El abordaje de la problemática de la violencia de género obedece a un sinfín de circunstancias que sólo de manera transversal e interdisciplinaria podrían ser abordadas.
El derecho, por sí sólo, es una ciencia incapaz de comprender y canalizar todas las aristas que posee éste dilema, y los profesionales que la llevan a cabo tienen que enfrentarse a los mismos.
Se podría decir que la característica de esta temática -la transversalidad y la interdisciplinariedad- se transforman en un escollo al momento de afrontar y brindar soluciones a los casos de la realidad.
Aun dando por sentado que el concepto de género es entendido por todos, como así también lo que conceptualmente significa “violencia de género”, su tipología y modalidad, la efectivización y continuidad de los casos y sus verdaderas resoluciones son un problema que aún no obtiene una respuesta favorable en su totalidad.
El conflicto esbozado en el párrafo anterior se incrementa cuando nos toca enfrentarnos a un caso de violencia de género dentro de la relación de pareja. La verdad es que estamos acostumbrados a internalizar los casos que son productos de ataques casuales sin relaciones preexistentes, y si bien ese abordaje ya goza de una complejidad superlativa, los casos de violencia de género intra-pareja gozan de una invisibilidad casi total.
Sumado a eso, la garantización de los derechos sexuales, como por ejemplo el derecho al placer, al erotismo de las mujeres violentadas entre otros, es nula, pasa casi por desapercibido la existencia de dichos derechos y no hay lugar que garantice su disfrute o castigue su vulneración.
El derecho a la salud sexual es un cúmulo de prerrogativas que protegen a una de las cuestiones más íntimas de la persona, y que las posee por el simple hecho de serlo, por lo cual, cuando hablamos de derechos sexuales estamos en presencia de derechos humanos y su garantización debería ser objeto de especial atención.
“La salud sexual es un estado de bienestar físico, emocional, mental y social relacionado con la sexualidad y no solamente la ausencia de enfermedad, disfunción o incapacidad. La salud sexual requiere de un enfoque positivo y respetuoso de la sexualidad y las relaciones sexuales, así como la posibilidad de tener experiencias sexuales placenteras y seguras, libres de coerción, discriminación y violencia.
Para que la salud sexual se logre y mantenga, los derechos sexuales de todas las personas deben ser respetados, protegidos y ejercidos en plenitud”. Declaración del 13° Congreso Mundial de Sexología celebrado en 1997 en Valencia, España
Se tomarán extractos de una denuncia policial sobre abuso sexual perpetrado dentro del ámbito de pareja y asimismo se reproducirá una carta escrita por el agresor ante una situación de violencia física, donde se intentará dejar plasmado las maneras de autodefensa que implementa la victima para evitar sufrir males, considerados por ella, peores que los de sufrir un abuso sexual; el cual en el caso bajo estudio es el sometimiento a prácticas sexuales no consensuadas ni aceptadas por la victima, como asimismo, el modo de manifestarse del victimario una vez perpetrado el hecho y la forma de comunicación que utiliza para seguir alimentando el circulo viciosos en el que tiene inmersa a su pareja. De igual manera, se comentará el proceder del sistema que y adelantando alguna conclusión, en modo alguno está preparado para atender casos de tal magnitud, dejando al desamparo y llena de incertidumbres a las víctimas de abuso sexual intra-pareja.
Lo que se pretende con trabajos de esta naturaleza, es poner en discusión y consideración lo que significa el derecho a la salud sexual y cómo perjudica y favorece a la revictimización, la carencia de recursos materiales e intelectuales al momento de abordar dificultades enmarcados en situaciones de violencia de género como asimismo el rol que juegan los prejuicios y estructuras sociales sesgados por el régimen de patriarcado vigente. De igual manera, se pretende poner en tela de juicio la preparación por parte de las instituciones pública para la atención, contención y seguimiento de las mujeres que atraviesan dichos aconteceres.