Print Friendly and PDF



Resumen de ponencia
Eso que llaman amor es trabajo no pago. Reflexiones a partir del caso del PIP y la inclusión del ama de casa como beneficiaria directa

*Tatiana Marisel Pizarro



A partir del 2004, el Plan de Inclusión Previsional marcó un antes y un después en la universalización de las políticas públicas, sobre todo con un grupo un tanto relegado en el ámbito de la previsión social: aquellos que teniendo la edad de retiro no pueden acceder a una jubilación. Esto puede ser porque se desempeñaron en trabajos enmarcados dentro del mercado informal –lo que tuvo como consecuencia directa la inexistencia o insuficiencia de aportes previsionales - o porque tuvieron trayectorias laborales inestables –ya sea por periodos extensos de inactividad o desempleo-, entre otras razones.
Con el Plan de Inclusión Previsional –PIP-, el Estado previó la inserción en el sistema jubilatorio de personas que incumplieran los requisitos previstos para el acceso a la prestación de vejez impuestos por el Sistema Integrado de Jubilaciones y Pensiones– aportes formales incompletos o ausencia de éstos, o bien aportes completos pero personas menores de 65 años-. A partir de esta normativa, cualquier persona podría inscribirse en una moratoria, lo que implicaba el pago en cuotas de la deuda reconocida por los años no aportados (que se descuentan directamente de la prestación previsional). Paulatinamente, el sistema previsional expandió su alcance mediante la implementación del Monotributo social y del Régimen de Regularización de Deudas de los trabajadores autónomos, que en su conjunto proponen saldar la deuda de contribuciones que tenían los aportantes previa a 1994.
El monotributo social consideraba como beneficiario al “trabajador” que no había realizado aportes formales, por lo que se estipuló como requisito el detalle de un historial de las actividades laborales consideradas productivas durante sus años de actor económicamente activo. Ante esta situación, muchas mujeres se vieron en la obligación de declarar alguna actividad “productiva” a fin de acceder a este beneficio, y no presentarse a sí mismas como “amas de casa” al no considerarse éste un trabajo propiamente dicho, excluyéndola así del derecho que el trabajador en su etapa de retiro tiene: la jubilación.
Siguiendo la línea de la CEPAL, en la que se traza la realidad de mujeres ancianas sin trayectorias laborales que les permitan acceder a una jubilación, se plantea necesario el diseño de sistemas de pensiones que, o bien reconozcan el costo de continuidad y calidad de sus empleos por ser quienes sostienen la carga no remunerada del trabajo, o bien prevean que una proporción importante de la pensión futura no dependa del vínculo formal en el mercado laboral (CEPAL; 2009:233).
Esto implica discutir la concepción prevaleciente del trabajo exclusivamente como la actividad que produce bienes y servicios destinado al consumo o intercambio con vistas a satisfacer necesidades humanas. Bathyany (2010) señala que los sesgos de género predominantes en los estudios económicos y sociológicos relacionados al tema del trabajo, han tendido a desconsiderar gran parte de las actividades vinculadas con lo reproductivo del mundo del trabajo, concentrándose tan sólo en aquellas que producen bienes intercambiables en el mercado. Esta diferenciación entre lo “productivo” y lo “reproductivo” tiene que ver con que el primero se resume en un proceso de acumulación que utiliza las energías humanas como mercancía, mientras que el segundo aboca su tarea en reproducir esas energías como parte integrante de las personas (Picchio, 1994:462). Es decir, el trabajo doméstico proveería fuerza de trabajo al mercado para su venta (Rodríguez Enríquez, C., 2012: 27). Esta reproducción y reconstrucción de fuerza de trabajo repercute en la generación de bienes y servicios, pero al desarrollarse en el ámbito privado del hogar y fuera de los circuitos de intercambio mercantil, se torna invisible. El trabajo de las mujeres constituye un todo inseparable y el proceso de reproducción social está interrelacionado con otros procesos socioeconómicos por lo que si se analiza el trabajo reproductivo aislado del trabajo productivo y del proceso de reproducción social se contribuye a ocultar la importancia, la complejidad y dimensión del trabajo doméstico. Al relacionar el trabajo reproductivo con su papel social, el trabajo femenino es entonces un tema para todo el sistema, no se trata ya de un problema específico de las mujeres (Lagarde, 1990:463).
