El asunto de los refugiados palestinos adquirió relevancia para las políticas públicas en Chile el año 2008 con la llegada de un grupo de 117 personas, que se establecieron en las ciudades de La Calera, San Felipe y Santiago, luego de 4 años en el campo de refugiados de Al Tanf, ubicado en la frontera entre Irak, Siria y Jordania.
Los refugiados palestinos son aquellas personas, y sus descendientes por línea paterna, que vivían en Palestina entre Junio de 1946 y Mayo de 1948, y que perdieron sus hogares como resultado del inicio del conflicto palestino-israelí, relacionado con la creación del Estado de Israel en 1948, y que todavía no les es permitido volver a sus hogares de origen, los que se encuentran dentro de las fronteras de dicho Estado. En total, fueron 800.000 palestinos que se repartieron por distintos lugares, especialmente en los países árabes aledaños. Actualmente hay 5 millones de refugiados registrados por la ONU, de los que un gran número se encuentran en Irak.
Hay muchas razones por las que este proceso migratorio resulta particular: A pesar de que Chile es el hogar de la mayor comunidad palestina fuera del Mundo Árabe, con alrededor de 300.000 personas, sus miembros no llegaron como refugiados; más aún, si bien a la fecha Chile ya ha acogido a refugiados colombianos, venezolanos o croatas, nunca había recibido un grupo de refugiados de Medio Oriente. Por otro lado, la comunidad musulmana en Chile consta sólo de 3.000 personas, y el idioma árabe es escasamente hablado. Adicionalmente, el grupo migrante ha sufrido 2 ó 3 desplazamientos forzados en su vida: primero con la Nakba palestina de 1948 y luego con la Segunda Guerra del Golfo en el año 2003, a lo que parte del grupo también suma haber sido obligados a abandonar Kuwait a inicios de la década de 1990. Al relacionarse los refugiados palestinos con la sociedad chilena, se genera una relación social en Chile no antes existente, y por tanto, poco estudiada. Son las relaciones interpersonales en las que participan estos refugiados donde vemos un tema de gran importe sociológico, dado que dichas relaciones se desarrollan bajo una situación de diferencia cultural y de novedad.
El objetivo principal de esta investigación es describir la percepción de los refugiados palestinos sobre su integración a la sociedad chilena. Además, estas percepciones son examinadas desde las diferencias socio-demográficas de este grupo, particularmente la diferencia de género. También describiremos los posibles obstaculizadores y facilitadores que este grupo de refugiados percibe para su integración, investigando, por otro lado, el ideal de integración social al que ellos aspiran, para compararlo con su realidad presente.
La información fue reunida a través de entrevistas individuales a una selección de 8 refugiados, priorizando diversidad de género, edad y núcleos familiares, lo cual fue seguido de un análisis del discurso. Para ello, nos basamos en el Modelo Ampliado de Aculturación Relativa (MAAR) de Marisol Navas y su equipo que considera un doble eje, dirigido a grupos culturalmente minoritarios, para presentar la valoración del propio mantenimiento cultural y la valoración del contacto intergrupal: en el eje horizontal, se preguntaba si se consideraba valioso el mantenimiento de la propia cultura, mientras que en el eje vertical, si se consideraba valioso el contacto con miembros de la mayoría social. Se formaban así 4 distintas estrategias de aculturación: Integración (valora el mantenimiento cultural y el contacto intergrupal), Separación (valora el mantenimiento cultural, pero no el contacto intergrupal), Asimilación (no valora el mantenimiento cultural, pero sí el contacto intergrupal) y Marginación (no valora el mantenimiento cultural y tampoco el contacto intergrupal), a lo que se agregan elemento como: origen etnocultural de la población inmigrante, sus prácticas lingüísticas y las estrategias adoptadas en el plano ideal –lo que quisieran hacer-.
Las primeras entrevistas se realizaron entre abril y mayo del año 2009, en las que fue notoria la positiva percepción de los refugiados sobre Chile y su relación con el país (asociada a la seguridad y tranquilidad, y a la favorable disposición hacía ellos por parte de vecinos, y compañeros de trabajo y escuela); pero también la nostalgia por sus hogares perdidos, así como los primeros obstáculos enfrentados en su integración (asociados a las diferencias de idioma y de códigos de relación entre hombre y mujer, y dificultades económicas y laborales). Posteriormente, se hizo un seguimiento a 10 años de su llegada, revisando los distintos procesos y decisiones de vida que los llevaron a sus situaciones actuales, en el que se manifiesta que las vidas de los refugiados de este grupo han tomado distintos caminos. Algunos de ellos han permanecido en el país, estableciendo negocios exitosos, estudiando en escuelas y CFTs, o manteniéndose en trabajos estables; mientras que otros han elegido salir de Chile para encontrarse con sus parientes en Europa o el Medio Oriente.
A lo largo de la experiencia de integración en el tiempo, se observa una tensión entre las distintas visiones, lo que obliga a tomar una cierta medida o estrategia de parte del refugiado para enfrentar las diferencias, pudiendo inclinarse ya sea por adaptar o por conservar sus propias prácticas en cuanto al trabajo, las relaciones de género y la aculturación. Esto afecta directamente a su conducta social, su modo de actuar en la sociedad chilena y, últimamente, su integración.
Es frecuente observar en los entrevistados la importancia de la familia como base de la integración, a través de las actividades sociales con los vecinos; pero también, y crecientemente con el tiempo, la integración individual, a través de los compañeros de trabajo y escuela y del desarrollo de actividades de forma individual (deportes y bailes, principalmente). En cuánto a las relaciones de género, encontramos que las creencias religiosas y la mantención de la moral (más tradicional en algunos casos, pero no en todos), afecta en la visión que tienen sobre el hombre y la mujer como entes separados y en la interacción entre éstos. En ese sentido, la integración a la sociedad parece ser bastante más facilitada para el hombre que para la mujer, para cualquier edad; sin embargo, para las mujeres jóvenes resulta más fluida que para las mujeres mayores, debido al contacto con los chilenos en los espacios de educación (escuela y formación terciaria).
A medida que Chile se transforma crecientemente en un país receptor de migrantes, se ha hecho notoria la necesidad de reflexionar sobre nuestra legislación y política migratoria. En ese sentido, conocer cómo los procesos de reasentamiento e integración son vividos por los mismos migrantes, es fundamental para una adecuada modernización de nuestras leyes y políticas públicas, tema que aumentará su relevancia en la agenda pública en tanto seamos receptores de inmigración por oportunidades económicas, conflictos políticos y -cada vez más- cambios medioambientales.
Palabras clave: refugiados, palestinos, Irak, Chile, integración