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Resumen de ponencia
Los procesos de reconstrucción étnica a partir del bobóchi maaya k’aay o rap maya: un caso de jóvenes raperos mayas en la Península de Yucatán

*María Mónica Sosa Vásquez



En la presente ponencia expondré las líneas interpretativas de los procesos de reconstrucción étnica de un conjunto de jóvenes mayas oriundos de la Península de Yucatán, problema de investigación que ocupó mi tesis de licenciatura. A través de esta exposición, me interesa mostrar cómo el Bobochí maaya k’aay (o, en español, rap maya) se ha convertido en un instrumento primordial de reinvención y reivindicación de la etnicidad maya, generando una nueva identidad colectiva que reúne a jóvenes mayas a través de la acción social dentro de un espacio creativo en continuo crecimiento.
Para organizar la exposición, esta ponencia consta de cuatro apartados: a) ¿Quiénes son los mayas en la Península de Yucatán?; b) Rap maya: elemento para la reconstrucción y reivindicación étnica; y c) Reflexiones finales. En el primero presentaré un breve esbozo de las relaciones inter-étnicas que han contribuido a la definición del pueblo maya como la alteridad principal de la región; en el segundo, el material etnográfico de los procesos de reconstrucción étnica; y en el último, un conjunto de pensamientos desprendidos del proceso de investigación.
En primera instancia, este trabajo consistió en un estudio de caso, por el cual Gilberto Giménez comprende a “un ejemplo dentro de una ‘población’ o una categoría más amplia de casos” (2012:44). Esto último me remite al enfoque micro-social del estudio de caso, que si bien es limitado en cuanto a la representatividad numérica y la heterogeneidad poblacional del país, es rico al posibilitar un análisis profundo de cierto grupo perteneciente a dicha heterogeneidad. De igual manera, el enfoque micro-social contribuye a la labor antropológica de “ampliar el universo del discurso humano” (Geertz, 2003:27). Sobre esta línea, los jóvenes raperos mayas con quienes trabajé forman parte del 25.7% de la población mexicana considerada joven y del 21.5% que se reconoce como indígena (INEGI, 2015). Acorde con lo anterior, estos jóvenes raperos mayas constituyen dos ejemplos: uno al interior de la dimensión étnica de la juventud mexicana y otro de la población que conforma al pueblo maya puesto que se trata de un sector que se adhiere y –a su vez- es adherido a dicho pueblo, mediante la adscripción y el reconocimiento.
Respecto a la dimensión étnica, aludo -como su nombre permite entrever sin mucha dificultad- a la etnicidad, la cual concibo como una faceta de la identidad que se relaciona “…con los procesos de afiliación a un grupo étnico, [a su vez] comprendido como una unidad organizativa (Barth, 1976) cuyos miembros hacen referencia a un origen común, procedente de [la creencia en] un pasado compartido (Giménez, 2006:137) y se valen de símbolos para definirse o identificarse (Cardoso, 2007)” (Sosa, 2017:86).
Respecto a la juventud, conviene señalar que se trata de una condición generalmente atribuida como exclusiva de las sociedades occidentales, por lo que su estudio con relación a los pueblos originarios es reciente. Sin embargo, los esfuerzos por comprender otros tipos de juventud han enriquecido a dicha categoría y –por consiguiente- contribuido a su pluralización y diversificación, como las juventudes rurales (Pacheco, 2009) y juventudes indígenas (García, 2015), por mencionar dos ejemplos.
Conforme a la idea geertzeana respecto al rol de la teoría en la etnografía y el reto que supone la realización de una etnografía tanto densa como multi-situada, propuse una construcción del “paisaje étnico local” de la Península de Yucatán; de modo que ésta fuese concebida como un territorio simbólico compuesto por las relaciones inter-étnicas sostenidas en la región, ya que consideré que así podría conceptualizar un sistema inter-étnico atravesado por cierta ideología étnica.
Con este propósito en mente y haciendo énfasis en el surgimiento de la mayanidad –instrumento teórico-metodológico para referirme a “lo dicho” y “lo imaginado” sobre la etnicidad maya- introduje tres dimensiones al interior del paisaje étnico local: la histórica, la poblacional y la antropológica. La primera remite a que la identidad étnica se ha definido “en relación con un sistema de identidades étnicas valorizadas en forma diferente según el contexto específico particular” (Cardoso de Oliveira, 2007:60), por lo que es primordial la identificación, comprensión y análisis de la especificidad y la particularidad del contexto; la segunda remite a las maneras en las cuales el estado-nación mexicano se ha esmerado por catalogar y -sobre todo- medir la etnicidad del pueblo mexicano, con especial énfasis en los grupos indígenas, puesto que éstos son el eje central para abordar la diferencia en América Latina (Díaz-Polanco, 2015); y –por último- la tercera dimensión remite a los actos y las figuras de representación en torno a los mayas hechas por la disciplina antropológica.




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* Sosa Vásquez
Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, Argentina. Programa Argentina - FLACSO . Ciudad Autónoma de Buenos Aires, Argentina