Si la principal virtud de varias de las experiencias latinoamericanas recientes de izquierda y centro-izquierda fue su decidida actitud de disputar (al menos parcialmente) la hegemonía a través de ocupar el centro de la escena política e, incluso, buena parte del aparato estatal, uno de sus grandes déficits ha sido la falta de una estrategia política definida por el conjunto de la militancia sobre el sentido de estas acciones. Es cierto que, a comienzos del siglo XXI, la derrota de las fuerzas neoliberales se imponía como un objetivo en sí mismo y la propia crisis económica y social la convirtió en una estrategia compartida por movimientos sociales, partidos de centro-izquierda e izquierda y la mayoría de la población. Sin embargo, equivocadamente luego se dejó de lado la reflexión estratégica (tal vez la excepción más clara es el caso de Bolivia).
Por lo tanto, la táctica política no contó con la necesaria guía en la cual debía enmarcarse y derivó, muchas veces, en un tacticismo centrado en la obtención y preservación de los espacios de poder estatal. Hacer esta observación no implica desvalorizar las políticas implementadas, que deshicieron buena parte de aquellas instauradas por el neoliberalismo. Sin embargo, sin una estrategia que se proyecte a futuro, todo reformismo deviene en estancamiento y retroceso. Además, el decisionismo de los/as líderes, si bien tuvo una gran eficacia para sorprender a las fuerzas conservadoras, como contrapartida redujo el papel participativo de la militancia y de los intelectuales.
Cabe aclarar que la definición de una estrategia política no es una cuestión sencilla y, menos aún, en el contexto de derrota en que están sumidas a nivel mundial las izquierdas desde hace, al menos, tres décadas. Por el contrario, requiere de una enorme paciencia y respeto por el pluralismo para mantener la unidad del campo popular, a la vez que se debate y se acuerda esta estrategia; de allí la importancia de las tesis de García Linera acerca de transitar creativamente las tensiones dentro del proceso revolucionario.
En esta ponencia, en primer lugar, se pasará revista de las estrategias explícitas e implícitas que llevaron adelante las principales fuerzas políticas de izquierda y centro-izquierda que ocuparon posiciones gubernamentales en las últimas dos décadas en Sudamérica.
Algunos de los ejes de reflexión serán:
- las dinámicas internas de las fuerzas políticas en torno a la definición de la estrategia política, los debates y las resoluciones, y la vinculación (y las distancias) de las mismas con las políticas concretas llevadas adelante desde los propios gobiernos,
- la relación entre objetivos estratégicos y las acciones partidarias y de gobierno en torno a las disputas ideológicas sobre el conjunto de la sociedad (y las distintas clases y fracciones de clase),
- la relación entre estrategia política, interpelaciones y alianzas de clases y fracciones de clase, con los avances y las carencias en torno a alianzas sólidas que defendieran los proyectos políticos de las fuerzas de izquierda y centro-izquierda en el gobierno,
- las potencialidades y las tensiones entre lógicas políticas populistas y accionar político emancipatorio,
- las potencialidades y las tensiones entre lógicas políticas institucionalistas (o, mejor definidas por nosotros como administrativistas) y accionar político emancipatorio,
- la relación entre liderazgos fuertes y participación política popular,
- la tensión entre aspiraciones de ampliaciones del consumo y la construcción de actitudes políticamente solidarias y proyectos socio-económicos viables,
- y, por último, la relación entre gobiernos populares y el desarrollo de formas de poder popular.
En segundo lugar, se analizará estas cuestiones en términos conceptuales. Para ello se tendrá en cuenta, especialmente, la óptica de las nuevas lecturas de la obra de Antonio Gramsci, que personalmente consideramos útiles para pensar estas estrategias. También se retomarán algunas ideas de la obra de Ernesto Laclau para analizar las dimensiones populistas de estos procesos y sus potencialidades y tensiones con una dinámica política emancipatoria.
En este sentido, la ponencia también procura generar aportes para la redefinición de las estrategias políticas. Es que la mayor parte de la reflexión sobre estrategia política ha sido elaborada o bien para situaciones de tipo revolucionario (de difícil vinculación con el actual período) o bien para situaciones de derrota, como han sido los contextos de elaboración de las teorizaciones gramsciana o laclausiana. Por ese motivo, consideramos que los avances, y también los retrocesos, de las experiencias populares de las últimas dos décadas en Sudamérica aportan elementos para repensar la estrategia política en términos teóricos de un modo más apropiado para contribuir a la disputa de la hegemonía en los contextos actuales en los que el neoliberalismo ha logrado avances, pero tiene serias dificultades también para consolidarse en la arena democrática.