En México una de las canciones más populares dice “no vale nada la vida, la vida no vale nada”, pero este país la vida de las mujeres vale menos que nada, pues durante el año 2016 se asesinaron en promedio a ocho mujeres cada día, esto de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la cifra sigue en aumento, el 2017 fue uno de los años más violentos para las mujeres, los estados de Puebla, Veracruz y Ciudad de México (sur y centro del país, respectivamente), registraron los mayores índices de feminicidios.
La violencia contra las mujeres está normalizada, es necesario reflexionar entorno a ésta como un proceso. Vivimos en sociedades misóginas en donde a las mujeres se nos enseña a ser, comportarnos y vestirnos de cierta manera para que “no nos pase nada”, cuando “incumplimos” somos “castigadas” ahí inicia la normalización de la violencia contra las mujeres, en la manera en cómo se nos educa. En el tratamiento del feminicidio continúa ese proceso y lo hace con la justificación del crimen, por ejemplo, preguntarse cómo iba vestida la mujer, si estaba sola, qué hora era, son algunas formas de justificar los crímenes, de ahí se culpabiliza a las víctimas, es decir, son ellas las responsables de lo que les ocurrió. Al exigir justicia, pese a que en México existen diferentes protocolos para prevenir, castigar y erradicar los crímenes contra las mujeres, estos resultan obsoletos porque ni a los casos y a la situación en general se les da la urgente atención. Con la inacción de las autoridades termina por normalizarse la violencia de género y además contribuyen a que ésta se perpetúe.
A través de este trabajo de investigación y reflexión se expone y denuncia el proceso de normalización de la violencia hacia las mujeres, es decir que los delitos en razón de género se justifiquen y queden en la impunidad, se criminalice a las víctimas y por ende los asesinatos a mujeres continúan perpetrándose, ya que desde hace casi 30 años en México y con los casos tan conocidos de “Las muertas de Juárez” se vive un Estado feminicida en donde diariamente se habla de mujeres asesinadas, desaparecidas o víctimas de explotación sexual.
En ese sentido el aporte académico de esta investigación radicará en ahondar y/o exponer sobre las formas de violencia en uno de los productos más consumidos en la sociedad (mexicana): la música ‒de banda‒ y sus videoclips, el papel de los medios de comunicación ya sea que reproduzcan patrones de violencia machista o los denuncien. Pero sobre todo para decir que la aparente “ficción” de videos y canciones en realidad son un reflejo de la cotidianeidad mexicana en tanto a violencia machista se refiere y que seguirla justificando, así como reproduciéndola en diferentes medios sólo agravará la problemática.
El detonante que da origen a esta ponencia es el video de la canción que lleva por título “Fuiste mía” del cantante Gerardo Ortiz. A grandes rasgos el video cuenta la historia de un hombre que recién llega a su casa, estaciona su coche, pero se da cuenta que también hay otro auto estacionado; entra, sube la escalera y al abrir la puerta de su recámara descubre a su pareja en el acto sexual con otro sujeto. En ese momento el hombre –recordemos que es interpretado por Gerardo Ortiz─ saca una pistola y le dispara al sujeto, éste fallece con el tiro de gracia y a la mujer se la lleva, la mete en la cajuela, maneja el vehículo hasta llegar a un terreno baldío, baja del auto mientras fuma un cigarro, el cual después arroja sobre el pasto seco, provocando un incendio, él se aleja riéndose. Se sobreentiende que la mujer fue quemada. (El video puede verse en esta dirección https://www.youtube.com/watch?v=65uN9uxaf9k)
El punto más álgido de esta situación se alcanzó cuando el 24 de marzo del 2016 en la plataforma virtual Change.org se publicó una petición que se titulaba “Remover el video y la canción ‘Fuiste mía’ del cantante Gerardo Ortiz”, la cual estaba dirigida a Youtube, al canal Vevo y al mismo intérprete. El argumento de la solicitud era que en el videoclip que acompaña a la canción, se promueve el feminicidio. En efecto y como se mencionó en el párrafo anterior es posible ver cómo un hombre –el cual es interpretado por el mismo cantante─ asesina a una mujer y también a otro sujeto, cometiendo también el homicidio.
La petición para retirar el video causó gran revuelo, fueron muchos los medios de comunicación quienes hablaban o publicaban notas acerca de la solicitud y por ende del videoclip; la carta fue firmada por 7 464 simpatizantes. En las redes sociales, sobre todo en Facebook, las y los usuarios comentaban sobre la situación; en la mayoría de los comentarios, se leía que era una petición absurda y que lo que ocurre es “normal” e incluso si a ellas o ellos los “engañara” su pareja, harían lo mismo. Es necesario puntualizar que el video fue retirado del canal Vevo, pero no de Youtube, pues todavía es posible visualizarlo en otros canales, como en el de la dirección que se proporcionó en líneas anteriores.
En aquel entonces y a raíz del suceso, el 29 de marzo del 2016 el periódico El País, en su versión digital, publicó la nota “Un videoclip de Gerardo Ortiz acusado de promover el feminicidio”, en tal publicación se proporcionaban datos estadísticos sobre el incremento de este delito, se menciona que entre los años 2013 y 2014 en México diariamente se asesinaron a siete mujeres y que de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística también se registró la crueldad con la que se cometen los asesinatos, en la nota puede leerse que: “En 2013 al 32% las ahorcaron, las estrangularon, las ahogaron, las quemaron o las lesionaron con objetos punzocortantes o a golpes. (La nota está disponible en http://internacional.elpais.com/internacional/2016/03/29/mexico/1459217973_116141.html)
En el video se hace apología del feminicidio y en un país como México, donde la incidencia de este crimen sigue aumentando, la representación que aparece en el videoclip banaliza la problemática, justifica que las mujeres sean violentadas y entonces se normaliza la violencia, de ahí que en la cotidianeidad mexicana ocurran casos tan preocupantes como en el de la “supuesta” ficción, sin embargo, esta se ve rebasada por casos reales como el que a continuación menciono. En el Hospital General de Veracruz el 2 de abril del 2017 falleció Jennifer Antonio Carrillo, a quien el esposo la roció con gasolina y después le prendió fuego en su domicilio ubicado en Oaxaca, por las lesiones fue trasladada hasta el nosocomio veracruzano donde después de 35 días murió, lo anterior ocurrió el 27 de febrero del mismo año, el hombre sigue prófugo. (La nota completa se encuentra en https://www.proceso.com.mx/480697/muere-la-joven-oaxaquena-a-esposo-rocio-gasolina-luego-le-prendio-fuego). Y como este caso, lamentablemente, se pueden mencionar muchísimos más.
El último caso de feminicidio que expongo en el párrafo anterior me parece ser el que guarda una estrecha relación entre el videoclip de Gerardo Ortiz –también expuesto en líneas atrás‒ y la realidad que se vive en México. El hecho de que un sector de la sociedad haya denunciado que el video engendra más violencia (petición de Change.org) y que otros desdeñaran esa labor crítica, para incluso defender al cantante, y no retirar de la red el video solicitado, apunta a ser un buen ejercicio del pensamiento crítico, ante la urgencia de sociedades más equitativas y menos violentas.
En un país tan lacerado por la violencia, como es el caso de México y que no dista mucho de otros países de América Latina, es necesario promover el pensamiento crítico en las aulas de todos los niveles educativos, fomentar el análisis, cuestionar sobre las situaciones que ocurren, implementar nuevas prácticas educativas es tarea de todas y todos quienes nos dedicamos a la docencia y ello porque la educación es el contexto ideal en la búsqueda de revertir de algún modo estas problemáticas.