Resumen de ponencia
La conformación de sujetos masculinos indígenas por la (re)territorialización del capital en sus fronteras desde una mirada multiescalar.
Grupo de Trabajo CLACSO: Cuerpos, territorios y feminismos
*Manuel Bayón Jiménez
La territorialización del capital en las fronteras de la malla territorial del Estado bajo el neo-estructuralismo ha reconfigurado una forma de patriarcado racializado que se enfrenta a una modernidad truncada que limita la capacidad de generar resistencias de los sujetos indígenas. La implantación de los megaproyectos de los Estados como las Ciudades del Milenio en Ecuador han generado expectativas de masculinidades hegemónicas que sin embargo son irrealizables de manera plena, y por ello los cuerpos-territorios de los hombres jóvenes indígenas de estos espacios se encuentran redefiniendo su proyecto político en una relación compleja con las mujeres de sus comunidades que están ante un rápido proceso de organización y visibilización de sus demandas específicas.
Esta ponencia parte del impulso desarrollista que ha impregnado las políticas de los Estados en la región en la última década, llegando a los espacios periféricos del capital fuertemente racializados. La construcción de nuevos ejes de infraestructuras para la inserción de estos espacios en el mercado mundo implica la transformación de la vida cotidiana. Sujetos políticos indígenas antes marginados han dado paso a la mediación con unos Estados que en la última década han implementado políticas sociales. La modernidad se abre camino en la selva, pero no desplaza a las estructuras de poder coloniales, sino que reconfigura las hegemonías existentes. Las sociedades que se encuentran en medio de este proceso basculan entre la voluntad de insertarse en las sociedades nacionales y la imposibilidad de hacerlo de manera completa. La ponencia analiza cómo la plasmación de una modernidad truncada en los territorios de implementación de megaproyectos transforma los sujetos políticos generando nuevas formas de estar en el mundo, centrándose este análisis en los cuerpos y emociones indígenas masculinos.
La “Nueva Amazonía” en Ecuador: modernidad truncada y extractivismo.
El gobierno progresista de la Revolución Ciudadana (2007-2017) aseguró cuando llegó al poder que se acabaría la histórica discriminación hacia la Amazonía ecuatoriana, donde la salida de petróleo desde los años 60 del S.XX de su subsuelo solo había significado contaminación y empobrecimiento. Denominada por el presidente Rafael Correa como la “Nueva Amazonía”, el desarrollo de la región se basaría en la profundización del modelo extractivo junto a la redistribución de una parte de la renta petrolera hacia sus habitantes mediante megaproyectos que cambiarían radicalmente su postergación y marginación bajo una nueva perspectiva neo-estructuralista.
Esta novedosa forma de afrontar el Estado su relación con las nacionalidades indígenas transformó el ciclo de movilizaciones sociales que había impedido la aplicación de paquetes neoliberales o la concesión del territorio a empresas trasnacionales. Se inició así una etapa de negociación y acuerdo entre dirigencias y el Estado ecuatoriano para la aceptación de contratos de los que diferentes empresas petroleras y mineras fueron beneficiarias en territorios donde antes era muy complicado que lograran aceptación social.
Una universidad de alta biotecnología para la generación de una industria de alta competitividad, un corredor transoceánico para beneficiarse del flujo de mercancías entre Brasil y China, y tres Ciudades del Milenio (CM) con todos los servicios urbanos en medio de la selva fueron los tres los megaproyectos emblemáticos implementados en la Amazonía fruto de las rentas petroleras, bajo el marco de proyectos de la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA). Estas iniciativas, pese a haber sido financiadas, construidas e inauguradas, no han llevado a cabo las transformaciones prometidas, sino que han profundizado el patrón de acumulación dominante y la postergación de los sectores indígenas y campesinos de la región amazónica.
Este modelo, ha tenido en la unión de las mujeres de todas las nacionalidades indígenas el principal actor de contestación. En diferentes movilizaciones que tuvieron su cénit en la marcha de mujeres amazónicas de dos semanas en 2013 hasta la capital del país, Quito, se mostró la fuerte conexión de este modelo extractivo impulsado por el Estado y el aumento de las violencias hacia las mujeres, configurándose nuevas formas de patriarcados y resignificando los machismos previos.
El caso paradigmático de este modelo territorial es la Ciudad del Milenio de Pañacocha, en la provincia de Sucumbíos, donde la comuna kichwa intercambió una vida moderna por la extracción del petróleo de su territorio, atravesado además por otro de los megaproyectos: el corredor interoceánico Manta-Manaos. Sin embargo, tras centros de salud cerrados por falta de médicos, escuelas sin la planta docente necesaria o casas abandonadas por la ausencia de empleo proveniente del trabajo petrolero o del truncado proyecto de Manta-Manaos, se vino abajo el ideal de la “Nueva Amazonía”.Aunque estos megaproyectos no proporcionen cambios fuertes en la materialidad de la vida cotidiana, generan fuertes cambios de subjetividades de los sujetos políticos que las afrontan, profundizándose fuertes brechas de género al interior de las comunidades.
La juventud indígena cercana a estos megaproyectos se encuentra definiendo su proyecto de vida en medio de diversas formas de afrontar este complejo escenario en el que hay distintos modelos de relación con el mundo exterior. En un polo, el modelo de la gestión de la ampliación de las fronteras extractivas bajo la búsqueda del reconocimiento del derecho a la inclusión en las políticas del Estado, protagonizado por hombres de mediana edad con capacidad para mediar con las empresas petroleras así como ejecutar los programas e inversiones estatales. En el otro polo, la negativa al avance del extractivismo para la defensa de los derechos territoriales indígenas mediante la promoción de proyectos de turismo cultural, protagonizado por indígenas activistas de derechos humanos y ambientales. Entre estos dos polos existe toda una variedad de posturas, combinadas con el horizonte de la migración temporal a los núcleos urbanos cercanos, del Ecuador o del extranjero.