La característica fundamental de nuestro tiempo es una expansión global de la sustracción capitalista que tiende a ocupar la totalidad del espacio social de tal forma que se borran las fronteras entre la explotación dentro del “tiempo del trabajo” -en un sentido restrictivo- y el “tiempo de la vida”. Las contradicciones sociales que esta expansión conlleva y reproduce, explican la expansión constante y simultánea de luchas que resisten y que proponen dinámicas productivas, sociales y políticas alternativas.
Para un pensamiento crítico –como el que aquí se propone-, estos conflictos inscriben y renuevan la categoría de lucha de clases que, en la mayoría de los casos, se nos presenta desde una complejidad oblicua, móvil y también paradójica. En este plano, no es menor el riesgo que abre el hiato entre, por un lado, una férrea convicción teórico-política de inscribir estas resistencias como puntos de fuga de formas de dominación capitalista; y, por otro lado, cierta reticencia de utilizar una analítica clasista para enfrentar un no menos evidente giro discursivo de esas luchas por desvestirse de lo que, alguna vez, fue “un lenguaje clasista” o más explícitamente, una “identidad clasista”. Es que, ciertamente, gran parte de los procesos de movilización política de los últimos 30 años en nuestra región comenzaron, se expandieron y consolidaron desde necesidades, percepciones y formas de subjetividad a las que las clásicas organizaciones basadas en una identidad de clase no dieron lugar o tiempo, o simplemente, no dieron cuenta de ellas (pensemos, por ejemplo, las luchas por los derechos humanos, por el trabajo, por el ambiente, por la tierra, entre otras)
Como advertíamos en un escrito previo, el anunciado “fracaso” de la clase y su proyecto transformador tradujo en un desplazamiento del paradigma marxista como base de la reflexión académica, en favor de otras aproximaciones con alto consenso y difusión en el ámbito académico internacional que sitúan la categoría de acción colectiva como objeto central del análisis, a saber: las teorías de los “nuevos movimientos sociales”; la teoría de las “estructuras de oportunidades políticas” y de la “movilización de recursos”; y por otro lado, las seductoras derivas teóricas sobre la “biopolítica afirmativa”, sobre la “multitud”, o sobre la “democracia radical”, que redefinen la condición de lo social y de sujeto. En uno y otro caso se suspende la problematización desde la espinosa categoría de clases y sus conflictos.
El objetivo de esta ponencia puede ubicarnos en las fronteras de una herejía: involucrada desde hace más de una década en el análisis de diversos procesos de resistencia en la Provincia de Córdoba, Argentina, creemos que es ciertamente posible abordar la estructuración de estas luchas –y de otras– desde una perspectiva clasista. Uniéndonos al coro que componen otras propuestas actuales , lo que aquí desplegamos es un intento -incompleto, seguramente- de recuperar, fundamentar y desarrollar ciertas claves teóricas y analíticas apropiados para el estudio de procesos concretos e históricos de lucha, a partir del supuesto central que asume la vigencia de las formas de conflicto de clase en nuestras sociedades actuales.
Una perspectiva de la clase que recupere la centralidad de la lucha en circunstancias históricas y concretas, implica -en nuestra propuesta- recoger en un mismo trazo los aportes de Marx, de Gramsci y de Thompson, para recuperar los aspectos teóricos de sus obras que insisten en la clase como forma de subjetividad política. Esta se constituye en la intersección histórica y móvil de experiencias de colectivos sociopolíticos en lucha que se expresan, autodefinen y organizan, a partir de relaciones de antagonismo en torno a la producción y reproducción de condiciones de vida social. Esta perspectiva, implica un distanciamiento de aquellas otras miradas que asumen que la clase es una condición dada ya por alguna posición prefijada de los hombres y mujeres en la estructura social; ya por la simple posesión/desposesión de medios de producción y vida; o, incluso, como una cualidad derivada de la presencia de algún tipo de atributo intrínseco o esencial a determinado conjunto de individuos.
La ponencia se organiza en dos partes, la primera, traza el camino para una recuperación de lecturas e interpretaciones teóricas sobre la clase, como relación procesual y antagónica, e inescindible de un objeto o interés como propósito de la lucha. La segunda, precisa y justifica una serie de claves analíticas centradas en la categoría de experiencia, que creemos permiten encarar, con cuatro dimensiones precisas, un proceso de estudio de casos históricos de configuración de clase en resistencia y lucha.