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Resumen de ponencia
El “cosmos” fragmentado: apuntes sobre narrativas históricas sobre el mundo moderno

Grupo de Trabajo CLACSO: Filosofía política

*Aurea Mota



Con la consolidación de las prácticas, ideas e imaginarios sobre la modernidad entre los siglos XVIII y XX hemos observado la consolidación de una manera fragmentada de percibir los dominios de la vida social y del entendimiento del mundo. En la discusión sobre cosmopolitismos y proyectos cosmos-políticos encontramos un campo de tensión donde ese problema se expresa de manera muy contundente.

En esa ponencia vamos a comparar “dos” ejes de la discusión cosmo-polita que se ha formado en el momento de formación de la modernidad madura. Los dos ejes son: uno que es expresión de la visión “romántica” no fragmentada del mundo y el otro es la visión de la ruptura y de la no-reconciliación que se consolidó en la modernidad. El trabajo de Alexander Von Humboldt, escrito mientras esas rupturas ocurrirían, entre los siglos XVIII y XIX, es expresión de un cosmos todavía no transformado aún que abalado por las transformaciones en curso. Mostramos como las ideas de ese autor fueron completamente matizado por la experiencia que el científico alemán ha vivido mientras viajaba por varios rincones de la América ardiente de ideales emancipatorios.

Argumentamos que por medio del análisis de los trabajos del Humboldt y de pensadores y pensadoras americanas del mismo período es posible enseñar maneras como ruptura ocurrió. En forma de las narrativas producidas y de las interpretaciones sobre la modernidad que emergían en el período. Además de la aceleración del tiempo, la separación de espacios que tuvieron experiencias históricas compartidas apropiadas de manera distinta son partes que integran los cambios del período. América, denominación que se aplicaba a un continente integrado, fue pensada como siendo parte de un mismo “cosmos” ya en proceso de integración global.

Por medio de la discusión de lo que pasó en el proceso de ruptura de América – en la separación cognitiva y geopolítica entre la parte Norte y la parte Latina del continente –,
enseñamos como muchas de las maneras de conectar el “nuevo mundo” como una idea integrada y significante se fragmentó en el principio del siglo XIX. Entrando en proceso de separación irreconciliable desde, sobre todo, el cambio del siglo XIX al XX. De la misma manera y por medio del mismo proceso histórico, en esta ponencia será posible enseñar como la expresión de una determinada manera de percibir el mundo pasó por una ruptura en el XIX que está en la base misma de la idea de modernidad que se ha formado. Esa que, como será argumentado, fue construida con base en la separación de los casos que son interpretados como desarrollos históricos paradigmáticos de los casos erráticos. Configurando lo que llamamos “paradigmatización” cognitiva de la historia. Paradigmatización esa que centra la historia de la humanidad en el desarrollo del Norte y relega todo el Sur al lugar del no-ejemplar.

Por otra parte, ese trabajo pone especial relieve a la manera específica como el cosmopolitico fue expresado en una serie de contribuciones claves que han estado presente en América y especialmente en la parte sur del continente desde al menos los finales del siglo XVIII. Sin embargo, debemos estar de acuerdo con Salomon (1986) cuando escribe que el concepto de cosmopolitismo no se desarrolló muy claramente en el subcontinente. Pero afirmo que no nos permite decir que los proyectos imaginarios y cosmopolitas no existían o que no era importante en la región. Se podría decir que el cosmopolitismo como un “concepto” no era de uso común entre los intelectuales de América Latina. Sin embargo, los elementos definidores centrales están presentes en algunos pensamientos paradigmáticos del período. Eso nos pide hacer espacio para una discusión epistemológico más amplia: debemos distinguir entre el sujeto que define un fenómeno social y su conceptualización científica.

Según Alberto Melucci, debe haber conciencia de la naturaleza constructiva de los conceptos para ver cómo los fenómenos sociales no son solo entidades objetivas. Esto es especialmente relevante para el análisis del poder y lo que Melucci (1996) se ha referido más específicamente como el "poder de nombrar." En el proceso de interpretación y conocimiento, el significado utilizado para definir las experiencias sociales implica una lucha epistemológica que es casi imposible de reconocer después de que se formó y consolidó el concepto. Los teóricos poscoloniales ven "el poder de nombrar" como algo que expresa la "colonialidad del poder" (Quijano 1992) que nació con la constitución del conocimiento "helenístico" y "eurocéntrico" (Dussel 1995, 2007; Mignolo 2000).

Una de las ideas centrales para entender ese proceso es que Europa no derivó su identidad de sí misma, sino de la formación de un conjunto de contrastes globales. Los contactos establecidos entre las diferentes culturas y formas de vida y los pueblos fueron fundamentales para determinar el desarrollo de las instituciones del mundo moderno e imaginario desde el principio, y especialmente en la configuración de la perspectiva cosmopolita. La importancia de la invención de un "momento de descubrimiento" que determinó un "objeto" que fue descubierto como un "sujeto" que lo descubrió marcó la expansión europea moderna y reformuló el imaginario social europeo. Sin embargo, este momento crítico se ha entendido principalmente como solo una forma de imposición del imaginario europeo y las instituciones sobre el sujeto histórico dominado. Las reinterpretaciones del mundo y la formación de nuevas formas de concebir las relaciones históricas que surgieron en el "Nuevo Mundo" han sido ignoradas.

De hecho, la ponencia pone relieve en las contribuciones intelectuales del Nuevo Mundo y su importancia para la crítica de la modernidad europea críticamente (Mota, 2015). En el caso de la cosmopolitica, sugerimos que los debates cosmopolitas fueron dirigidos por un fuerte "poder de denominación" europeo. Sin embargo, este enseñamos que existe una tradición intelectual latinoamericana que implica una orientación moral que tiene implicaciones importantes para el cosmopolitismo tanto como un concepto para las ciencias sociales y como una práctica política para el mundo moderno. Para desarrollar el análisis sobre cómo el imaginario cosmopolita se formó y transformó en América Latina en los doscientos años transcurridos desde el período colonial, y cómo ha transformado las perspectivas mundanas, se discutirán tres momentos de re-significación de la historia: el período de formación de estados nacionales; la lucha sobre qué raza significa en el contexto latinoamericano y cómo ha creado positivamente un orden social único; y la última revisión de todos los momentos históricos anteriores que acompañan a la crítica poscolonial a fines del siglo XX.




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* Mota
UNIVERSIDAD DE BARCELONA UB. BARCELONA, España