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Resumen de ponencia
Argentinos y chilenos en la Revolución Sandinista: dos experiencias internacionalistas en perspectiva comparada

*Eudald Cortina Orero



Nuestra ponencia busca profundizar en la experiencia internacionalista de los militantes argentinos y chilenos que se incorporaron a la Revolución Sandinista, tanto en su fase insurreccional como en la etapa de reconstrucción de Nicaragua. Para nuestro análisis, partiremos de tres ejes fundamentales: 1) la formación de redes militantes transnacionales en el marco de la Guerra Fría; 2) el antiimperialismo como elemento constitutivo en la construcción de identidades colectivas transnacionales; y; 3) la articulación del ideario antiimperialista con las narrativas sobre democracia, en el marco de las luchas por la recuperación democrática durante los años ochenta en los países del Cono Sur y Centroamérica.

Desde este planteamiento, centraremos nuestro análisis, para el caso argentino, en los militantes que se sumaron al proceso revolucionario sandinista procedentes de las dos principales organizaciones político-militares durante la década de los setenta: el Partido Revolucionario de los Trabajadores – Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) y Montoneros. En el caso chileno, retomamos la experiencia de militantes organizados en el Partido Socialista de Chile, el Partido Comunista de Chile y el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), integrados a la Revolución Sandinista. Junto a la reconstrucción de estas experiencias internacionalistas en Nicaragua y su proyección sobre otros procesos revolucionarios en la región, como Guatemala y El Salvador, buscamos rastrear las lecturas que estos colectivos hicieron de dichos procesos y la influencia que estas experiencias tuvieron en el desarrollo político y organizativo de los militantes y los agrupamientos que integraron.

Partiendo de estas experiencias internacionalistas, profundizamos, en primer lugar, en la construcción de una identidad o ethos revolucionario común -esencialmente latinoamericanista y antiimperialista-, que facilitó la integración de militantes latinoamericanos en apoyo a la Revolución Sandinista, por encima de fronteras nacionales y corrientes ideológicas.

En segundo lugar, rastreamos cómo se articularon estas redes de militantes transnacionales en, al menos, tres niveles de actuación: redes de solidaridad que vincularon a los diferentes exilios latinoamericanos, redes orgánicas de carácter clandestino que se proyectaron con un carácter supranacional, y redes de naturaleza institucional. Respecto a este último punto buscamos profundizar en el papel que desempañaron diferentes países en la organización y desarrollo de estas redes militantes transnacionales (para nuestro estudio, nos detendremos en el papel de México, Costa Rica, Panamá y Cuba).

Respecto al tercer eje descrito, abordamos la incorporación de la perspectiva democratizadora en el discurso de estas organizaciones y el impacto que la progresiva apertura democrática en el Cono Sur tuvo en término de rupturas internas, proyecciones ideológicas y conformación de nuevas orgánicas.

Tanto para el MIR chileno como para Montoneros, la Revolución Sandinista marcó una nueva oleada del movimiento revolucionario latinoamericano que, de la mano de otros procesos antiimperialistas contemporáneos, permitía aventurar una reemergencia del movimiento revolucionario a escala mundial. En este contexto, al triunfo sandinista ambas organizaciones implementaron proyectos de retorno -previamente articulados- y persistieron en la vía armada como estrategia para derrotar a las dictaduras chilena y argentina. Una dinámica similar siguieron, inicialmente, tanto sectores procedentes del PRT-ERP, agrupados en torno a la figura de Enrique Gorriarán, que conformaron un núcleo guerrillero rural en el norte argentino; como militantes del Partido Socialista (PS) chileno y, sobre todo, del Partido Comunista (PCCH), formados como oficiales de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Cuba, y que tras su participación en Nicaragua, retornarían a Chile con el objetivo de desarrollar una oposición armada a la dictadura.

Esta proyección inicial de la Revolución Sandinista convivió con otras lecturas, que harían hincapié en la naturaleza heterodoxa del proceso nicaragüense y la perspectiva democratizadora que se abría paso en América Latina. En este punto, observamos, tanto en las rupturas de Montoneros como en los militantes que permanecieron vinculados a la Conducción Nacional, una progresiva revalorización del sistema democrático. Este contexto aperturista incidió, igualmente, sobre el sector procedente del PRT-ERP que había tenido una participación protagónica en Nicaragua y que, desde 1983, proyectaría la conformación de una nueva organización política, que tomaría forma en 1986 como Movimiento Todos por la Patria (MTP). La permanencia de la dictadura en Chile hasta 1990, proyectaría la resistencia armada a lo largo de toda la década de los ochenta. Sin embargo, el debate sobre las formas de intervención política y, sobre todo, la naturaleza y alcances del sistema político que debía construirse al cierre de la dictadura, marcaría notablemente el desarrollo orgánico del MIR, del Frente Patriótico Manuel Rodríguez (FPMR) -organismo militar del PCCH- y de las diferentes estructuras en que se había dividido el Partido Socialista.




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* Cortina Orero
UNIVERSIDAD DE SANTIAGO DE COMPOSTELA USC. SANTIAGO DE COMPOSTELA, España