nos encontramos, es la ṕosibilidad de generar un movimiento de búsqueda y transformación que se retroalimenta de forma constante, sin tener un punto de llegada, como si no hubiese posibilidad de alcanzarlo para allí estancarse. Esta debiera ser la estrategia de trabajo de quienes se proponen el desarrollo de la tarea educativa, una búsqueda colectiva que desconoce caprichosamente el punto de llegada y se resiste a cualquier determinismo, intencionalidades necesarias para la búsqueda de la justicia en términos políticos y pedagógicos.
La escuela como institución está teniendo dificultades importantes para poder cumplir con su función esencial de educar, algunas de ellas se relacionan directamente con su forma escolar y los desacomodos que ésta genera en relación a las características y necesidades de niñas y niños y sus procesos de aprendizajes, otras tienen que ver con la posición que los docentes se proponen ocupar en relación a las dificultades, cuando éstos no se asumen como sujetos políticos con posibilidad de propuesta y actores privilegiados del cambio, nos encontramos ante una encerrona díficil como sociedad. Cómo emprender un camino de transformación si los docentes no se consideran actores privilegiados para ello y además se dan señales contradictorias desde el gobierno del sistema en este sentido.
Una parte importante del problema en el que nos encontramos tiene que ver con la escisión entre educación y política, todo el trabajo que durante mucho tiempo se realizó en relación a pregonar la apoliticidad de la educación y del trabajo docente, entiendo que terminó convenciendo a algunos docentes de ello o al menos los empuja a dejar de lado estas discusiones. Uno de los resultados de esta operación es que los docentes se autoexcluyen de las definiciones de política, delegando esta responsabilidad en otros y a la vez no se autoperciben como capaces de tomar decisiones en relación a sus proyectos pedagógicos, en definitiva hay una renuncia implícita de participar en la política educativa. Que como se ha planteado son decisiones que se construyen desde el cotidiano escolar y que se relacionan con problemáticas transversales del sistema, además de una búsqueda por no quedar reducidos a la experiencia concreta.
A esta investigación y a la Línea en la que se enmarca, interesa continuar profundizando en relación a lo que sucede cuando una escuela a través de sus docentes se posicionan en tanto actores políticos que tienen como responsabilidad primera lograr que la escuela produzca respuestas pedagógicas frente a las diferentes necesidades que sus alumnos plantean, de la producción de esas respuestas pedagógicas dependerá que el derecho a la educación que tienen niñas y niños pueda ser efectivo en forma cotidiana en las escuelas.
La escuela es la encargada de producir respuestas pedagógicas ante los desafíos que la educación de sus alumnos genera, esto implica reposicionar a la escuela en el lugar de lo pedagógico y por otro lado colocarla en condiciones de poner en acto el derecho a la educación, más allá de las dificultades y limitaciones con las que puedan contar los sujetos. Un posicionamiento político claro puesto en acción a través de la alteración a la forma escolar desde la experimentación pedagógica, es “poner la escuela patas para arriba” para permitir que los alumnos puedan desarrollar de las mejoras formas sus procesos de aprendizajes dentro de la escuela. Es una escuela que se mueve para permitir procesos de aprendizajes.
Como se planteara la relación entre docentes y la política educativa no siempre se ha dado de la misma forma, considerar que esta relación es histórica nos habilita justamente a incidir en ella, construyendo otras formas de vínculos, no necesariamente inéditas en el campo de la educación.
Esta ponencia se propone presentar un proceso de búsqueda teórica que lejos está de presentar conclusiones, por el contrario se propone continuar elaborando conocimiento desde los procesos que a partir de la experimentación pedagógica producen política educativa desde el cotidiano escolar, es decir a partir de ese conjunto de definiciones que se procesan a diario en un centro educativo y que comprendidas desde su naturaleza política se proponen justamente construir otras relaciones.




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* Stevenazzi
Instituto de Educación - Facultad de Humanidades y Ciencias de la Educación Instituto de Educación - FHCE. Montevideo, Uruguay