La población indígena en América Latina ha sufrido marginalización y exclusión desde la conquista del continente. No podían participar en la economía como iguales, no tenían acceso al derecho de la misma manera que otros grupos y, para este texto más importante, no fueron admitidos como actor político con demandas propias. Los indígenas no tenían voz propia, no podían hablar. Eso se debe a estructuras de exclusión formados durante la colonia y vigentes, en parte, hasta hoy. Lo indígena fue usado como mecanismo de exclusión de vastas partes de la población.
La colonización fue acompañada desde el principio por levantamientos indígenas. Hasta el siglo XX, estos levantamientos partieron de una separación entre colonizadores y colonizados – estaban direccionados hacia una expulsión de los invasores o hacia mejoras inmediatas vinculadas a una mayor autonomía o una menor explotación del pueblo indígena en cuestión. Seguían, desde el otro lado, con la misma estructura de exclusión. Eso cambia en el siglo XX. Surgen organizaciones indígenas como comunas o cooperativas que funcionan según la misma lógica de las organizaciones no-indígenas. Los indígenas se incluyen en la lógica social de la sociedad no-indígena, actúan como actores económicos, políticos, legales, de la misma manera, aunque con peores condiciones, que los mestizos.
Esta inclusión de los excluidos por organización lleva a un cambio semántico. El marco de la exclusión, lo indígena, se convierte en instrumento de inclusión en las organizaciones del movimiento que ya pronto se llamaría movimiento indígena. Este cambio no se da de la misma manera en todos los países de la región. En el Ecuador se presenta de manera más clara que en Perú o Bolivia, donde se impone, de diferentes maneras, el término campesino y una forma de organización vinculada más a la clase que a la identidad étnica. Una vez implementado lo indígena no como frontera social sino como marcador de identidad, se podían desarrollar demandas y conceptos como autonomía territorial, nacionalidad indígena, plurinacionalidad y Buen Vivir o Sumak Kawsay.
Desde la conquista, los indígenas han sido y siguen siendo excluidos de los ámbitos más importantes de la sociedad moderna. No pueden participar en las esferas más influyentes de la política, la economía, la educación, etc. Esta exclusión está vinculada al colonialismo y la colonialidad del poder y se manifiesta en el mismo término de `indígena´. Pese a esto, en el Perú a fines de los ´60 los pueblos indígenas muestran su interés por agruparse en nuevas formas de organización representativas que traspasen los límites comunales y que les permita enfrentar los retos que se iban presentando. Fue así como en 1969 se creó el Congreso Amuesha. Sin embargo, la mayoría de estas organizaciones se conformaron a partir de la década de los ´70.
Por otro lado, en el Ecuador, el movimiento indígena, especialmente desde los años 1970, tiene una conciencia clara de esta contradicción: inclusión/exclusión de los pueblos indígenas. Aprovechó las categorías opresivas en el sentido de una liberación colectiva. Lo indígena funciona como mecanismo de inclusión política que permite que un movimiento local pueda conectarse con otros movimientos, en cuanto que estén vinculados a lo indígena. Y lo indígena se convirtió en vehículo discursivo de las demandas centrales de los movimientos indígenas a nivel global.
De tal manera, conscientes de su situación de opresión estructural, los movimientos indígenas de Perú, Ecuador, Bolivia y América Latina en general, desde los años 70, pero sobre todo durante los 80 y los 90, han venido luchando contra las relaciones de dominación colonial entre indígenas y blanco-mestizos, buscando su participación en las esferas de poder estatales (políticas, económicas, sociales y culturales) en condiciones de equidad con el resto de la sociedad nacional para lograr el ejercicio de sus derechos como ciudadanos y pueblos, la convivencia intercultural y el fin de la colonialidad y la desigualdad.
Esta situación, nos conduce a proponer como tema de debate y análisis: “Inclusión/exclusión de los pueblos indígenas: los movimientos indígenas como respuesta”