La presente ponencia analiza las formas que adquieren las prácticas englobadas bajo la categoría de trabajo infantil en una región periférica transfronteriza, en este caso con anclaje territorial en la Triple Frontera entre Argentina, Brasil y Paraguay. Consideramos que la especificidad del trabajo infantil se encuentra imbricada en dicho anclaje, que habilita determinadas prácticas en detrimento de otras. En este caso, la porosidad de la región, el difuso limite entre lo legal y lo ilegal y la alta movilidad fronteriza, posibilitan la persistencia de varias formas del trabajo infantil, que van desde la realización de tareas domesticas en el hogar, hasta la trata y el tráfico para explotación sexual comercial infantil. La imbricación entre las dimensiones globales y locales configura un espacio interconectado y diverso marcado por la desigualdad y las asimetrías en las oportunidades que ofrece a turistas-consumidores y a los habitantes de la periferia. Nuestro enfoque destaca la “porosidad” de las fronteras en la región, el difuso límite entre lo legal y lo ilegal, y los modos de circulación y apropiación del espacio a partir de los cuales niños y niñas delimitan las estrategias implementadas para hacer frente a la precariedad. En la definición de trabajo infantil hacemos hincapié en su contexto de inserción, que condiciona sus formas y su propia existencia, haciendo inviable la aplicación de un criterio unificador en formaciones sociales que han seguido un muy diferente derrotero económico, político y cultural.
El anclaje territorial, que brinda su especificidad a la problemática, remite a un entramado de relaciones complejo, en cuyo análisis consideramos la permanente tensión entre la variable nacional y la regional, que operan en distintos niveles sobre la situación de vulnerabilidad de la infancia. Estas dinámicas obedecen, en parte, a que las fronteras “son espacios de condensación de procesos socioculturales, interfaces tangibles de los estados nacionales que unen y separan de modos diversos, tanto en términos materiales como simbólicos” (Grimson, 2005:3). Hacemos especial hincapié en el análisis de los procesos socioeconómicos al interior del municipio de Puerto Iguazú, donde junto a un turismo de alta gama orientado hacia el exterior coexisten la pobreza y la exclusión del sistema de oportunidades de amplios sectores de la población.
Frente a procesos socieconómicos de precarización laboral, de vulnerabilidad y de pobreza, se despliega una batería de estrategias tendientes a revertir sus efectos, entre las que se encuentra el trabajo infantil en sus diversas modalidades. En este contexto, las actividades económicas que realizan niños, niñas y adolescentes abarcan desde tareas orientadas a la reproducción doméstica, hasta la explotación sexual comercial en condiciones de esclavitud.
En la definición de trabajo infantil hacemos hincapié en su contexto de inserción, que condiciona sus formas y su propia existencia, haciendo inviable la aplicación de un criterio unificador en formaciones sociales que han seguido un muy diferente derrotero económico, político y cultural.
La consideración de las lógicas específicas del anclaje territorial nos permitirá hacer inteligibles algunas particularidades del trabajo infantil en la región bajo estudio, ya que “el contexto modifica las relaciones básicas que definen el objeto y por lo tanto modifican su significado, a veces radicalmente” (Rockwell; 1987:21). Para este abordaje la perspectiva del sistema mundial es apropiada ya que parte de un análisis macrosocial, escala necesaria para la comprensión de una sociedad capitalista.
Uno de los postulados centrales del sistema mundial tiene su origen en la propuesta de Lenin (1916) quien consideraba al imperialismo como la culminación o “etapa superior” del capitalismo ; asimismo utilizó los términos centro y periferia para analizar la economía y la política internacional. Estas categorías fueron retomadas por Wallerstein en su obra El moderno sistema- mundo (1987) donde explica los mecanismos por medio de los cuales se redistribuyen los recursos desde las periferias hacia los centros. La emergencia del sistema-mundo tiene lugar con la expansión del capitalismo a nivel mundial , a partir de los viajes y conquistas europeas que luego del siglo XV extienden, por diversos medios y a escala planetaria, una forma de organización económica, social y política que va más allá de los Estados-nación individuales. Este sistema fue posible gracias al desarrollo de una nueva forma de apropiación dada por la economía mundial capitalista, ya no basada en la apropiación directa del excedente agrícola en forma de tributo como era el caso de los imperios, ni de rentas como en el sistema feudal europeo. En su lugar se desarrollaría la apropiación de un excedente basado en una productividad más eficiente y ampliada, primero en la agricultura y luego en la industria, por medio del mecanismo de un mercado mundial, con la asistencia de los aparatos del Estado, ninguno de los cuales controlaba sin embargo la totalidad de este mercado (Wallerstein, 1987:53). En América Latina, el análisis del trabajo infantil es indisociable de la precarización del mercado de trabajo ya que al no ser suficiente el salario proveniente del empleo de los adultos, los niños y niñas deban buscar fuentes adicionales de ingresos, realizando actividades que pueden constituir un riesgo para su salud, su desarrollo y bienestar.