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Resumen de ponencia
Solidaridad económica: hacia economías y trabajos descoloniales para los Buenos Vivires

Grupo de Trabajo CLACSO: Economías alternativas y buen vivir

*Boris Wolfang Marañon Pimentel



El objetivo de esta ponencia es plantear una discusión crítica descolonial de los conceptos dominantes de economía y trabajo que permita contribuir a sentipensar formas no eurocéntricas de concebir la satisfacción de nuestras necesidades materiales y espirituales.
Vivimos un período histórico crucial signado por la crisis estructural e irreversible del patrón de poder capitalista, moderno, colonial, eurocentrado y mundial. Hay una crisis evidente de su proyecto cultural de modernidad, de sus formas de relacionamiento, de sus maneras de conocer a través de la razón, de sus formas de satisfacer las necesidades, de su forma de concebir las relaciones entre la sociedad y “naturaleza”, las relaciones entre sexos-géneros y sexualidades, las formas de autoridad colectiva (Estado-Nación y democracia representativa).
Una de las más importantes dimensiones de esta crisis se refiere a las estructuras del saber, es decir al eurocentrismo, como narrativa universal y colonial que propone una visión mundial desde la experiencia europea, ubicándola como el punto de llegada de todo logro civilizatorio. El eurocentrismo ha propuesto una visión atomizada y compartimentalizado de la vida social, la misma que se desenvolvería en ámbitos específicos y no interrelacionados, como la economía, la política, sociedad y cultura. Dentro de esta visión en la economía se realizan acciones maximizadoras del beneficio a partir de las decisiones de un individuo egoísta. En esta perspectiva, la empresa capitalista que busca maximizar ganancias a partir del trabajo asalariado, de la producción de mercancías, con una estructura vertical para la toma de decisiones, es la institución central.Esta visión, legitimadora del trabajo asalariado y de la acumulación de capital, ha encubierto la existencia de otras formas de hacer economía, pues existen otras cuatro formas históricas de control del trabajo, unas heterónomas como el trabajo asalariado (la esclavitud y la servidumbre) y otras autónomas (la reciprocidad y la pequeña producción mercantil simple). Todas estas formas de control del trabajo han coexistido bajo la hegemonía del capital desde la emergencia de la colonialidad-modernidad, distribuidas entre la población mundial a partir del criterio de “raza” (clasificación social jerárquica elaborada a partir de las diferencias fenotípicas) para legitimar la dominación y explotación en el orbe.

En relación a la concepción dominante y eurocéntrica de economía, se trata de introducir el concepto de solidaridad económica, conjunto de relaciones sociales que tienden a la reciprocidad, a la desmercantilización, a la relacionalidad y al autogobierno, para la satisfacción de las necesidades básicas y la reproducción integral de la vida, desde una acción emancipadora y solidaria, entre los humanos y con la Madre Tierra. En este sentido descolonial, la solidaridad económica es una forma de control del trabajo no heterónoma que articula tanto a la reciprocidad como a la producción mercantil simple, así como al trabajo femenino orientado a la producción y reproducción de la vida. En
Al mismo tiempo, una propuesta de definición del trabajo descolonial sería una actividad que conjugue el trabajo y la vida, reinstale la alegría del trabajo basado en la reciprocidad entre los seres humanos y con la Madre tierra, vincule a todos los seres vivos sin jerarquías de sexo-género, de “raza” y económicas así y sin relaciones de dominación y explotación, en un horizonte histórico de sentido orientado al Buen Vivir. El trabajo no puede ser entendido solo como una acción encaminada a satisfacer las necesidades básicas sino a reproducir la vida (humana y no humana) en su conjunto, razón por la cual debe reconocer la contribución de las mujeres a la producción y reproducción de la vida.

Tanto la solidaridad económica como el trabajo descoloniales tendrían que estar asociados a otro sistema histórico que no se apoye en la racionalidad instrumental (medios-fines), sino en racionalidades solidarias y liberadoras y que tenga como horizonte histórico los Buenos Vivires. Y, por supuesto, la solidaridad económica y el trabajo descolonial tendrían que ser parte de otras relaciones de poder, mejor dicho, de relaciones de autoridad que tiendan hacia la horizontalidad. En el mundo y en América Latina existen importantes experiencias orientadas en ese sentido, que deberían ser sentipensadas desde la desobediencia epistémica, es decir, desde una visión de la economía como parte de la totalidad social, como parte de las relaciones de poder y como un campo específico de disputa contra el poder capitalista, colonial y moderno, a través de un nuevo sentido en las relaciones sociales (desmercantilización, reciprocidad, autogobierno). Se debe pugnar porque la solidaridad económica para ser considerada como una economía otra, pueda lograr cerrar el circuito de producción, distribución, consumo y producción y gestión del excedente (reparto y acumulación) de modo que consiga su reproducción ampliada y suprima la dominación y explotación entre los humanos y de la Madre Tierra.




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* Marañon Pimentel
Instituto de Investigaciones Económicas . Universidad Nacional Autónoma de México - IIEc/UNAM. México, D.F., México