Los procesos sociales en América Latina han mantenido siempre una relación compleja y estrecha con los movimientos y fenómenos literarios. Durante el siglo XX, fue precisamente esta particular unión entre los universos de la ficción y la realidad social que tantas veces resultaba difícil de comprender y aún más de explicar, lo que generó el tan reconocido Boom latinoamericano. Una serie de obras literarias escritas por autores de las distintas regiones de América Latina que hallaron en la ficción, un espacio desde el cual cuestionar y construir mecanismos para interpretar una sociedad que resultaba enigmática. En efecto, esta reconocida corriente literaria nos dejó como ejemplo que dejar de lado la dimensión social e histórica de la ficción es difícil, si no imposible. Es por esto que cada vez son más los investigadores que se interesan en trazar los puentes que unen y dividen ambas disciplinas. En efecto, saber dónde acaba la realidad y cuándo empieza la ficción no es sólo complicado sino impensable. Lo interesante, sin embargo, no es lo que pasa a un lado o al otro, sino cómo ambas corrientes se tejen y producen un discurso híbrido que permite unir dos discursos que se construyen de manera paralela.
En el caso de América Central, y particularmente en Nicaragua, un territorio cuyos movimientos sociales han sido particularmente especiales y han establecido su propio paradigma, estas manifestaciones artísticas que son las obras literarias despiertan gran interés puesto que permiten esclarecer los móviles que permitieron y justificaron la acción social. Ejemplo de ello es la obra testimonial de Julio Cortázar, “Nicaragua, tan violentamente dulce” (1984), en la que se pone de manifiesto precisamente ese vinculo entre escritura y actividad política. En su libro, elementos fantásticos aparecen junto a descripciones detalladas del orden de la crónica. Fantasía y escritura testimonial se presentan nuevamente hermanadas para dar cabida una literatura comprometida que no deja de lado su rigor artístico ni el valor social.
Otro ejemplo de este tipo de escritura que viaja de la retórica a lo testimonial son las memorias de autores contemporáneos como Ernesto Cardenal o Sergio Ramírez. Ambos personajes importantes dentro de la narratología de la Revolución Sandinista. De manera que la obra de Cortázar, como afirma él mismo en la contraportada, es el resultado de una voluntad de dar a conocer el contexto de un país remoto, así como el deseo de hacer un llamado a la solidaridad: “Y más: ningún país tiene derecho de hacer pesar sobre otro país la amenaza crónica de una invasión. Ni la Unión Soviética sobre Polonia, ni los Estados Unidos sobre Nicaragua. A partir de ello, nuestro deber es el de informarnos. Éste es el sentido de este libro”. En contraposición, aquellas otras narraciones de Cardenal o Ramírez tienen otro propósito dentro del panorama historiográfico de la Revolución y es el de presentar —desde su propia perspectiva— el relato de un evento histórico reciente que habiendo pasado, todavía determina e influye en la política nicaragüense actual.
Junto a la obra de estos autores, surge también la figura de unas de las escritoras más influyentes dentro de la geografía centroamericana: Gioconda Belli. Ella también ha sido determinante en el territorio nicaragüense por ser una de las mujeres que mejor representó la lucha guerrillera femenina. Como parte del FSLN y objetivo de la dictadura sandinista, se vio obligada a exiliarse en dos ocasiones diferentes y desde el exilio se dedicó a escribir tanto prosa periodística como poesía. Luego, tras el triunfo de la Revolución escribió su primera novela y desde entonces, ha continuado dedicándose a la narrativa. Al igual que Cortázar, Ramírez y Cardenal, ella también publicó su testimonio personal bajo el nombre “El país bajo mi piel” (2001). Su obra sirvió como representación de uno de los elementos más importantes dentro de la guerra sandinista: la participación de mujeres en las causas sociales.
Los índices actuales sobre violencia de género son altos al igual que aquello sobre participación femenina en política. Un fenómeno muy interesante que ya ha despertado el interés de distintos investigadores. Es por ello que esta investigación busca analizar el papel de la historiografía relacionada con la Revolución sandinista, entendiendo esta última como el conjunto de la literatura testimonial pero también la ficción, y analizar precisamente ya no la influencia de la realidad en la ficción, sino la de la ficción en la realidad, y en especial aquella que compete a las mujeres. Para ello, tomaremos como punto de partida, la obra de Gioconda Belli y su influencia dentro del país centroamericano. Las entrevistas a las directivas de los principales colectivos feministas o a favor de los derechos de la mujer nos brindan material vital para reconstruir alguna de las posibles causas de este fenómeno social complejo y entender el rol de los personajes femeninos literarios dentro de la construcción social. ¿Qué lecturas o personajes políticos influenciaron a las mujeres que conforman estos colectivos? ¿Qué rol tiene la literatura dentro de su búsqueda por la igualdad de género? Estas son algunas preguntas que resolveremos en este trabajo y que pretenden resinificar el papel de las letras en las sociedades.