Resumen de ponencia
Sobre la representación sexo-genérica en el derecho y las fisuras al patriarcado desde la organización comunitaria en la sociedad mexicana.
*Maria Del Pilar Gonzalez
El género está conformado por mandatos variables en el tiempo y en el espacio geográfico que organizan la vida de los seres humanos. Este modelo se configura desde el binomio mujer-hombre, adoptando para cada grupo características y atributos que son reproducidos socialmente. En años recientes se han incrementado las críticas a esta organización y al modelo de heteronormatividad que reproduce una reja binaria, asimétrica y violenta.
El discurso jurídico de la modernidad consolida la integración de un modelo binario, heteronormado y reproductor de la especie humana, con consecuencias específicas para las mujeres, los sujetos feminizados y quienes infrinjan el prototipo defendido por la modernidad: hombre blanco, heterosexual, propietario, europeo.
De esta forma, el campo jurídico no es ajeno al análisis de la categoría género, el derecho responde a la construcción cultural de la diferencia sexual, retomó esos mandatos socioculturales durante siglos y no es osado afirmar que continúa reproduciéndolos.
Esta ponencia está integrada por 3 partes. Partirá de una reflexión de la categoría género a partir de su inserción en el derecho y su constante reproducción en dos campos: en la legislación y en la impartición de justicia en México.
La movilización feminista ha impulsado grandes cambios legislativos, visibles principalmente a partir de la última década del siglo XX. Estas reformas continúan dándose a la par de la creación de nuevas leyes especializadas en los derechos de la mujeres que responden al marco jurídico internacional de derechos humanos. Además, diversos movimientos (que podríamos reconocer bajo las siglas LGBTTTI-Q) se han sumado en la exigencia de derechos no reconocidos e interpelan al derecho hegemónico por el reconocimiento y protección de la diversidad sexo-genérica. Desde la acción colectiva hay una lucha por espacios antes negados; la deconstrucción sexo-genérica favorece nuevas apropiaciones y resignificaciones en el derecho, pero el campo jurídico no es el único en el que hay cambios.
En un segundo momento, se propondrá que la movilización social es fundamental en la México. En otras palabras, así como los movimientos sociales demandan por un reconocimiento y protección de la alteridad, visibilizando lo que un orden social, jurídico y político, negó y sancionó durante gran parte de la historia del derecho occidental, plantean además una movilización a partir de lo colectivo, a partir de acciones comunitarias que no necesariamente van acompañadas del derecho, o que bien puede decirse que van más allá de lo que el derecho ha podido establecer, reconocer y/o proteger hasta ahora.
Ante la falta de materialización o de eficacia del marco jurídico protector a favor de las mujeres mexicanas, en otros espacios se busca crear fisuras a este orden binario. La sociedad organizada traza nuevas rutas, desaprende caminos, cuestiona lo aprehendido, sale a las calles en tiempos en que la igualdad ante la ley carece de sentido. Bajo este propósito se abordará que ante la nula actuación del Estado, la sociedad se organiza, así, las madres mexicanas exigen justicia en las calles por el feminicidio de sus hijas, mujeres universitarias visibilizan el acoso sexual en los ámbitos educativos, mientras que colectivos LGBTTTI-Q hacen frente a los prejuicios e indiferencia ante los homicidios relacionados con la diversidad sexual. La organización social hace pensar en la importancia de la lucha por lo colectivo y el deber de alteridad.
Finalmente para concluir esta presentación, para quienes tenemos al derecho como principal herramienta de trabajo, se presentan brevemente formas para crear fisuras en este orden dicotómico excluyente, una de las maneras creadas desde el activismo jurídico es el utilización del litigio estratégico como se ha hecho en los casos de matrimonio entre parejas del mismo sexo.
Si el género nunca permanece estático, en esta ponencia se planteará que en lo cotidiano se transgrede la normativa sociocultural de su binarismo a través de su producción continua, de su ‘hacer continuo,’ donde quizás el derecho es un campo de batalla, pero no el único.