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Resumen de ponencia
La diferencia económico/cultural como horizonte de esperanza e inteligibilidad

*Olver B. Quijano Valencia



La diferencia económico/cultural como horizonte de esperanza e inteligibilidad

Olver Quijano Valencia
Universidad del Cauca, Colombia

Teorizar, movilizar, constatar y practicar la economía desde la diversidad, constituye no sólo un desafío frente a su naturalizada ocupación por el capitalismo exacerbado y por la economía (neo)liberal, pues también esta tarea, paulatinamente hace parte de ciertas agendas y agencias de académicos, movimientos, intelectuales, organizaciones y procesos inscritos de una parte en la perspectiva y la práctica transicional civilizatoria, y de otra, en iniciativas por un abordaje amplio, abierto y renovado de la economía política, el desarrollo y los estudios de la globalización. Indagar acerca del significado y el valor de la diferencia económico/cultural en nuestros litigiosos y heterogéneos contextos, pero en especial en el marco de la actual devastación ecológico/social y de las transiciones civilizatorias que nos asisten, es el propósito central de la presente reflexión. Desde esta perspectiva, importa en particular y desde el punto de vista académico, intelectual y político, exaltar las contribuciones de la diferencia económico/cultural en la ampliación de la inteligibilidad y en la superación del reduccionismo económico convencional mediante el abordaje y desarrollo de una suerte de ecología del pensamiento y de las prácticas de la diferencia.
En medio de la crisis multidimensional del mundo contemporáneo y del horizonte transicional que de alguna forma nos asiste, es común en espacios y procesos de singular, distinta y contradictoria naturaleza, invocar una economía diferente, una economía de otro modo u otra economía. Empero, estas apelaciones mayoritariamente y en especial desde la institucionalidad y la academia convencional, son sólo recursos discursivo-verbales sin anclaje en aperturas, reconocimientos y prohijamientos de planteamientos y prácticas económico/culturales diversas, biodiversas y sociales/solidarias cercanas y promotoras de la defensa, producción, reproducción y sostenibilidad de la vida.

Ciertamente, para la academia convencional hermética, ortodoxa y un tanto anacrónica, los discursos, visiones y prácticas de diferencia económico-cultural constituyen de una parte, desvaríos posmodernos/poscoloniales, cuando no, populismos teóricos o relativismos culturales nativistas y atávicos de ´ignorantes´ que intentan ocupar ilegítima e irrespetuosamente la teoría y disciplina económica. De otro lado, para la institucionalidad liberal, conservadora y también progresista, se trata de amenazas y de grandes obstáculos al desarrollo, al neodesarrollismo y a los flujos capitalocentristas globales de nuestros tiempos, óbices derivados del infantilismo y la inmadurez de sus agentes y dolientes, siempre al margen de la ciudad letrada y del racionalismo del conocimiento económico experto.

Así que, la descalificación de otras manifestaciones económicas o de su calificación como precarias, marginales, impertinentes y hasta no económicas, en tanto práctica reduccionista común de la monológica disciplina económica como de la ceguera y sordera institucional, nos muestra los múltiples cerramientos en el plano epistémico y en el ámbito político, en tanto al soslayar la diversidad y la heterogeneidad como condiciones propias de toda formación económica y socio/cultural, se naturaliza la idea de la hegemonía económica monocultural como soporte de la empresa desarrollista, independientemente de la singularidad de sus contextos y del pluriverso de formas socio-económicas que dan contenidos y configuran prácticas particulares ancladas en la diversidad socio/cultural.

Evidentemente, son muchas las preguntas inusuales que han interpelado a economistas e interesados en sus temas, generando hasta reacciones violentas y pérdida de compostura, tal vez por el progresivo autismo de la disciplina económica. Asimismo, la incursión del tema de la diversidad económico/cultural en la perspectiva renovada de tal disciplina, nos ha mostrado cómo se produce lo existente y lo inexistente, es decir, cómo se construye la ocupación natural de la economía por el capitalismo y cómo se ha borrado tanto el lugar y lo local como las economías plurales y diversas del discurso y la práctica económica. Nuestra lectura desde una amplia conversación transdisciplinaria y hasta por fuera de la ciudad letrada, también nos ha mostrado el valor de las complementariedades y complicidades justamente allí donde la teoría y disciplina económica sigue viendo rivalidades y contradicciones sin explorar su potencialidad analítica y práctica.

