Esta investigación se propuso identificar, en la memoria individual y en la colectiva, la experiencia de la prisión política en territorios de la Región de Los Ríos – Valdivia y Panguipulli- tras el golpe de estado, específicamente en los dos años posteriores a septiembre de 1973. Es, a partir del trabajo con entrevistas a sus testigos, que se analizó la construcción de la memoria personal y de una memoria común que reúne los testimonios de ex presos políticos en un relato general del período. Ambas dimensiones de la memoria poseen particularidades que conjugan elementos propios de los sujetos pero también del colectivo que los agrupa en la posteridad, creando una suerte de memoria común de la prisión política.
La prisión política, sumado a los apremios físicos y sicológicos asociados a la represión, la desarticulación política y el hacinamiento en espacios como la ex cárcel de Isla Teja en Valdivia se han transformado en parte del debate por la recuperación de la memoria reciente. Han sido las agrupaciones de familiares de víctimas de la Dictadura las que han impulsado la búsqueda de la verdad y justicia en tribunales denunciando a los agresores pero también exigiendo la recuperación de centros de detención clandestinos y recintos carcelarios utilizados por las Fuerzas Armadas para resguardarlos de acciones comerciales o de la simple desaparición. Bajo esta lógica, la Agrupación de ex Presos Políticos de Valdivia y Panguipulli han articulado sus inquietudes por recuperar lugares pero también por instalar un relato colectivo de la prisión política.
La conquista de una memoria común le permite a estos sujetos dejar de ser invisibles en la historia reciente para dar paso a su conversión en agentes de referencia de nuestro pasado, con la idea de transformarse en testigos con voz de dicho período.
El recuerdo de víctimas de hechos violentos ha sido ampliamente investigado por diversas disciplinas, no quedando la historia exenta de ello. Es en las nuevas corrientes de la historiografía que la memoria adquiere un papel relevante, la rememoración se enquista en los relatos de las sociedades traumatizadas y toma un rol preponderante como fuente de los hechos.
La experiencia de la prisión política en las víctimas de la dictadura que gobernó Chile por diecisiete años crea recuerdos particulares que conforman una memoria individual, pero a su vez, la pertenencia a agrupaciones de presos políticos conforma una memoria colectivo-social que pugna por convertirse en la oficial del período.
La recuperación de espacios en los que se ejerció la represión se ha impulsado desde la misma sociedad, el Estado no ha sido garante de estos procesos así como tampoco de una justicia verdadera para sus víctimas, por lo mismo el posicionamiento de una memoria común de los hechos ha estado vinculada al relato que cargan y divulgan sus testigos, convirtiéndose en un espacio de lucha para posicionar qué recuerdos serán los “oficiales”, pues alinear una narrativa del período es lo que construirá la memoria de la experiencia de la prisión política.
Así, por ejemplo, la declaración de Monumento Nacional a la ex cárcel de Isla Teja en Valdivia en octubre pasado demuestra, primero, qué tópicos relacionados con las violaciones a los Derechos Humanos de la Dictadura están vigentes en la discusión social actual y, segundo, que la articulación entre diversas instituciones y actores de la comunidad permite levantar iniciativas de reparación simbólica de una memoria colectivo-social de parte de la población de nuestro país.
Por ello, rescatar la historia de la prisión política en ciertos territorios de la Región de Los Ríos se plantea como una legítima construcción historiográfica que no aporta solo a un nivel limitado. Las demandas de agrupaciones locales, perfectamente replicables a otras del país, dan cuenta de acontecimientos de la historia de nuestro país que aún no encuentran un punto culmine y que siguen operando en las relaciones sociales hasta el presente. Parte del interés de la Historia reciente está en el rescate de estas memorias y en el trabajo con las nuevas categorías de dictadura, cárcel, prisión política y memoria.
El fijar la mirada en nuevas categorías de análisis invita al investigador en las disciplinas de las ciencias sociales a acompañar el estudio de fuentes primarias y secundarias con los testimonios, entendiendo que los hombres y mujeres protagonistas de la historia son testigos primordiales de los hechos y del devenir de la sociedad a la que pertenecen, convirtiéndose así en una fuente prioritaria para una investigación más profunda y capaz de ampliar el espectro de análisis para dar cuenta de problemáticas sociales del presente que atañen a la sociedad en su conjunto.