En la adolescencia la crisis del proceso de construcción de la identidad personal se ve acrecentada con responder las exigencias establecidas por el sexo y su búsqueda de aceptación social, que en el adolescente genera crisis de identidad han de ser capaz de entender y comprenderse a sí mismos como un sujeto como los demás miembros de la comunidad con los que convive. Esto se asocia de manera directa a la construcción de su identidad a partir del genero en el cual fue criado, a su vez las posibilidades de desarrollo o limitaciones que presenta se asocian al rol de genero que le corresponde asumir lo que se ve sometido a lo que entendemos como estereotipos de género el cual entenderemos como al conjunto de creencias sobre las características de todas las personas que integra un grupo determinado, así los estereotipos de género sobre la expresividad emocional son el conjunto de creencias y representaciones acerca de cómo se espera que actúen hombres y mujeres.
En general la expectativa es que los hombres y las mujeres actúen emocionalmente de una determinada manera en distintas situaciones referidas a la vida privada de la pública. A la mujer se le pide que exprese emociones positivas frente a situaciones sociales y a los hombres que lo hagan con más frecuencia en contextos personales. En consecuencia podemos decir que los estereotipos específicos de género sobre la emocionalidad tienen una relevancia decisiva en el tipo de emociones sentidas y expresadas en las interacciones orientadas tanto personal como socialmente.
Shields (1998) sostiene que el primer paso para el avance de la teoría se centra en la evaluación de los estereotipos culturales y en la necesidad de partir de algunos supuestos que contribuyan a ampliar la comprensión de la relación entre género y emoción, pos ellos sostiene que la conveniencia de incluir en el análisis: el contexto- la situación interpersonal, cultural, histórica y política- como encuadre de interpretación de las emociones y del género, reconocer la importancia de la interacción interpersonal para dar cuenta de las emociones; determinar cómo las metas interaccionales producen y mantienen las diferencias de género en la expresión emocional; considerar el discurso ideológico del poder como una variable explicativa de las diferencias (Fischer, 2000; Burman;1994; Walkerdine, 1990; Parker, 1993; Henriquez, 1984).
En ese marco se utiliza la estrategia del relato como una forma de contar y socializar la experiencia de cada uno de los participantes desde su expresión de la sexualidad y su interacción con el género, el proceso se lleva a cabo con estudiantes de enseñanza media, del sistema formal de educación.
La actividad se inicia a partir de una presentación teórica que busca el aunar criterios sobre la perspectiva de la identidad y la expresión de genero, considerando factores sociales, culturales, religiosas, históricas y económicas. En esta etapa los jóvenes realizan preguntas y aclaran las ideas sobre el genero y sus expresiones sociales, el tiempo destinado a desarrollar esta etapa no supera los 20 minutos, posterior a la presentación de la temática.
Realizada la presentación, se les pide a cada uno de los participantes, escriban en un papel un relato de su vida en el que sintieran que no se respetó su opción o necesidad por el solo hecho de querer realizar algo que corresponde al genero que no está asignado por su sexo.
La segunda etapa corresponde al análisis grupal de las experiencias, cabe hacer notar, que para respetar el anonimato de los participantes, sus historias son transcritas en computador y entregadas a cada grupo en forma anónima. Se organiza a los participantes en grupos de 6 a 8 personas, a cada uno de los grupos se les hace entrega de cuatro historias correspondientes a las descritas por los participantes, que dicen relación con aquellas cosas que les estaba validadas o negadas en su infancia por el solo hecho de ser niña o niño, con esto se busca que ellos reconozcan las acciones que limitan su desarrollo desde la perspectiva de las emociones, luego de las conversaciones al interior del grupo los jóvenes socializan y reflexionan sobre lo que ellos consideran como una injusticia el no permitir reconocer y entender que por el solo hecho de haber nacido con un sexo se les niegue la posibilidad de conocer y contemplar las cosas y opciones que posee los otros y otras por ser de otro sexo. En la fase de desarrollo, se permite que los participantes se expresen de manera libre, pero se recuerda la importancia de respetar la opinión del otro sin caer en el menos precio o un trato peyorativo.
Para que participan
En la experiencia les permite reflexionar, comprender y reconocer que muchos de sus deseos no eran “malos” o “raros” como ellos lo sintieron por mucho tiempo, que la posibilidad de expresar emociones en el caso de los jóvenes no es sinónimo de “rarillo” u “homosexual” y en el caso de las niñas sus ansias y deseos de jugar con “barro”, “escalar arboles”, no las hace ser “marimachos” o “ahombradas”, comprenden que la capacidad del ser humano de aprender pasa por la experiencia y que el genero es solo una construcción de lo que la sociedad establecer pero que no necesariamente está en relación con sus propia visión de vida o requerimientos. A través de los relatos que fueron reunidos en el anonimato y permito potenciar dentro de la asignatura de filosofía la discusión y debate con respecto al desarrollo dela identidad de género. La experiencia previa del relato, permitió reducir el estrés del aprendizaje de algo complicado, potenciar vivencias personales, al reconocer que pares tenían vivencias similares y facilitar el aprendizaje de estructuras de masculinidad que se repetían transversalmente en todos los jóvenes. El uso de esta estrategia, mostro que los actos de masculinidad y femineidad como frases “lo niños no lloran” “tú eres hombrecito”, las “niñas no se suben a los arboles”, “si te vistes así de desaliñada como vas a encontrar pololo” y similares, ocurrían en todos los ambientes y venían desde madres y padres, reduciendo la expresión de las emociones en varones y fomentado la expresión agresiva en tanto en la caso de las niñas se dan cuenta de la carga de “culpabilidad” porque muchas de sus acciones son consideradas como perniciosas y faltas a la moral por el hecho de ser mujeres. Frente a este escenario se dan cuenta de que aquello que consideraban como inalterable por el hecho de haber nacido con un sexo determinado no es así y que cabe la posibilidad de ser modificado respetando la libre expresión de emociones en jóvenes reduciendo los niveles de agresividad y la posibilidad de las mujeres de sacar la capa de pureza y castidad que recae sobre ellas con el peso intrínseco que eso conlleva para alcanzar un desarrollo social en equidad de los géneros.
Para alcanzar la equidad de genero, disminuir las brechas sociales y eliminar la violencia de genero, nuestro foco no solo debe estar centrado en educar a la mujer sobre sus derechos y la manera o las formas consideradas adecuadas para luchar contra la discriminación de genero, como mujeres y como docentes tenemos la obligación de mirar el genero desde una perspectiva amplia que conlleve a un desarrollo integral de los educando y para ello debemos ser conscientes de que toda estrategia o proyecto que involucra la mirada de genero incide necesariamente en hombres y mujeres, reconocer que el proceso de planeación de toda actividad debe eliminar la discriminación hacia alguno de los dos generos, debemos evaluar cuál es la carga emotiva asociada al genero con el cual vienen los estudiantes y con el cual se enfrentan a al proceso formativo pero sobre todo conocer, comprender y reflexionar sobre el hecho de que ellos son los ciudadanos del futuro, que en ellos está el romper de manera definitiva con las ataduras impuestas por los roles de genero, que restringen el desarrollo armonico y en equilibrio de las emociones y sus expresiones saludables.