Resumen de ponencia
LITERATURA, CIENCIAS SOCIALES Y LIBERTAD DE CONCIENCIA: FORMAS DE NARRAR LA DIFERENCIA
*Andrea Estefanía Mejía Ríos
*Jury Vanessa Marulanda Cardona
La libertad de conciencia arriba, junto con la modernidad, nace gracias a dos elementos edificantes de occidente: la imprenta y la reforma protestante:
“Para que esta cultura distinta pudiese salir a la luz, tuvieron que producirse la Reforma y la difusión de la imprenta. Gracias a la primera, un sencillo molinero había podido pensar en tomar la palabra y decir sus propias opiniones sobre la Iglesia y sobre el mundo. Gracias a la segunda, dispuso de palabras para expresar la oscura e inarticulada visión del mundo que bullía en su fuero interno.” (Ginzburg, 1976:136)
Esta libertad, sola, sin una vertiente adquirida y nombrada en el ideario liberal nace, como sabemos gracias a procesos sangrientos, en la reivindicación del individuo, del ser que se autoproclama, que adquiere independencia y que espera no ser detenido por ningún obstáculo. De esa manera, la libertad se entiende como una posibilidad de hacer o no hacer, que tiene sus bases en los contractualistas, teóricos del Estado moderno: Locke, Hobbes y Rousseau y en lo predicado en la Revolución francesa y la independencia americana; la libertad de los antiguos la comprendemos como la fusión en la colectividad y en el ejercicio de los derechos políticos, y la moderna como la posibilidad de ahondar en la independencia individual; también puede entenderse desde la perspectiva de Berlin como la ausencia de obstáculos y como el dominio de sí mismo.
La libertad de conciencia, a su vez, está estrechamente relacionada con la religión, en el momento en que el protestantismo hace resistencia a la religión católica desde la reforma y sus adeptos eran encontrados pendidos de un árbol agonizantes, masacrados, marginados, en su mayoría, en esa tendencia tan humana de apartar lo diferente, hasta un poco después que se proclamara el Edicto de Nantes en 1598 en Francia como respuesta al asesinato masivo de protestantes y que es un antecedente necesario para hablar de libertad de cultos y acto seguido, de libertad de conciencia.
Para el cometido de la investigación, a la que solo nos referiremos, la libertad de conciencia se entenderá desde las elaboraciones conceptuales Martha Nusbaumm como:
“… facultad de los seres humanos con la que buscan el sentido último de la vida.” (2009: 31)
La libertad de conciencia se encuentra relacionada desde la Revolución francesa y manifestaciones anteriores como las de Locke o Voltaire, con la religión, con la posibilidad de creer en un dios diferente al establecido por el Estado y que esto sea respetado, de allí, que la necesidad de su solicitud provenga de la acentuación del sujeto moderno que produce la transición de la edad media y la modernidad. Las paradojas que este concepto posee serán desarrolladas a lo largo de la investigación con base en la fuente literaria, sin embargo, se define una de las más antiguas desde la perspectiva de Voltaire: La separación de la iglesia y el Estado moderno:
“LIBERTAD DE CONCIENCIA: Los hombres no son lo suficientemente sabios como para llegar a la tolerancia universal; no saben que hay que separar toda clase de religión de cualquier clase de gobierno; la religión no debe ser un asunto de Estado en mayor medida que la cocina: debe estar permitido que cada cual rece a Dios a su modo igual que se le permite comer según su gusto: y que en tanto se respeten las leyes el estómago y la conciencia deben tener libertad plena.” (Citado por Savater, 2015: 105)
Como se observa, esta concepción vincula a lo religioso y define lo que clásicamente se considera libertad de conciencia, pero esta definición es ampliada en la medida en que se postula como búsqueda de sentido u horizonte de sentido individual que los sujetos tienen la posibilidad de elegir, desde una perspectiva religiosa, humanista o política, y que es pertinente para el análisis sociológico en la medida en que es una búsqueda de sentido en relación con los otros.
De lo anterior, es posible decir que la libertad de conciencia nace con un pecado original, quizás nos atreveríamos a decir que el ideario liberal en sí mismo nace con este pecado, el suicidio o inmolación de la libertad en virtud de sus vertientes y especializaciones. La libertad de conciencia nace principalmente para defender religiones minoritarias que surgían como contrapeso a las mayoritarias, este concepto ha variado, desde la libertad de cultos, se confunde con la libertad de expresión y se diluye en la libertad de conciencia que resulta confusa, pero que aterrizada a la posibilidad de ubicar un horizonte de sentido que necesariamente tiene que ser respetado, adquiere delimitaciones y se hace objeto de análisis sociológico.
La libertad de conciencia trasiega por diferentes lugares bajo los diferentes matices que toma el ideario liberal presente en la realidad o como respuesta necesaria a un sistema opresivo, surge, en la actualidad más allá de lo religioso, más bien en un horizonte de sentido amplio que incluye diferentes formas de pensamiento, de ser y de expresarse, pero el sentido habrá que escudriñarlo estrictamente desde la sociología, y en este caso desde las figuraciones elisianas en el siglo XIX colombiano. Esta ponencia tiene como fin exponer, en relación con las ciencias sociales, los resultados de la investigación anteriormente planteada.