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Resumen de ponencia
Cuerpo y emoción en las experiencias de trabajadoras sexuales en night clubs de Santiago de Chile

*Gabriela Fernández De La Reguera



Para comenzar, es relevante hablar sobre el marco histórico de la prostitución en Chile, que según las fuentes oficiales, se ha tendido a prohibir, reglamentar y tolerar, a través de una serie de decretos y normas que recluyeron a las mujeres en las denominadas “casas de tolerancia”. Sin embargo, el marco oficial no da cuenta de las prácticas y representaciones que se organizan en torno al oficio de prostituta. Durante todo el siglo XIX y XX, cientos de mujeres vieron en la prostitución una oportunidad de sobrevivencia ante la carencia y pobreza económica. A través de estrategias particulares, pudieron bordear la norma, al igual que desempeñarse en contextos hostiles. En ese contexto, planteo que dentro de los night clubs existe una herencia prostibularia con prácticas de sociabilidad particulares, que dan cuenta de relaciones de confianza y camaradería, que continúan hasta hoy en día. Al mismo tiempo, durante las décadas de 1990 y 2000, se conforma la industria sexual, expresada en servicios de masaje, saunas, “café con piernas”, salas de sadomasoquismo, sexo vía internet, agencia de escorts, publicidad, etc. Nuevos flujos de información llegan a nuestro país, y dentro de los night clubs se expresan en la música, las luces, y un nuevo tipo de acercamiento a los clientes, el llamado “baile del caño” (pole en inglés).

A partir de lo anterior, surge la pregunta sobre ¿De qué manera las experiencias de trabajadoras sexuales de night clubs de Santiago centro-oriente, configuran estrategias y tácticas corporales y discursivas para desempeñarse social y afectivamente en el contexto nocturno? Parto de la premisa que la prostitución es un trabajo altamente afectivo, en cuanto involucra directamente las emociones con los clientes y las demás trabajadoras. Hay un juego constante, anclado en la conversación y coqueteo, en el que circulan las emociones en una atmósfera particular, saturada de elementos sensoriales que configuran una experiencia distinta a otros espacios de la ciudad.

Se utilizó el método etnográfico. Principalmente a través de la observación participante en tres night clubs distintos, en visitas extensas de uno a tres meses. En conjunto, se realizaron entrevistas en profundidad, conversaciones informales y cartografías de lugar. La muestra se compone de mujeres de 18 a 38 años, que se desempeñen como trabajadoras sexuales en night clubs de Santiago Centro y Providencia.

Se propone un análisis y descripción a partir de tres ejes teóricos principales: espacio, cuerpo y emociones. Primero, se utiliza la noción de espacio de Lefebvre (1974), al igual que el concepto de espacio heterotópico de Foucault (1984), y la distinción entre espacio espacializado y espacio espacializante, de Merleau-Ponty (1975). Segundo, el cuerpo se entiende desde la fenomenología del cuerpo, de un ser-en-el-mundo, que construye sus experiencias de manera unitaria. Al mismo tiempo, como producto social (Foucault, 1984), y como lugar, situado (Prats, 2006; McDowell, 2000). Se toma la idea feminista de condición de mujer en tanto cuerpo, que es una creación histórica que define a la mujer como sujeto genérico, ser-de-y-para-otros (Lagarde, 2005). Al mismo tiempo que la perspectiva de interseccionalidad, que plantea que la clase, edad, religión y etnia, raza y orientación sexual, influyen de manera desigual en cada mujer. Tercero, utilizo la noción de emoción de Ahmed (2014), quien toma la palabra en latín, emovere, que significa “mover” o “moverse”. De manera que “los sentimientos no residen en los sujetos ni en los objetos, sino que son producidos como efectos de circulación" (Ahmed, 2014, p.31). En este punto señala la idea de “economías afectivas” para referirse a la emoción como capital, en el cual el afecto no reside en la mercancía (la emoción en sí misma), sino en su circulación, por lo que se acumulan en el tiempo.

De acuerdo a las conclusiones, la atmósfera construye espacios heterogéneos y flexibles, que no están nunca completos ni tampoco son neutros, sino que cambian según las relaciones sociales. Es un continuo de flujos simbólicos, corporales y afectivos, en los que la relación con el espacio, como las trayectorias y permanencia, da cuenta de su especificidad. La experiencia de trabajadoras sexuales transita entre una doble contradicción. Por una parte, entre la dominación masculina, estructurada bajo relaciones de desigualdad, y la agencia, de ciertas formas creativas de generar un beneficio propio, que se enmarcan bajo el “recato” un control subterráneo femenino de larga data. Las trabajadoras generarían una consciencia corporal tan amplia de sus propios cuerpos, que elaborarían una sinestesia emocional, que radica en la lectura de cuerpos y en la observación de emociones. Esta se encarna en los cuerpos por la aplicación regular, que da como resultado saberes asociados al cuerpo. Por otra parte, el capital emocional es acumulado por la circulación de emociones, se crean valores e imágenes sobre lo que es ser trabajadora sexual. Pero por otra parte, se da una autonegación de ser prostituta, por el resultado del estigma.
La experiencia de las trabajadoras en el night club estaría compuesta por pequeños retazos e imágenes, que construirían un personaje particular para desempeñarse en el rubro. Este personaje establecería una barrera que impide que las preocupaciones del trabajo lleguen al hogar. Sin embargo, están gran parte del día en ese lugar, un espacio potente saturado de afecto, que las impacta de manera corporal y emocional. El mundo “real” y el mundo “ilusorio” tienden a juntarse en una experiencia unitaria, que tiene como lugar el cuerpo propio. Ciertamente las trabajadoras establecen nuevas limitaciones morales, que ellas mismas consideran como relevantes, como los valores y representaciones correctas de una trabajadora sexual, que van a deconstruir la imagen que tenemos de las prostitutas.




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* Fernández De La Reguera
Facultad de Ciencias Sociales. Dirección de Investigación y Postgrado. Universidad Alberto Hurtado - FCS/UAHURTADO. Santiago, Chile