El primer contacto entre cristianismo y Abya-Ayala fue en 1492, el catolicismo evangelizó ligado al poder, relación hegemónica de dominio colonial dio otro significado de espacio, imaginarios, una estrategia de control, disciplina de subjetividad del vencido.
En 1902 ocurre el segundo ese encuentro esta vez con el protestantismo evangélico anglosajón sin ningún resultado de conversos, siendo la década de los ochenta del siglo XIX lo evangélico sacudió las comunidades de Chimborazo con medicina, radio, educación, Biblia en quichua, entre otros signos de la modernidad; este fenómeno fue abordado en varias indagaciones basándose en el binario secta-religión y concluyeron la alienación y el fin del indígena; un etnocentrismo ligado al poder no visibilizó su voz, esta ausencia interpeló plantear una investigación constituida por el relato del quichua, circunscrito en Chimborazo y Quito, dos lugares donde circula relatos, prácticas y logra construir de sentidos.
Por tanto qué matriz cultural permite al evangélico circular su universo simbólico ante la colonialidad del poder, saber y ser iniciado por el cristianismo, individualismo y cómo se expresan los elementos andinos comunitarios en las iglesias evangélicas quichuas de Quito; estas inquietudes devienen en el objetivo indagatorio de conocer las manifestaciones comunitarias del quichua migrante originario del pueblo puruhá de Chimborazo en la ciudad de Quito desde la comunicación intercultural, entendida como una interacción, negociación de signos, símbolos y sentidos entre diversos por pertenecer a diferentes lugares de enunciación, origen, fondo cultural y simbólico; una heterogeneidad ligado a una “visión cosmológica del mundo”, cuestiona lo homogéneo circulado por el discurso religioso y de-construye la idea “todo es armónico” en los Andes.
De manera que la interacción comunicativa ocurre en la ritualidad evangélica, es un tejido simbólico entre lo denotativo -presencia heterogénea de vestuarios, prácticas- y lo connotativo -el significado en plural de las prácticas, saberes-, vinculado al causay mashcay-buscando vida y sentido del quichua en Quito. La ritualidad es conflictivo, cambiante, lugar de negociación y espacio de la dimensión política del runa, lo político entretejido con lo religioso y cultural en el ayllu, matriz que en los tiempos pre-coloniales organizó, estructuró la sociedad andina. El ayllu resistió al embate colonial al re-organizar al andino en el mercado, las fiestas y compadrazgos. Ya que un hallazgo es la reproducción del ayllu en Quito, acalla voces apocalípticas de la pérdida, alienación del kichwa por ser evangélico o migrar a la metrópoli. Además el ayllu es la piedra angular en la expansión del protestantismo en Chimborazo y no la condición de pobre, analfabeto del quichua según miradas marxistas, evolucionistas.
Ahora bien, la matriz cultural, las prácticas culturales, los rezos y milagros no están sueltos para el feligrés sino todo está conectado por su “visión cosmológica del mundo” compuesto por lo cosmológico entendido la ausencia de rupturas entre los mundos: terrenal y espiritual; lo holístico es lo sagrado a diario que aparece el milagro de una plegaria respondida y lo relacional es lo sagrado relaciona, vincula e interrelaciona al hombre. Porque en la religiosidad popular domina esta visión en la narración performativa del quichua hasta lidiar con el yo-dominante.
Finalmente, la aproximación interpretativa del proceso de comunicación intercultural es una etnografía en el interior del protestantismo evangélico siendo el lugar de revitalización, insurgencia política, cultural y espiritual del quichua. Hablar, pensar, sentir en el idioma del sujeto de esta investigación permite profundizar en su subjetividad y articular en la comunicación intercultural, matrices culturales (ayllu, reciprocidad), causay mashcay, heterogeneidad para dar una versión de conquista de la ciudad por el quichua migrante -para sí y para otros-, es un nosotros-ñucanchij vinculante al ayllu y a otros ayllus identificados o no con la fe religiosa, ese es el poder cohesionador del ayllu.
Por tanto es el acto de describir e interpretar la vida del quichua de Chimborazo migrante a partir de la comunicación de intercultural para conocer cómo en la ritualidad participa el feligrés en ritos: matrimonios, festivales, quince años, ordenación de pastores en la urbe, cómo esa participación evidencia su vivencia espiritual, lugar de significaciones tejidas en el ayllu (comunidad), reciprocidad, minga éstas nociones andinas logran develar los nuevos significados del quichua hasta re-siginficar la ciudad porque es lugar del causay mashcay-buscar vida hasta el infinito.