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Resumen de ponencia
El Proyecto Aula- Ciudad: Contribución al Concepto de convivencia a partir de aprendizajes en el marco de la formación en competencias ciudadanas.

*Juan José Cantor Jiménez



El proyecto “Aula Ciudad” es una propuesta de formación ético- política que se implementó en una Institución Educativa de Bogotá con la finalidad de contribuir a la convivencia escolar a partir de la formación en competencias ciudadanas, haciendo una reflexión de la manera en que se aborda el conflicto en la escuela, la participación democrática y la multiculturalidad en el aula teniendo en cuenta las características específicas de la población. Este proyecto de investigación tuvo por objeto determinar los aprendizajes que adquirieron los estudiantes participantes durante la implementación del proyecto.
Por medio de la metodología de Investigación- Acción, el desarrollo del proyecto se configuró en varias fases, luego de su fundamentación teórica y su definición enmarcada en la línea de investigación “Prácticas pedagógicas de la formación ético-política en experiencias relacionadas con la enseñanza de los DD. HH, la democracia y la paz”, se procedió a su implementación con un grupo de grado séptimo (secundaria) en una institución de la ciudad de Bogotá en aras de dar respuesta al interés investigativo. Dicha implementación se proyectó en dos fases: la primera en la cual se realizó la caracterización de la población y un diagnóstico de conocimientos previos alrededor de las categorías abordadas dentro de la investigación y se diseñó un cronograma de actividades a desarrollar con los estudiantes.
La segunda fase fue de intervención directa con la población y esta se dividió en dos partes, en una parte inicial que buscó formar y fortalecer los conceptos relacionados con convivencia escolar y competencias ciudadanas a partir de talleres donde también se procuró desarrollar habilidades comunicativas y de trabajo en grupo; y una segunda fase donde los estudiantes diseñaron, planearon y ejecutaron un proyecto de aula que manifestó los aprendizajes adquiridos durante el proceso. Como resultado de ese proceso se da respuesta a los interrogantes de la investigación.
La formación ciudadana siempre ha sido un tema de especial atención por parte de las instituciones y políticas educativas, ya que es en ellas, como escenarios de convergencia social, donde las proyecciones de una nación se pueden empezar a construir de manera pragmática, planeada y evaluada, teniendo en cuenta además la pertinencia que tiene este tipo de formación para la consolidación de naciones más democráticas e incluyentes donde la resolución de conflictos esté mediada por el diálogo mas no por la violencia.
Para Colombia, además de ser pertinente una formación en competencias ciudadanas, es una necesidad inaplazable en una sociedad donde la violencia, que se ha expresado en terrenos de hostilidad armada, se ha transferido a otros espacios como el hogar o la escuela. Así mismo, es innegable los beneficios que trae para una sociedad el reconocimiento de sus valores fundantes, derechos y deberes como partes constituyentes de un sujeto formado ética y políticamente para ejercer su ciudadanía a plenitud y que participa activamente mediante sus acciones cotidianas en la construcción y transformación de su país, haciendo que prácticas violentas, de corrupción y de indiferencia, que desafortunadamente se han normalizado, sean susceptibles de crítica y que en un ejercicio consciente de ciudadanía se puedan cambiar.
La ciudadanía, para este proyecto se entendió como un aprendizaje que se da en comunidad, en familia y con mayor razón en la escuela, y que en ella no solo se aprende, sino que es un lugar propicio para su ejercicio, es una participación que orienta transformaciones sociales y que en la escuela se puede gestar para luego ampliarse a otros escenarios sociales. Los resultados de las diversas investigaciones dan cuenta de que la construcción de ciudadanía en los jóvenes y su participación social no es plena debido a la falta de oportunidades sociales y culturales, hay una ausencia de estrategias sociales y escolares que permitan dicha participación, además las prácticas del aula y el lugar que ocupan tanto docente como estudiante son determinantes en el proceso de consolidar las capacidades de autonomía, comunicación y resolución pacífica de conflictos a nivel escolar y social.
