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Resumen de ponencia
Un modelo de cooperación Sur-Sur: Nuevos actores en la cooperación cubana en el Caribe

Grupo de Trabajo CLACSO: Crisis, respuestas y alternativas en el Gran Caribe

*Milagros Elena Martinez Reinosa



La proyección cubana hacia la subregión caribeña puede considerarse exitosa, sin embargo las múltiples transformaciones registradas en el último decenio en el contexto mundial y hemisférico obligan a someter estas dinámicas a una revisión integral que permita reconstruir tanto sus contenidos como sus formas de expresión y de participación. El agudizamiento de la crisis económica mundial y el impacto que ello ha tenido en el mundo subdesarrollado y en Cuba obligan a encontrar fórmulas diversas que admitan una continuidad de la cooperación Sur-Sur como eje central y pilar de su sistema de relaciones internacionales.
La ponencia pretende ofrecer elementos sobre la cooperación internacional entre países subdesarrollados, específicamente atendiendo a la experiencia cubana con los países caribeños integrados en CARICOM. Se analiza el concepto de la cooperación como eje de la proyección externa de la revolución cubana y su evolución en los últimos años. En ese contexto avanza juicios sobre la nueva política de cooperación cubana, la que en un inicio implicó cuestionamientos en algunos países del Caribe anglófono pero que fueron oportuna y sabiamente resueltos (proceso éste en el que jugó un rol destacado el presidente cubano Raúl Castro), reflexiono además sobre los nuevos actores que aparecen ahora mismo en el esquema de cooperación cubana (enfatizando en la presencia cada vez mayor de mujeres como cooperantes) y también comento acerca de la introducción de variantes multilaterales que ofrecen nuevas posibilidades para el ejercicio de la cooperación multilateral, tomando como caso de análisis lo realizado por Cuba en Haití después del terremoto del 12 de enero del 2010 y en Antigua y Barbuda y Dominica tras las enormes pérdidas que dejaron en dichos países, los huracanes Irma y María en el 2017.
Es importante precisar que en la ponencia, asumo la cooperación como un espacio en el que cada uno de los participantes interactúa con los demás para llegar a un fin común y todos se incorporan generando una comunicación y acuerdo entre los miembros del grupo. Se espera por tanto una sinergia colectiva, donde todos aportan y reciben, aunque en distintas gradaciones, dimensiones, esferas o campos de actuación y donde los valores de la solidaridad, la complementariedad y la reciprocidad marcan la pauta. El sentido de construcción colectiva permite asumir la cooperación como una de las bases para la cimentación de un camino independiente hacia la salida del subdesarrollo.
Cuba ha tenido la solidaridad como filosofía y la cooperación como mecanismo de aplicación en la búsqueda de una inserción internacional cualitativamente diferente. Se ha tratado de evitar, aunque no siempre se ha logrado, el asumir la cooperación con carácter asistencialista, ya que si bien provee ciertos recursos no genera capacidades y por ende mantiene la dependencia, lo que por supuesto no contribuye al desarrollo autónomo.
La práctica aplicada en la cooperación internacional cubana tiene como su principio rector concebir este mecanismo como vía para gestar capacidades que contribuyan a eliminar la dependencia. Esta práctica está basada en la cooperación Sur-Sur que es el resultado de la acción conjunta entre Estados que, sobre la base del respeto mutuo y la voluntad política de sus gobiernos, se disponen a transitar juntos en pro del desarrollo. Esta es una diferencia sustancial con el asistencialismo.
La cooperación Sur-Sur es el pilar fundamental de la proyección externa de la Revolución cubana hacia los países subdesarrollados. Se distingue en este sentido su implementación en la circunvalación del Caribe. Cuba encabeza la lista de los países que más cooperación técnica brinda al mundo subdesarrollado.
A pesar de lo planteado en las Cumbres Cuba-CARICOM del 2008 y del 2011, el agudizamiento de la crisis económica mundial y su impacto obligó a Cuba a someter a una revisión integral de su política de cooperación de manera tal que se repensara la misma y que se sometieran a un crudo análisis de sus contenidos, de sus formas de expresión y de sus formas de participación, abocándose a encontrar novedosas y creativas fórmulas que permitan mantener una continuidad de la cooperación Sur-Sur.
La gravedad de la crisis mundial y sus repercusiones en la Mayor de las Antillas han determinado que el gobierno cubano probablemente para poder mantener la cooperación con el Caribe debería establecer una nueva política de cooperación que tuviese como eje central reducir los gastos en la puesta en práctica de esta política, sin afectar su esencia lo que obliga a un rediseño de las vías y medios que se deben aplicar. Sin embargo esta nueva política no fue finalmente aplicada de manera absoluta.
Cuba puede seguir contribuyendo en ese propósito consciente de que para los caribeños el Caribe sin Cuba no es el Caribe y para todos es parte de la verdadera seguridad regional.
Ello deberá hacerse teniendo en cuenta las nuevas condiciones de la economía cubana frente a lo cual se impone nuevos modelos, vías y medios que integren las economías y sociedades en un espacio en el que todos se incorporan generando una comunicación y sinergia colectiva, donde todos aportan y reciben, y donde los valores de la solidaridad, la complementariedad y la reciprocidad marquen la pauta.




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* Martinez Reinosa
Cátedra de Estudios del Caribe. Vicerrectoria de Relaciones Internacionales y Posgrado. Universidad de la Habana - CEC/UH. Cuba