El ama de casa ha sido definida como “la mujer que trabaja gratuitamente y sin reglamentación horaria para la familia, dedicada al cuidado de los niños, esposos, padres y suegros, la preparación de alimentos y limpieza general del hogar. El hombre considera natural y espontáneo su trabajo, por extensión del trabajo natural de gestar, parir y lactar que le es propio en la humanidad primitiva” (Sau, V., 1990:28).
A medida que una economía se mercantiliza y aumenta el ingreso de las familias, una parte creciente del trabajo reproductivo se convierte en trabajo remunerado. Algunas tareas reproductivas se transfieren de la esfera doméstica al mercado, como el caso de las guarderías infantiles, las lavanderías o los asilos. Muchos de estos servicios operan casi de forma exclusiva con mujeres, pero en este caso su trabajo es remunerado y estadísticamente visible, por lo menos cuando forma parte del sector formal. Sin embargo, no deja de ser trabajo “reproductivo” puesto que contribuye al mantenimiento de la fuerza de trabajo y a la reproducción social (Benería, L., 2006:10).
Debido que se considera que el trabajo doméstico es en sí una clase de producción económica, la presente ponencia pretende contribuir con elementos que permitan dar cuenta del valor económico de este tipo de labor, y analizar la conformación y consolidación de las representaciones reinantes para determinar si esto contribuye o no a reconocer el valor económico del trabajo de cuidado.
La presente ponencia es un extracto de la investigación que se está realizando para la tesis del Doctorado en Ciencias Sociales cursado en la Universidad Nacional de Cuyo. Éste es un estudio novedoso debido a que aún no se ha tratado la figura del ama de casa dentro del sistema previsional argentino y los efectos que esta inclusión trajo en el arraigo de ciertas representaciones sobre la valoración económica, social, económica, política y comunicacional de la labor de la ama de casa dentro del mercado. Si bien disciplinas como la Sociología y la Economía han tratado el tema en las últimas décadas, ninguna de ellas lo abordó desde la influencia de la inserción del ama de casa en el sistema previsional. Este estudio es descriptivo debido a que pretende describir cuáles son las percepciones en torno al trabajo del ama de casa. A su vez, también se puede encuadrar en el marco evaluativo ya que prevé hacer un análisis de las implicancias de estas percepciones en las políticas públicas y en la realidad diaria de las mujeres que se desempeñan como amas de casa.
Para lograrlo, se realizó un análisis sobre las divergencias existentes entre el concepto de trabajo y la valoración del rol del ama de casa como tal, mediante la interpretación de discursos emitidos sobre el Plan de Inclusión Previsional, considerado habitualmente como “Jubilación del ama de casa”. La intención es poder conocer cómo ha influido la perspectiva y los contenidos de género en las políticas sociales y la percepción de éstos por la sociedad y la construcción de discursos durante la promulgación del Plan de Inclusión Previsional, a fin de ver cómo se conjugan las representaciones subyacentes de la sociedad con la incorporación del ama de casa al sistema de previsión social a partir de esta medida. Además, este trabajo pretende analizar cómo la vida de las amas de casa incluidas en el PIP tuvo modificaciones en su dimensión social –invalidar los debates sobre meritocracia-, económica –adquisición de independencia económica-, política –internalización del beneficio como un derecho- y comunicacional –parcialidad ante discursos de medios de comunicación-.




......................

* Pizarro
Instituto de Investigaciones Socioeconómicas. Facultad de Ciencias Sociales. Universidad Nacional de San Juan - IISE/UNSJ. Rivadavia, Argentina