El proyecto Aula Ciudad permitió determinar que la base para una formación en convivencia escolar radica en el autorreconocimiento para fomentar la confianza y la autoestima y a partir de ello empezar a generar las reflexiones pertinentes sobre la convivencia escolar y las situaciones que las afectan. La convivencia escolar implica abandonar el condicionamiento de los conflictos bajo estrategias penales y que niegan el papel político del implicado, en este caso el estudiante, puesto que no se genera una formación en el diálogo, el acuerdo y el compromiso a partir de la deliberación autónoma de las partes; esto lleva a que los conflictos se solucionen con mecanismos exclusivamente disciplinarios, “se establece un régimen de micro penalidad arbitrario y ajeno a una dinámica de interacción social racional y constructiva” (Cajiao, 1994, p.135).
El proyecto puso de manifiesto, cómo el conflicto deja de ser un problema para convertirse en oportunidad de mejorar la convivencia -eje central de nuestra intervención pedagógica- una oportunidad de formación ética y ciudadana que fomenta la autonomía y la autoestima, el rechazo a la violencia, la promoción de la mediación en el conflicto, elementos para un liderazgo positivo que haga eco en toda la comunidad educativa y que transgreda los procedimientos legalistas y punitivos que han caracterizado a la escuela.
De la misma manera, la convivencia y la ciudadanía es enriquecida cuando los lazos sociales se caracterizan por ser participativos y democráticos, es decir, todos tienen la posibilidad de expresar y aportar en función del bien común bajo criterios de igualdad y justicia; hablamos de una democracia real basada en el reconocimiento de todos y todas, incluyendo las minorías de cualquier índole (raciales, sexuales, étnicas, u otras).
La multiculturalidad en el aula como categoría, surgió en este proyecto después de nuestra incursión en la institución y la caracterización inicial de la población, que en gran medida era afrodescendiente y de otros lugares diferentes a la ciudad. Esto llevó a que el proyecto promoviera a los estudiantes a descubrir que dentro de sus diferencias existen unos lazos culturales muy fuertes que nos constituyen como una nación multicultural y pluriétnica, así mismo, reconocer el papel de estos pueblos (afros e indígenas) en la construcción de nuestra propia identidad
Es por esto por lo que Touraine (1996) establece que, así como la ciudad es el lugar de encuentro e intercambio por excelencia de la misma manera puede convertirse en el lugar de la segregación, y la escuela también tiene esta doble posibilidad. Es papel de la escuela trabajar en función del sujeto, de su desarrollo y de su formación, superar las tensiones entre el sujeto homogéneo y el sujeto de diverso.
Es así como la escuela se puede convertir en un lugar común, un lugar de encuentros, de afectos, aprendizajes, de diversidad, de riqueza cultural, del ejercicio pleno de la libertad, la escuela como un nicho de transformación social que se expande a la comunidad y transgrede esas prácticas de exclusión y negación del otro que insisten en continuar en la sociedad de hoy.
Más allá de las políticas públicas o unos lineamientos curriculares, la formación ciudadana debe ser un compromiso social que parte de la convicción de sus beneficios y su carácter necesario en la construcción de país, y la escuela debe ser abanderada de esta tarea social;
Son múltiples las tensiones que se pueden generar en la escuela y esta experiencia en sí misma significó varios retos y desafíos en nuestra formación como licenciados ya que permitió confirmar que la realidad escolar es múltiple, diversa, multicultural, y no homogénea, Las prácticas pedagógicas de formación ético-política como resultado de un trabajo conjunto y transversal, pensadas, reflexionadas y cuestionadas son una posibilidad de transformación de las relaciones sociales de la escuela.
Referencias en el resumen:
Cajiao Restrepo, F. (1994). Poder y justicia en la escuela colombiana. [Santa Fe de Bogotá́]: Fundación FES.
Touraine, A. (1996). Podremos vivir juntos. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica.




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* Cantor Jiménez
Instituto para la pedagogía, la paz y el conflicto urbano. Universidad Distrital Francisco José de Caldas - IPAZUD/UDISTRITAL. Bogotá, Colombia