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Resumen de ponencia
Reflexiones en torno a la relevancia de la fotografía/imagen en la subjetivación de los familiares de DD, respecto del proceso de reconocimiento e identificación de restos óseos a través del ADN, en tres generaciones.

*Hans Eichhorns
*Joel Espina



En los últimos decenios del siglo XX la figura del detenido desaparecido (DD) irrumpe en la escena sociopolítica y clínica, removiendo los saberes del derecho, de las ciencias e incluso de la vida y de la muerte. Los efectos de la desaparición forzada afectan a “la identidad y el sentido” (Gatti, 2006), “somete al lenguaje a uno de sus límites, obligándolo a situarse en el lugar en el que las cosas se disocian de las palabras que las nombran” (Gatti, 2006), se ha constituido en una catástrofe sociopolítica y del lenguaje (Gatti, 2006). Los familiares han debido cursar trayectorias de acercamiento y de alejamiento de sus familiares, de sus osamentas, de sus restos, de la verdad de lo ocurrido y de la justicia.
La complejidad de la subjetivación de los efectos de la desaparición forzada en los familiares de DD, se ha caracterizado por lo ominoso de la escena en su dificultad de ser nombrada, en lo indecible para ser transmitida, el duelo se ha definido como pendiente o imposible, la estigmatización social centrada en la condición de víctima, y lo traumático es transmisible a nuevas generaciones. En relación a la posibilidad de elaboración del duelo, Castillo (2013) señala condiciones para que se haga realidad, saber la verdad de lo ocurrido en los familiares, encontrar sus restos, realizar los ritos funerarios, el reconocimiento social de la sociedad en su conjunto, lo que se traduce en acciones de justicia y la memoria social. Elmiger (2010), se refiere a la función de subjetivación del duelo en familiares de DD, como posible en cuanto funcione el Otro Social, “sin tumbas, sin muertos, sin cuerpos, hubo una articulación -producida por las Madres mismas- entre lo público, lo privado y lo íntimo que fue permitiendo alguna subjetivación. Todo esto desde el más absoluto abandono y vacío del Otro Político, Jurídico y Social autores responsable, además, de la desaparición de sus hijos”.
Se ha señalado que lo traumático se transmite de una generación a otra, con vacíos encriptados (Abraham y Torok, 2005), y puede originar fantasmas que inciden en la construcción subjetiva en las generaciones siguientes (Davoine y Gaudillière, 2010), estableciendo la concreción entre el contexto histórico y los procesos de subjetivación, volviendo difícil o imposible su representación verbal. Al respecto Muriel (2010) se interroga ¿cómo construir identidad en situaciones de catástrofe social?

La foto con el rostro del desaparecido pasó a ser, desde el comienzo, una herramienta de búsqueda, una esperanza frente a la incertidumbre. La foto era una estrategia para individualizar al ser querido de cuyo destino nada se sabía. Como la descripción física que se detalla en las cartas enviadas a las diversas autoridades nacionales, la foto acompañaba la búsqueda individual de cada familiar con la esperanza de que alguien lo reconociera y pudiera dar algún dato” (Da Silva Catela, 2009). Posteriormente estas fotos fueron puestas en pancartas para denunciar las desapariciones, mostrar a esa persona negada por el terrorismo de Estado. El soporte visual elegido para denunciar no es neutro, no es inocente, incide en la manera en que se configuran los relatos, involucran ciertas lógicas de construcción que posibilitan ciertas interpretaciones y obstaculizan otras. La fotografía, entendida no solo como imagen, sino como objeto, parece haber favorecido y alentado a la movilización, tanto individual como colectiva, permitiendo distintos usos y discursos entorno a las experiencias del pasado. En relación a esto, el mecanismo de la memoria que estaría involucrado sería la materialización, el pasado se sitúa en objetos palpables y visibles, fácilmente transportables o que pueden instalarse en lugares fijos. La imagen visual genera condiciones de posibilidad para la hacer memoria en tiempo presente, contribuyendo al propósito de acceso a la verdad y de aprender colectivamente con otras generaciones el conflicto histórico.
Lo recibido por las nuevas generaciones fundamentalmente es la imagen claro/oscuro de las fotografías de sus abuelos, que ha ido perdiendo cualidades de su singularidad e individuación fundiendo sus particularidades en la categoría universal de desaparecido. La imagen del DD se ha transformado en un icono.

