Muchas regiones en todo el mundo han presenciado guerras y conflictos políticos que han dejado dolor y pérdida. Más comúnmente, los estados usan el modelo de justicia transicional para lidiar con el proceso posterior al conflicto y reconciliar a los grupos involucrados para poder alcanzar la paz. Los acuerdos de paz implicaron el fortalecimiento del aparato estatal, las instituciones y la participación política, y buscan establecer un camino sólido hacia la democracia (Tristán y Lazo Fuentes, 2011). Sin embargo, la cuestión de cómo construir países fuertes y pacíficos después de décadas de dolor y violencia estatal aún no se ha resuelto. Bajo el modelo de justicia transicional, la política de "Perdón y Olvido" se legitima para no retroceder al pasado y poder avanzar hacia un diálogo más plural. Las leyes de amnistía son una de las estrategias utilizadas para fortalecer este proceso.
Sin embargo, según los movimientos de la memoria, todos estos mecanismos representan la base de un proceso de paz basado en la impunidad. Para impugnar tal enfoque, los movimientos sociales han usado los testimonios como una forma de revelar el terror a la violencia política. Sostienen que la política de silencio adoptada por los estados han negado la posibilidad de lograr la verdad sobre las violaciones de los derechos humanos que tuvieron lugar durante diversos conflictos. Por lo tanto, los movimientos sociales de hoy en día están abordando sus principales reclamos prestando atención no solo a lo que las personas experimentadas encarnaron en sus testimonios, sino también a lo que los espacios físicos de los conflictos deben contar al desenmascarar los objetos que permanecen de la guerra. Este giro para abordar la justicia a través de la dimensión de materialidad de la violencia no se ha explorado lo suficiente.
Por tanto, es importante discutir la producción académica entorno a la relación entre los conceptos de violencia, memoria, justicia y verdad. Desde un punto de vista de la Antropología, busco explicar el impacto de la violencia política durante la guerra civil en los años 70 y 80, tomando en cuenta las poblaciones afectadas no solamente en el largo plazo, sino y principalmente en vida cotidiana. A través del análisis de la Sentencia de la Corte Interamericana del Mozote, que condena el crímen de Lesa Humanidad ocurrido en el caserío El Mozote, El Salvador durante el conflicto armado, me interesa entender la forma en que los objetos han configurado los entornos de dolor y su estética. Mi objetivo es contribuir a repensar las narrativas de violencia política, memoria y justicia explorando el papel de los objetos (es decir, huesos, imágenes, material de archivo) y sus diversos significados tanto para las comunidades y familias que buscan justicia como para la búsqueda de reconciliación del estado. Aunque la cultura política parece estar apatica a entender el pasado, quiero explorar los efectos cotidianos de la violencia experimentada durante la guerra que las víctimas recuerdan a través de la materialidad compuesta de huesos, imágenes y archivos de las víctimas. Considero que estudiar la violencia del pasado podría ayudar a aclarar por qué después de la firma de los Acuerdos de Paz, El Salvador se ha convertido en una de las regiones más violentas del mundo. A través de un estudio etnográfico, deseo argumentar que las prácticas en Centroamérica después de los conflictos no son tan diferentes en los microdiscursos, ya que las víctimas y los perpetradores no emprendieron un proceso de profunda reconciliación y la violencia estructural sigue afectando a quienes sufrieron bajo la civilización Guerra hace tres décadas.
La Sentencia en torno al caso en Mozote, planea un reto fundamental para el Estado Salvadoreño, pues insita a debatir este tema a partir de impulsar su discusión en el espacio público. Las políticas de perdón y olvido han pretendido sacar del debate las violencias del conflicto ya que la construcción del estado salvadoreño actual ha sentado sus bases en la impunidad. Discutir, las reparaciones que implica la sentencia permite abrir el debate a remplantear qué es justicia y qué entendemos cuándo se habla de verdad.