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Resumen de ponencia
Cultura de luto: El proceso de renovación urbana y la pérdida de la identidad cultural en Barranco

*Mirtha Lorena Del Castillo Durand



Las áreas centrales de las ciudades Latinoamericanas están pasando por un agresivo proceso de renovación residencial. Un rasgo común de este proceso es que priorizan el valor económico sobre cualquier otro tipo de valor del espacio urbano. Si bien este fenómeno tiene un carácter regional, se han observado matices distintos en cada ciudad. Lima es la quinta ciudad más grande de América Latina y una de las metrópolis más representativas de la región. Durante los últimos 10 años (2007 – 2017), esta ciudad ha sido escenario de un boom inmobiliario que ha provocado una nueva espacialización de sus áreas centrales. Esta espacialización se caracteriza por: (1) fomentar políticas urbanas que permiten el máximo aprovechamiento de la renta de la tierra para favorecer a grandes consorcios inmobiliarios (2) producir costosos formatos de vivienda de reducido espacio habitable (3) atraer a sectores económicos medios y altos para que ocupen esos espacios y en consecuencia (4) desplazar a la población original de menos recursos hacia las áreas periurbanas de la ciudad. Además, esta espacialización ha producido una verticalización no planificada ni bien regulada que ha transformado el perfil residencial, la composición social y los modos de interacción de los residentes de las áreas centrales, esto ha resultado en la pérdida de la identidad cultural de los barrios tradicionales de la ciudad. Al respecto, numerosos autores han señalado que los procesos de renovación urbana de las áreas centrales promovidos por el sector inmobiliario están acentuando las diferencias sociales y promoviendo ciudades más fragmentadas y desiguales. Sin embargo, mientras que la academia y los colectivos urbanos de otras metrópolis de la región han generado extensivos análisis y propuestas para enfrentar esta nueva espacialización. En la ciudad de Lima, la producción académica sobre este fenómeno y sus efectos socio espaciales colaterales es virtualmente inexistente. Asimismo, si bien en los últimos años se han (re) organizados colectivos urbanos que reivindican el derecho al espacio público y a la participación de la planificación de la ciudad, la renovación urbana inmobiliaria de las áreas centrales no es un tema prioritario ni en sus agendas ni en sus plataformas de lucha. Esta ponencia tiene dos objetivos: (1) Contribuir a llenar este vacío y promover el debate sobre esta nueva espacialización. (2) Fomentar la elaboración de políticas urbanas que contribuyan la preservación de la identidad cultural y de los estilos de vida de los barrios centrales de Lima.