Una imagen es más que un producto de nuestra percepción, se manifiesta como resultado de una simbolización personal o colectiva. Todo lo que pasa por la mirada o frente al ojo interior se puede entender como una imagen o transformarse en una imagen (Belting, 2007).
Propio de la violencia de la desaparición forzada ha sido la degradación del “otro” como semejante, siendo una de sus expresiones la disociación intencional entre el nombre propio y la persona. En el largo camino de la búsqued de los DD, el preguntar por el nombre de sus familiares va perdiendo sentido. El nombre deja de significar y de convocar a la persona que nombraba. Entonces, el valor de la imagen se erige como significante universal de la detención y desaparición. La escena sin palabras de mujeres portando en sus solapas la fotografía de sus hombres y levantando pancartas con sus rostros, es la herencia fundamental recibidas por las nuevas generaciones.

En 1973, bajo la dictadura cívico-militar, fueron detenidos 70 campesinos en la comuna de Paine, al sur del gran Santiago. Durante estos 44 años los familiares no han desistido de sus reivindicaciones de búsqueda, de verdad y de justicia; han debido enfrentar la perversión del poder expresada en fosas clandestinas, hallazgos de osamentas, falsos reconocimientos e identificaciones, desentierros de los cadáveres para ser lanzados al mar (operación Retiro de televisores), hallazgos de restos óseos y vestigios culturales para su reconocimiento e identificación a través del ADN.
En el marco de una investigación cualitativa, etnográfica (Espina y Morales, 2013 Proyecto Fonis-Conicyt Sa13i20075), en torno a la subjetivación de los familiares de DD de los procesos de reconocimiento e identificación de restos óseos y vestigios culturales, comprendiendo las dimensiones subjetivas de elaboración del duelo, los efectos transgeneracionales y la construcción del imaginario social en la dimensión inclusión/exclusión social de las familias respecto a la sociedad; se observa la presencia de la fotografía/imagen como un factor significativo y recurrente. Derivado de esta investigación nos interpela el sentido y significación de de la fotografía en los procesos de elaboración de los familiares de DD, ¿cuál es la relevancia de la fotografía/imagen en la subjetivación de los familiares de DD, respecto del proceso de reconocimiento e identificación de restos óseos a través del ADN?
La investigación se realiza con los familiares de DD de la comuna de Paine, algunos de ellos han recibido restos óseos identificados por ADN. Fueron entrevistados 19 familiares de tres generaciones, y se desarrollaron tres grupos de conversación a nivel generacional.

Entre los resultados que analizan y discuten en la presente ponencia se encuentran :
El sentido y uso de la fotografía del DD se presenta de modos distintos en las tres generaciones. En la primera generación está asociado a la búsqueda del familiar y denuncia de la detención, su materialidad es usada como evidencia de la existencia del DD y del responsable de su detención, se presenta ante quien se le supone un saber en torno al desaparecido.
La referencias al rostro y a la fotografía del DD en los familiares de la segunda generación es escasa, evitativa. Lo atribuimos a la cualidad generacional del silencio, descrita por varios autores. Además, de la cualidad de doble ausencia, referida a evitar el recuerdo de los primeros años asociados a la búsqueda, donde se vive la desaparición del padre y el “abandono” de la madre por el proceso de búsqueda del primero. Situación escasamente elaborada.
Esta segunda generación es interpelada por su función de pasividad y ser operacional a la primera generación.
En la tercera generación se atribuye un sentido articulador en el orden familiar: por la identificación y pertenencia. Es decir, la fotografía del DD es condición de posibilidad para generar identidad como familiar de DD y pertenencia en la historia familiar. Esta generación puede tomar distancia de la identificación de ser familiar de DD, desde la reivindicación militante hasta ocultar la relación con el DD por temor a las reacciones del medio social.
Finalmente se discute el uso y la función de la fotografía en los procesos de subjetivación de los familiares de DD.




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* Eichhorns
Programa Apoyo a Víctimas.. Santiago, Chile

* Espina
Programa Apoyo a Víctimas.. Santiago, Chile