A pesar de tales naturalizaciones y de la práctica de etiquetar como románticas a las críticas radicales a la economía hegemónica e igualmente a las manifestaciones económico/culturales que integran la cartografía de agenciamentos económicos y políticos en el sur global y sin desconocer la centralidad del desarrollismo y la economía (neo)liberal en las vidas de la gente, es decir en la colonización de sus imaginarios y prácticas; insistimos con mucha convicción en la perspectiva de las visiones y prácticas de diferencia económica, no obstante nuestras percepciones inconclusas y de ser un asunto de bajo raiting académico, institucional, teórico y mediático. Esta insistencia adquiere mayor sentido y significación en medio del proceso de transición civilizatoria como de los múltiples agenciamientos y de algunas transformaciones contemporáneas, pero también, de numerosas continuidades en medio de la tensión entre tradición y modernización o de la lucha entre “entramados comunitarios vs. coaliciones de corporaciones transnacionales” (Gutiérrez, 2012: 34).

Reconocer y cartografiar el valor de estas experiencias y experimentaciones constituye un aprendizaje que importa en la movilización de la interculturalización económica como proceso de estudio y aprendizaje interepistémico y/o de nuevas prácticas y políticas consonantes con el reconocimiento y construcción de otras condiciones ontológicas, cognitivas, subjetivas, civilizatorias y vivenciales (distintas, plurales, complementarias y de interrelación) como bases para pensar con conocimientos, historias, memorias, lógicas, actualidades de otros grupos sociales y de otras prácticas que hagan posible el paso del modelo de productividad, rentabilidad y transformación del mundo a la perspectiva del equilibrio, la recuperación y conservación del mismo.

En el caso de nuestra analítica, no se trata de una lucha a muerte contra la economía sino de una iniciativa para su replanteamiento, de tal forma que sea posible superar su reduccionismo y ante todo entender que los lugares no son nunca totalmente capitalistas, sino que son habitados por la diferencia económica, con el potencial de devenir en algo otro, una economía otra. Esto significa repensar la diferencia desde la economía y la economía desde la perspectiva de la diferencia” (Escobar, 2005: 90). Desde este horizonte analítico y existencial, se evidencia la invisibilización por parte de la economía política (versión clásica y marxista) y de la economía formal (neoclásica y sus variantes) de prácticas y discursos con anclaje en la diferencia económico/cultural.

Desde la perspectiva económico/cultural y producto del paulatino ejercicio de caminar y conversar en distintas locaciones y con actores de todo tipo, vamos verificando la existencia de escenarios de la economía de la generosidad, esa práctica de los dones, los afectos y los regalos que deriva en compartir códigos, experiencias, técnicas, lecturas, alianzas, historias, deseos, emociones, y en general, saberes anclados en la vida cotidiana, como también la “sacralidad del mundo, el alma de las cosas, y las místicas como distintas maneras de expresar lo que para el estatuto científico constituye el epítome de la alteridad (Haber, 2011: 28). En síntesis, se trata de sujetos, contenidos, lugares y prácticas que distan de los concebidos por la tradicional disciplina económica, para dar cuenta de otros actores, otras grafías, códigos, prácticas y superficies como de otros espacios, desde donde paulatinamente se debilita el dominio de la lógica económica imperante y de su abultado sistema de creencias.

En medio de las visiones y prácticas económicas que exigen un esfuerzo para (re)pensar por fuera de los esquemas y marcos dominantes en la academia y la disciplina económica, el desafío inmediato consiste ante todo en nuestra inevitable transformación y reinvención ontológica como posibilidad de movilizar lo económico desde la diferencia en tanto precursor necesario para impugnar y desmontar los marcos que discapacitan, subsumen y capturan, dando paso a procesos e iniciativas para desafiar y desestabilizar las certezas epistemológicas y prácticas del relato económico mundial y su patrón global de dominación para suscitar el empoderamiento y la transformación. Pensar creativamente el aquí y el ahora en el horizonte de las economías diversas, representa también, una perspectiva decolonial mediante la cual, los del lado del no ser siguen haciendo cosas de otros modos y sembrando vida en todas partes donde hay muerte.

Bibliografía

Escobar, Arturo
2014 Sentipensar con la tierra. Nuevas lecturas sobre desarrollo, territorio y diferencia. Medellín: UNAULA.

2005 Más allá del Tercer Mundo. Globalización y diferencia. Popayán: Icanh/Universidad del Cauca.

Gutiérrez, Raquel
2012 Pistas reflexivas para orientarnos en una turbulenta época de peligro. En Raquel Gutiérrez (Comp.), Palabras para tejernos, resistir y transformar en la época que estamos viviendo, (pp. 31- 56). Cochabamba: Pez en el árbol editorial.

Haber, Alejandro
2011 “Nometodología payanesa: notas de metodología indisciplinada”. En Revista de Antropología No 23: 9-49.




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* Quijano Valencia
Facultad de Ciencias Humanas y Sociales. Universidad del Cauca - FCHyS/UNICAUCA. Popayán (Cauca), Colombia