No son pocas las voces que, a la luz de los últimos acontecimientos, auguran el surgimiento de una cuarta ola feminista. Los feminismos, hoy plurales, han llenado las calles de demandas transversales de igualdad y legitimación. En esta lucha perenne hay una que resuena con fuerza: el reconocimiento de las mujeres como sujetos políticos legítimos. En esta investigación queremos hacer foco en aquellas mujeres que, por su relevancia en la historia política argentina, se han erigido como tales. El punto en común entre todas ellas es justamente su identificación en esos términos, pero la categoría “mujer” se antoja tan extensa y diversa, que coincidimos en la necesidad de analizarla en relación a cada uno de los contextos.
Esta propuesta busca analizar la construcción de la categoría “mujer” a través del discurso, en el caso específico de las mujeres militantes líderes argentinas.
En este sentido, compartimos la visión de Howarth de que es en el discurso donde los objetos adquieren un significado. Por lo tanto, se entiende que éste no se da de forma automática ni tiene un carácter inmóvil, sino que por el contrario, depende de las prácticas discursivas y tiene, por tanto, un carácter contingente. Sumado a ello, asumimos las visiones tanto de Laclau como de Mouffe de que el discurso tiene un efecto performativo en el campo popular y que, además, nunca agota los significados o identidades que hay disponibles en las sociedades. Partimos de la certeza de que no existe una diferenciación válida entre los aspectos meramente lingüísticos y los referentes al campo de las acciones de cualquier práctica social; o que, como señalan los autores referenciados, esas diferencias pueden verse enmarcadas como internas a determinada producción social de sentido pero dentro de totalidades discursivas. De esta manera, se abordarán dos miradas analíticas fundamentalmente, bajo la comprensión de que ambas son construcciones discursivas: la construcción de la categoría “mujer” y de la identidad.
Partimos de las ideas de Butler y Laclau en cuanto a identidades, asumiendo que éstas se conforman por la reiteración de actos performativos, que no son ni automáticos ni infinitos, sino que forman parte de procesos políticos y de luchas por la hegemonía, mediante las cuales se privilegia unas identidades y se excluye e invisibiliza otras, en un proceso de constante construcción. La performatividad no sólo implica reiteración, sino también capacidad de ruptura. Analizar el significado “mujer” como un añadido a la identidad militante pone de manifiesto la existencia de una doble construcción identitaria, que no sólo se entrecruza y se superpone de forma transversal, sino que está supeditada a todo lo anterior según su contexto y por tanto, no es estable ni fija. Así mismo, señala Laclau que las identidades son escogidas por los sujetos, es decir, el sujeto puede optar por una identidad y no por otra dentro de los diversos discursos y se cierran a través de la exclusión mediante la creación de una frontera.
Por otra parte, con respecto a la categoría “mujer”, nos formulamos la pregunta que en su día se hizo Lengermann: “¿Qué hay de las mujeres?”. El objetivo es evidenciar la invisibilidad de éstas, no sólo como parte de un todo político-social en el que el patriarcado es el código opresor común. Se trata, en palabras de Millett, de subvertir ese orden dominante en sus diversas manifestaciones. Por tanto, más que hablar de mujer en términos binarios, como contraposición al hombre, es importante ampliar el espectro y pluralizar el término, ya que no se trata de un campo conceptual homogéneo, sino que se encuentra atravesado por múltiples diferencias. Hablar de mujeres, en plural, tiene como objetivo remarcar la inexistencia de una única forma de ser mujer, así como el estereotipo que emana de ésta. El punto común entre todas las personas que forman parte del colectivo mujeres es la desigualdad que parte de la estructura de opresión patriarcal, también en la participación política. Yendo un poco más allá, y en relación con el binomio público-privado, se rescata que “lo personal es político” (Millett, 1969) por la importancia de esta consigna en lo que concierne a la construcción de las identidades de “mujeres militantes”.
Herramienta metodológica:
Utilizaremos la herramienta metodológica desarrollada por Eliseo Verón en su artículo La Palabra Adversativa, publicado en 1987 en El Discurso Político. Lenguajes y acontecimientos. En este trabajo, expone sobre un tipo de discurso social, que es el discurso político. Se trata de la “producción discursiva explícitamente articulada a las instituciones del Estado”. Verón sostiene que a través del análisis del discurso hay “niveles de funcionamiento” de los procesos políticos a los que se puede llegar. Este trabajo presenta categorías para determinar las construcciones tanto en la enunciación como en la recepción, entendiendo que ambos están penetradas por condiciones de producción y recepción respectivamente, es decir por otros discursos.
A la vez, nos permitirá en el plano del enunciado distinguir niveles de funcionamiento a través de las entidades del imaginario político y los componentes que operan como articulación entre el enunciado y la enunciación. En las entidades conviven los colectivos de identificación, los que comparten una creencia; colectivos más amplios, como por ejemplo “mujeres”; metacolectivos singulares que son más abarcativos que los de identificación pero no admiten la cuantificación, por ejemplo “país”; formas nominalizadas cuya función principal es introducir un valor metafórico, por ejemplo los slogans; y por último, las formas nominadas que poseen un importante poder explicativo, son operadores de interpretación de la realidad. En cuanto a los componentes, hay que comprenderlos como zonas dentro del discurso y no como componentes aislados ni aislables. Son cuatro y conviven relacionado en el discurso: descriptivo, didáctico, prescriptivo y programático.
Nuestro corpus de análisis serán discursos de mujeres que han tenido relevancia en la política de la República Argentina en diferentes etapas de la historia. En función de esto, realizamos un corte en el cual quedaron incluidas: Alicia Moreau de Justo, Eva Perón, Norma Arrostito, María Estela Martínez de Perón, Cristina Kirchner, Hebe de Bonafini, Estela de Carlotto, Milagro Sala y María Eugenia Vidal.