Resumen de ponencia
Los discursos hegemónicos sobre el papel de la educación en las percepciones de jóvenes estudiantes de secundaria
*Carmen Nieves Pérez Sánchez
*Francisco Santana Armas
A pesar de los procesos de desafección estudiantil, de los desajustes entre educación y empleo, de los cuestionamientos y quejas desde diferentes esferas sobre el papel de la educación, encontramos que el alumnado de secundaria parece haber interiorizado los principios y discursos hegemónicos sobre el papel de la educación en sus vidas y experiencias. En la presente comunicación presentamos las percepciones del alumnado en relación, por un lado, a su rendimiento académico (principios básicos como motivación, justicia/legitimidad, esfuerzo individual), por otro, al sentido mismo de los estudios en sus vidas presentes y futuras (obtener cultura, tomar decisiones en la vida, conseguir empleo, movilidad social).
El modelo hegemónico histórico sobre la educación formal se puede sintetizar en dos premisas básicas: los méritos escolares como instrumentos justos de la desigualdad y el papel de la educación como instrumento legítimo de obtención de empleo y crecimiento económico.
La ideología meritocrática sitúa a la escuela como instrumento que garantiza la igualdad de oportunidades, seleccionando y clasificando de forma “justa” al alumnado en función de sus cualidades intelectuales y morales. El modelo educativo hegemónico parte pues de la consideración de legitimidad de la desigualdad escolar y de la desigualdad de saberes y de culturas. Es a través de la institución escolar que se reducen las desigualdades y se alivian los déficits culturales. Son los individuos y sus familias los que pueden aprovechar las oportunidades que les ofrece la escuela para escalar todas las jerarquías culturales y, por ende, sociales. Para este modelo el esfuerzo personal, la motivación, la justicia distributiva de las notas…son ingredientes esenciales. El hecho constatado de que las clases subalternas no han conseguido a través del acceso cada vez más prolongado a la educación formal una “elevación cultural” potente no ha significado el cuestionamiento del modelo. A pesar de resistencias culturales constatadas, de cifras de abandono escolar, de la confirmación insistente de que el origen social sigue pesando de forma considerable en el éxito escolar de los jóvenes…lo cierto es que se sigue re-produciendo por parte de reformadores y políticos las tan sabidas consignas de la igualdad de oportunidades y la fe en la educación como tabla de salvación.
Por otro lado, la hegemonía histórica que concibe a la educación formal como el espacio en el que se lidia el futuro de los individuos escolarizados, encargada de la sanción y distribución justa en el acceso a los diferentes posiciones desiguales de acuerdo a la división social y técnica del trabajo en las sociedades capitalistas entra en crisis en la década de los 90. Crisis provocada por la liberalización y desregulación del mercado sin grandes conflictos sociales que provoca una gran incertidumbre en la fuerza de trabajo; se impone la pérdida de conquistas laborales, la dualización laboral, la circulación de la fuerza de trabajo, los contratos basura, se amplía la precarización. En relación a esos amplios procesos macroestructurales se van sustituyendo en las narrativas políticas y académicas las clases sociales por nuevos sujetos históricos (importancia de la ciudadanía) y se coloca al yo en el centro del mundo. La discusión acerca de la justicia o injustica de la desigualdad social se desplaza de la sociedad al sistema educativo, que no parece tratar con grupos sociales desiguales sino con individuos que luchan entre sí por obtener credenciales educativas valiosas. La educación sale reforzada como llave para defenderse en el mercado de trabajo cada vez más competitivo y globalizado aunque cada vez existan mayores dificultades para el establecimiento claro de perfiles de formación. Además se expanden políticas de privatización del sector y se introducen las lógicas del mercado en el propio sistema educativo.
En este contexto, nuestro trabajo indaga y rastrea las percepciones de los más jóvenes para desvelar los procesos de asimilación, rechazo o cuestionamiento de las premisas ideológicas que sostienen al sistema y los contrastes con el origen social, género y tipo de centro escolar (privado o público).
Este estudio se enmarca dentro del proyecto “Experiencias Escolares y Desigualdad Social” (EDESOC); las informaciones y datos se han obtenido a través de un cuestionario diseñado por el equipo de investigación y fueron auto-cumplimentados por el alumnado. Se entrevistaron a 848 alumnos y alumnas de segundo de secundaria obligatoria del municipio de San Cristóbal de la Laguna (Tenerife-Canarias). Participaron 11 centros privados y 11 institutos públicos. Además para la profundización de algunas opiniones y temáticas, como la que nos ocupa en esta comunicación, hemos desarrollado un estudio cualitativo basado en grupos de discusión.