A pesar del espesor que ha adquirido la crítica latinoamericana al eurocentrismo, la noción de Periodismo aún permanece impermeable a esta producción académica.
Ello se debe, fundamentalmente, a que, siguiendo a Ricoeur (1989), al periodismo se le considera como un constituido sin constituyente. Por lo tanto, no se realizan preguntas por la genealogía del concepto, con lo que se favorece su naturalización. Esto lleva a que la práctica predominante de la profesión periodística sea considerada como “el” periodismo, instalando así un concepto que es compartido por críticos, defensores y practicantes de la profesión.
En el caso que comentamos esto tiene especial valor, dado que el periodismo se constituye como periodismo al modo de una ideología (Zelizer, 1993, Deuze, 2005), ello, debido a que la piedra angular de la profesión, la noticia, resulta ser un concepto no objetivable. Por ello, la profesión se constituye como un discurso legitimador de la práctica profesional.
De modo que identificar cuál es este discurso, permite dos ejercicios. Primero, mediante un ejercicio de deconstrucción, develar al servicio de qué proyecto de encuentra el concepto de periodismo que legitima la práctica profesional. Y segundo, mediante un ejercicio crítico negativo (Serequeberhan, 2001), someter este concepto a revisión desde el pensamiento periférico, es decir, desde aquel que se sitúa en los márgenes de la modernidad eurocéntrica (Mignolo, 2001).
Para dar pasos en esta dirección, el presente trabajo estudia el concepto con que se pensó el periodismo al institucionalizarlo en Latinoamérica, es decir, cuando la enseñanza de la profesión se radicó en las universidades. Para ello, se toma el caso chileno, país en que la primera escuela universitaria de periodismo se funda en la Universidad de Chile en el año 1953.
Para esto, se considera que la institucionalización, corresponde a una cuarta etapa del periodismo en el país.
La primera, corresponde al periodismo que se implanta en el contexto de la lucha por la independencia de España. La segunda, a la conformación de la República, y el modo en que el periodismo sirvió para debatir sobre los proyectos de sociedad independiente. La tercera, a la implantación del periodismo de masas, para lo cual se importa desde Estados Unidos un modelo de Periodismo Industrial. Y como cuarta etapa, la institucionalización del periodismo, es decir, el momento en que se instala la formación de periodistas en las universidades, con lo cual los medios de comunicación dejan de ser los espacios donde se formaban estos profesionales.
La investigación recogió los debates que tuvieron lugar durante la institucionalización del periodismo en Chile, en el cual participaron cuatro actores fundamentales: los periodistas, agrupados en el Círculo de Periodistas; los propietarios de los medios de comunicación, fundamentalmente diarios; el Estado, a través del Ejecutivo y el Legislativo, donde se discutió la ley que permite la creación de la primera escuela de periodismo, y la Academia, ya que la Universidad de Chile alojó esta primera escuela un universitaria de Periodismo.
Estos debates fueron sometidos a un análisis de discurso inspirado en la hermenéutica (Gadamer, 1975), para identificar los fundamentos que permitieron sostener las posturas de los diferentes actores de dicho debate.
Este análisis permitió arrojar seis aspectos centrales presentes en estos discursos: una concepción de noticia centrada en el paradigma positivista; una concepción de ética fundada en la noción de que la realidad es asible por el ser humano; la naturalización de la democracia representativa como orden social; la concepción de una ciudadanía puramente aclamativa de las autoridades; el aporte que el canon cultural eurocéntrico hace a la formación de los periodistas, y la naturalización de la práctica y técnicas periodísticas.
La relación de estos seis aspectos, permiten sostener que hay una estrecha relación entre la concepción de Periodismo que se emplea al institucionalizar la profesión, y la modernidad eurocéntrica. En consecuencia, la formación profesional de periodistas se entiende como una obligación para concluir el proyecto de la modernidad, que se consideraba incompleto. Dicho de otro modo, las exigencias de la modernidad eurocéntrica a la actividad, son comprendidas como exigencias naturalizadas, con lo que el concepto de periodismo que surge queda radicado dentro de los márgenes de este pensamiento, y la profesión se confirma como un dispositivo clave para la culminación de la modernidad.
Y, por lo tanto, la Universidad va a formar al periodista, para usar la expresión de González Casanova (2006) como un verdadero colonialista interno.