La economía política agraria es una corriente que incorpora una diversidad de objetos de estudio, períodos históricos, enfoques e interpretaciones. Sin embargo, en un importante ejercicio de síntesis, la declaración editorial del Journal of Agrarian Change definió la economía política agraria como el estudio de “las relaciones sociales y la dinámica de la producción, la propiedad y el poder en las formaciones agrarias y sus procesos de cambio, tanto históricos como contemporáneos” (Bernstein y Byres, 2001a).
Según Henry Bernstein (2015), los antecedentes más remotos de este campo de estudio son la economía política clásica de Francia, Inglaterra y Escocia del siglo XVIII, y los escritos dispersos de Karl Marx y Friedrich Engels sobre la agricultura capitalista del siglo XIX. No obstante, aunque François Quesnay, Adam Smith y David Ricardo abordaron algunos problemas del capitalismo agrario, para la economía política agraria fue más influyente la explicación de Marx sobre la “acumulación originaria” y la denuncia de Engels sobre “El problema campesino en Francia y en Alemania”. Estos aportes, a su vez, constituyen los elementos cardinales y distintivos que orientan la discusión de la cuestión agraria clásica –denominada cuestión agraria del capital– y la cuestión agraria del siglo XXI –denominada cuestión agraria del trabajo.
Pese a que el capitalismo agrario –como fenómeno particular– tuvo un tratamiento poco sistemático en la obra de Marx, es posible considerar que en su análisis general del origen del capitalismo se encuentra el punto de partida de su preocupación por la cuestión agraria. Para Marx, el modelo capitalista de producción surge a partir de un determinado tipo de acumulación que, al formar la prehistoria del capital y del capitalismo, se denomina acumulación originaria, y que consiste en “el proceso histórico de disociación entre el productor y los medios de producción” (Marx, 2012: 608). De esta forma, una de las principales fuentes de acumulación originaria es el “proceso de expropiación que priva de sus tierras al productor rural, al campesino” (Marx, 2012: 609), y que lo obliga a convertirse en un trabajador asalariado, el cual “tiene que comprar el valor de sus medios de vida a su nuevo señor, el capitalista industrial” (Marx, 2012: 634).
Debido a que la preocupación por la cuestión agraria se concentró, especialmente, en el surgimiento del capital agrario, la acumulación del capital rural, la industrialización a gran escala y la proletarización; la cuestión agraria en Marx se puede presentar como una cuestión agraria del capital (Bernstein, 2006; Akram-Lodhi y Kay, 2010; Campling y Lerche: 2016). No obstante, en la obra de Marx se encuentra una implicación menos obvia sobre la cuestión agraria, esta se relaciona con el concepto de “subsunción”, es decir, con el proceso de “integración forzada del trabajo humano a los procesos de valorización del capital (Sarkis, 2015: 12). La subsunción del proceso de trabajo genera ciertas formas intermedias o híbridas “en que la plusvalía no le es arrancada al productor por la coacción directa, ni brota tampoco de la supeditación formal del obrero al capital” (Marx, 2012: 426). Esto quiere decir que, aunque los campesinos sean desposeídos de la tierra, el capitalismo subsume el trabajo campesino a través de formas híbridas que reconfiguran y consolidan la persistencia de este grupo social.
Por su parte, casi una década después de la muerte de Marx, Engels escribió que “el campesino es un factor esencialísimo de la población, de la producción y de poder político” (Engels, 1976: 420). Sin embargo, como factor de poder político, los campesinos se caracterizaban por su apatía o porque habían permitido que el terrateniente se autoproclamará representante de sus intereses. De esta forma, a diferencia de la cuestión agraria del capital, el énfasis principal que Engels adopta se relaciona con las implicaciones políticas de la cuestión agraria.
Engels reconocía que en algunos territorios de Europa Occidental, tal como lo había expuesto Marx, “la gran propiedad territorial y la agricultura en gran escala han desplazado totalmente al campesino que cultiva la tierra para sí” (Engels, 1976: 420). Sin embargo, pese a que el desarrollo del capitalismo favorece el decaimiento de la pequeña explotación agrícola, en otros lugares los campesinos seguían encarnando un grupo social importante. Según Engels, la subsistencia de la pequeña explotación agrícola acrecentaba la importancia de los campesinos, los cuales debían adoptar una respuesta política a la emergente crisis agraria, abanderándose de la lucha rural que otrora se había adjudicado “el gran terrateniente disfrazado de amigo importuno de los campesinos” (Engels, 1976: 421).
Ahora bien, debido a que los campesinos están formados por elementos diversos que se modifican según la región donde se encuentran, Engels realizó una clasificación general de éstos con el propósito de decidir qué secciones o estratos podrían incorporarse a la lucha social liderada por el partido de la clase trabajadora urbana (Byres, 1991). Para Engels, en el campo se encuentra una estructura de clase rural que incorpora tres tipos de campesinos: los pequeños campesinos, los medianos y ricos campesinos y los grandes terratenientes. Sería, principalmente, la alianza con los pequeños campesinos –futuros proletarios– el camino para lograr el poder político, tanto en la ciudad como en el campo. De cualquier manera, la existencia de una estructura de clase rural constituye una combinación contradictoria de los lugares de clase de capital y trabajo. Por esta razón, en Engels aparece una cuestión agraria para y sobre el trabajo y la expresión de su agencia, temas que fueron planteados e incorporados más tarde por la cuestión agraria clásica, y que en la actualidad se retoman en la llamada cuestión agraria del siglo XXI.
En este sentido, la intención principal de la presente ponencia es comprender la influencia que Marx y Engels tienen sobre la economía política agraria desde su fundación hasta la actualidad. Para desarrollar esta temática, la ponencia se divide en tres pares. En la primera parte se presenta un esbozo de la teoría de Marx y Engels y su influencia en la conformación de la denominada cuestión agraria clásica (Lenin y Kautsky). En la segunda parte se explica el momento fundacional de la economía política agraria (Wolf, Moore, Shanin, Scott). Finalmente, la tercera parte se concentra en la economía política agraria en Latinoamérica (Stavenhagen, Bartra, Fals Borda, García, González Casanova).