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Resumen de ponencia
Estudiantes y familias en Aguascalientes

*Adriana Guadalupe González Santamaría
*Alejandra Infante Blanco
*José Matías Romo Martínez



Podemos conocer una parte importante de lo que pasa en los sistemas educativos a través de los actores y sus experiencias; el presente estudio tiene el propósito de comprender a los estudiantes de Educación Media y Superior a partir de saber cómo están estructuradas sus familias, cuáles son sus dinámicas y cuáles han sido las relaciones de estas familias (sus integrantes, más allá de los padres y madres) con las escuelas a las que han asistido estos jóvenes.
Cabe señalar que en las sociedades occidentales actuales la noción y la experiencia de ser familia ha mutado (Bianchi, 2013; Domingues, 2016; Romo & Infante, 2017; Valdivia, 2008), dándose una diversificación de posibles estructuras y con ellas han surgido múltiples dinámicas, lo que afecta las maneras en que tanto el estudiante como sus familiares se involucran con la escuela (Butler & Le, 2017; Casillas, Chain, & Jácome, 2007; Scott et al., 2015), ya sea en las prácticas (reuniones, tareas, trámites), como en los significados que se le atribuyen (para la mejora social y económica, como medio de superación personal, para establecer redes y contactos sociales, como espacio de convivencia) y en las expectativas que se tienen acerca de los estudios y lo que pueden ofrecer para enfrentar el futuro.
Para el caso de México, la participación de las familias en las instituciones educativas aparece en la legislación nacional para el cumplimiento de la formación de los menores de edad, en particular para cursar la Educación Básica, que incluye los niveles de Preescolar (de 3 a 6 años de edad), Primaria (de 6 a 12 años) y Secundaria (de 12 a 15 años); sin embargo, aunque en el año 2012 se decretó la obligatoriedad de la Educación Media (de 15 a 18 años), existen lagunas legales respecto de la obligación de los padres en esta tarea; cabe señalar que las diferentes leyes contemplan la participación familiar sólo referida a los padres y/o tutores, y no a otros miembros.
Tanto a nivel nacional como local, los mayores avances en el sistema educativo se tienen en el rubro de la cobertura; así, recientemente se ha dado un fuerte impulso a la educación media a través de las modalidades tecnológicas, abiertas y a distancia, logrando tasas de absorción hasta de 99.7 por ciento (Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación, 2017), por lo que la demanda de un lugar en el subsistema de educación superior se ha incrementado en los últimos años. Esta situación reclama la atención desde la investigación acerca de los jóvenes que ingresan y transitan por el bachillerato y la educación superior, específicamente de cómo viven la experiencia de ser estudiantes.
Cabe mencionar que el estado de Aguascalientes, lugar del centro de México donde se realizó la investigación, cuenta con buenas condiciones generales de bienestar y desarrollo, y pareciera que esto se refleja en (o se deriva de) las estructuras familiares que reportan los estudiantes y lo que afirman tanto de las dinámicas internas, como de las relaciones que han establecido con las escuelas en las que han cursado (durante su biografía o trayectoria escolar).
Los resultados generales ofrecen una visión de familias tradicionales, con buenas relaciones en general y positivas expectativas hacia la escuela. En los ideales expresados en todos los documentos normativos, acuerdos y leyes, se señala que la Educación deberá provocar condiciones de igualdad social, bienestar general, y crecimiento armónico de las personas (por ende, de sus familias) (cfr. Silva & Rodríguez, 2012; Delgado, Martínez, & González, 2013); sin embargo, podemos observar que, por su funcionamiento y operación, más que superar las desigualdades, tiende a perpetuarlos. La desigualdad económica de los últimos tiempos ha generado un descontento hacia las instituciones públicas, en especial hacia las políticas; pese a ese malestar social existe una actitud que lejos de reprobarla activamente, permite que se siga dando. En palabras de Tedesco (2014) “[…] existe un rechazo global a una forma de sociedad que provoca niveles inéditos de desigualdad… acompañado por la aceptación de los mecanismos que la producen” (p.7). El ámbito educativo está ante un reto importante, pues junto con las familias, tiene la responsabilidad de formar personas con un alto sentido de compromiso social que permita pensar (y creer) en la posibilidad real de crear sociedades más justas y equitativas.




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* González Santamaría
Universidad Autónoma de Aguascalientes - UAA. Aguascalientes, México

* Infante Blanco
Universidad Autónoma de Aguascalientes - UAA. Aguascalientes, México

* Romo Martínez
Universidad Autónoma de Aguascalientes - UAA. Aguascalientes, México