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Resumen de ponencia
La integración de la Circunvalación del Caribe. Necesidad, posibilidad y oportunidad para el desarrollo.

Grupo de Trabajo CLACSO: Crisis, respuestas y alternativas en el Gran Caribe

*Juana Tania García Lorenzo



La circunvalación del Caribe es, a no dudar una zona geoestratégica para múltiples fuerzas políticas, económicas, sociales y en el ámbito de la defensa. Es una zona de alta confluencia de poderes hegemónicos, tanto hemisférico como extra – hemisféricos. Es la zona sur limítrofe de una de las potencias más grandes del mundo y la mayor del hemisferio americano que tiene un concepto imperial de jurisdiccionalidad.
Es una importante zona de tránsito entre el norte y el sur del hemisferio y el mundo. Cuenta con valiosos recursos naturales estratégicos para el desarrollo de las sociedades y los capitales. También es una zona de inmensa riqueza cultural, sumamente arraigada en su identidad y con una extraordinaria memoria histórica.
Al propio tiempo es una zona de importantes diferencias. Hay países insulares y continentales cuyas necesidades e intereses se diferencian de forma relevante. Tanto, a su interior como entre los países. Hay países ricos y muy pobres, hay países con independencia controlada y otros no independientes. Varias zonas fronterizas han sido foco de muy importantes conflictos.
Tanta diversidad permite imaginar cuanta complejidad se pone de manifiesto de forma permanente en todos los ámbitos de la vida de esas sociedades. Por esa razón, en la Circunvalación del Caribe se expresan muchas de las tensiones y conflictos de la totalidad mundial y también como en el mundo, hoy se debilitan las condiciones para el dialogo y la concertación por un mundo de progreso.
De la misma forma, hoy las miradas a la circunvalación del Caribe se conciben desde diferentes perspectivas. Desde el conocimiento multidisciplinar; desde la vocación histórica; incluso desde distintas metodologías de análisis. Desde los movimientos sociales no podemos apreciar los fenómenos como lo hacen los gobiernos que no desarrollen una estrategia de progreso social. No es igual cuando se mira desde la economía que cuando se hace desde la cultura y el medio ambiente. Porque los análisis acerca de nuestro continente no puede ser igual cuando se mira desde la óptica del capital a cuando se mira desde la óptica del desarrollo de las sociedades.
Es por ello que el análisis y diagnóstico acerca de la Circunvalación del Caribe, como sucede con muchas otras zonas geográficas, ha de ser un constructo social colectivo, de permanente conocimiento e intercambio y actualización para, a partir de nuestras historias, evaluar lo que hoy sucede en el continente y poder construir el futuro.
Coincidiendo con muchos pronunciamientos que muestran una perspectiva analítica enfocada al progreso de las sociedades, para construir un dialogo que nos lleve a una verdadera integración de los pueblos es necesario partir del lugar y función que le han asignado a nuestras economías subdesarrolladas y dependientes en el patrón de acumulación transnacional hemisférico y mundial que hoy impera en la economía contemporánea. No resulta posible pensar un proceso de integración para el progreso conjunto de las sociedades, mirando solo las relaciones comerciales internacionales o los indicadores de crecimiento del PIB del cual no se ejerce la propiedad por el nivel de desnacionalización existente en el continente. Apreciando la relación stock IED con relación al PIB, la apertura de la economía entre otros indicadores, podemos preguntarnos a qué intereses responde el patrón de acumulación en cada país. La mirada ha de integrar todos los factores que inciden sobre la vida de las sociedades.
En muchos espacios se acepta, de hecho, que es el Capital el que genera la riqueza y no el trabajo del ser humano. Muchos análisis han pasado los temas del empleo y el trabajo a la agenda social cuando es el que genera la riqueza. También que los mercados internacionales son el objetivo fundamental de las economías y los mercados nacionales un lugar subordinado. Si el marco analítico no se transforma, por supuesto que las agendas de integración no pueden ser innovadoras porque la integración en el mecanismo de inserción internacional de un modelo y patrón de acumulación económico nacional determinado. Si las economías son subordinadas y dependientes, el modelo de inserción internacional no podrá ser diferente.
La integración como objetivo de política pública es de larga data, sin embargo no ha logrado avances en correspondencia con los esfuerzos desplegados.
Múltiples son las causas que han tratado de explicar la pobreza de resultados y en muchas ocasiones se asocian a los vaivenes del mercado internacional tanto de mercancías como de capitales.
Los esquemas de la Circunvalación del Caribe no son ajenos a estas realidades. La dolarización ha ganado terreno, la ausencia de ahorro interno suficiente y la dependencia del ahorro externo se constituyen en grandes inconvenientes permanentes. Los ejes del crecimiento económico, asociados principalmente a los sectores exportadores priorizados por la economía mundial no generan suficiente solución a sus problemas domésticos y tiene un comportamiento pro cíclico con las tendencias de los países desarrollados que tienen un papel predominante en sus economías.
La subestimación existente de los espacios regionales para generar las sinergias del desarrollo puede asociarse a la relación de propiedad sobre los recursos determinantes del desarrollo económico. Todo ello confirma que no es cualquier integración la que se requiere.
Efectivamente, el Caribe necesita esquemas de integración que beneficien la participación en mercados internacionales porque resulta fundamental al balance comercial, monetario y financiero. Pero es necesaria una integración que contribuya a generar nuevos espacios. El Caribe necesita construir espacios económicos propios. Que la integración y la cooperación se constituyan en canal para generar fuerza económica conjunta y no sólo espacio de diálogo y concertación política.
Por ende, se necesitan modelos y patrón de acumulación para el progreso de las naciones y esquemas de integración subregionales y regionales que contribuyan a cohesionar las fuerzas y recursos que disponen, y generar sinergias de desarrollo conjunto de las áreas.




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* García Lorenzo
Cátedra de Estudios del Caribe. Vicerrectoria de Relaciones Internacionales y Posgrado. Universidad de la Habana - CEC/UH. Cuba