Esta ponencia presenta el estudio de caso de Barranco, un distrito central de Lima donde se ha desencadenado un intenso proceso de renovación urbana liderado por empresas inmobiliarias. Barranco es el distrito más pequeño de Lima. A pesar de ello, las marcadas diferencias socioeconómicas que presentan sus habitantes lo convierten en el distrito más desigual de la ciudad. Igualmente, el distrito tiene un alto valor arquitectónico (el 70% de sus edificaciones son consideradas patrimonio monumental) por lo que fue un escenario ideal para estudiar la pérdida de la identidad patrimonial como consecuencia de la llegada de nuevas construcciones. Barranco tiene la fama de ser el barrio bohemio de la ciudad y es conocido como un distrito socialmente diverso. Este hecho atrae a nuevos grupos sociales de mayores ingresos, en búsqueda de espacios urbanos con fuerte identidad y prolífica producción cultural. Por último, Barranco carece de políticas urbanas concertadas y las autoridades locales, aprovechándose de este escenario, han flexibilizado a tal punto la normativa de construcción que se ha vuelto el distrito más atractivo para la inversión inmobiliaria. Como consecuencia de este fenómeno, se ha generado una gran especulación inmobiliaria sobre los precios de metro cuadrado y se ha posicionado como el distrito más caro para comprar o alquilar una vivienda en Lima.
Esta investigación refleja el análisis de la información del trabajo de campo realizado en los meses de mayo, junio y julio de 2017. Este estudio utilizó dos aproximaciones teóricas. En primer lugar, la teoría de la gentrificación. Esta teoría ofrece el marco ideal para explicar cómo los procesos de renovación urbana promueven el control de las áreas centrales urbanas por parte de los grupos más acomodados de la ciudad, así como los diferentes tipos de desplazamiento que afectan a la población original de dichas áreas (p.e.: residencial, cultural y arquitectónico), lo que provoca finalmente la profundización de las desigualdades sociales entre los residentes ricos que controlan las áreas estratégicas y los residentes pobres que son despojados de sus tradiciones y desplazados hacia las áreas periurbanas. En ese sentido, la segunda teoría que se utilizó fue la de justicia espacial. Esta teoría se centra en la importancia del espacio como promotor de la justicia social y establece para ello una serie de derechos enmarcados en dicha espacialidad. Estos derechos forman parte del “derecho a la ciudad” y promueven la capacidad de participar y apropiarse del espacio urbano de forma justa y equitativa.
Este estudio argumenta que el proceso de renovación urbana de Barranco está generando la imposición de nuevos hábitos y patrones estéticos de los nuevos residentes con mayores recursos, lo que representa una injusticia espacial para los residentes originales del distrito y una pérdida de la identidad cultural. Estas afirmaciones se sustentan en los siguientes hallazgos: En primer lugar, el proceso de renovación urbana de Barranco está fomentando la proliferación de condominios de mediana y gran altura con instalaciones de ocio cerradas y que contienen varios departamentos tipo estudio de entre 25 a 50 metros cuadrados. Los nuevos edificios desplazan la arquitectura tradicional de Barranco (caracterizada por típicas casas de adobe y casonas republicanas) y disminuyen el nivel de interacción social entre los residentes originales y los nuevos residentes. Las instalaciones privadas de recreación en los edificios han reducido la necesidad de los nuevos residentes a usar el espacio público. Por otro lado, los departamentos pequeños solo son considerados lugares de vivienda temporal e imposibilitan a los nuevos residentes a consolidarse en el distrito. Como consecuencia, los nuevos residentes son menos proclives a interesarse por sus valores tradicionales. En segundo lugar, se evidencia una contradicción en las estrategias de marketing empleadas por las empresas inmobiliarias para atraer nuevos compradores de departamentos. Por un lado, “extraen y cosifican” los valores tradicionales de Barranco (producidos por sus residentes originales), por otro lado, ofrecen preferencias estéticas, gustos y una composición étnica que es radicalmente diferente a la composición social del distrito. Paradójicamente, los nuevos residentes que en principio fueron atraídos por la identidad cultural de Barranco, terminan reemplazándola con una nueva identidad homogénea y se convierten en promotores de su destrucción. En tercer lugar, el intenso desarrollo inmobiliario en Barranco, está produciendo el desplazamiento de los centros culturales del distrito. Las nuevas edificaciones caracterizadas por ser grandes estructuras de concreto han causado daños estructurales en las construcciones antiguas vecinas donde se ubicaban centros de promoción artística y cultural (salas de cine independiente, librerías locales, pequeños teatros y estudios de artistas, entre otros). Este tipo de desplazamiento tiene dos víctimas principales: Por un lado, los propietarios de los centros culturales que se ven forzados a enfrentar un proceso de duelo por la pérdida de su medio de subsistencia y su vínculo con el distrito debido al cierre de sus lugares de trabajo. Por otro lado, los residentes originales que pierden la posibilidad de acceder a espacios urbanos que promueven la interacción social y la reproducción de la cultura local.
En conclusión, esta ponencia muestra cómo la capacidad de generar cultura está ligada al tejido social que la produce. En ese sentido, la gentrificación y la homogenización del espacio urbano si bien pueden generan rentas a corto plazo para los especuladores e inversores, a largo plazo se agotará esta fuente de riqueza y de valor cultural. Asimismo, esta ponencia evidencia que el proceso de renovación urbana de Barranco, con el beneplácito de las autoridades locales, produce un desequilibrio de poder entre los diferentes actores que están involucrados en él. Mientras se producen grandes beneficios para las empresas inmobiliarias, se infringen los derechos espaciales de la población al desplazar sus costumbres y valores, al impedir su participación en la planificación del espacio urbano y al limitar su uso tradicional.




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* Del Castillo Durand
Centro de Estudios y Documentacion Latinoamericanos CEDLA. Ámsterdam, Países Bajos